jueves, 25 de junio de 2009

EL PODER DEL AMOR


El Poder del Amor

Me envuelve, atrapa y abruma el amor con su ola impetuosa e inmensa. Y lo más grandioso de todo, es que yo me dejo arrastrar por el sublime sentimiento. ¡Qué emoción escalofriante!
Suspiro de ternura y felicidad pues no le temo porque me embarga con su dulzura. ¡Soy dichosa! Lo siento latir al compás de mi corazón en una armonía sublime y cautivante. Es el ritmo de quien añade valor a su vida haciendo el bien a los demás.
Milagros corren y fluyen llegando hasta donde se necesitan.
Causas nuevas se levantan para auxiliar al necesitado, porque en este mundo no todo está perdido. Lo veo en la sonrisa inocente de un niño, en la mirada frágil y sencilla de un anciano.
Fluye el amor por todas partes, en la sala de un hospital, en los jóvenes que corren hacia una meta por el bienestar de su país.
Se anida en aquel errante que camina por la calle buscando la esperanza perdida en el alma de una noble persona que se apiade de él. Cada persona es un eslabón que hace que la cadena sea más fuerte, hermosa y abarcadora. Hoy ignoro las dudas por posibles decepciones, no doy tregua a la incertidumbre ni a la incredulidad.
¡No es un sueño! Es la realidad más verdadera y sincera cuando por amor, todos se unen y construyen puentes. Cuando ni la tormenta más tempestuosa o la crisis mas horripilante logra separar a las familias. Cuando los patrones del maltrato, los asesinatos y la violencia se paralizan ante algo bueno que cualquier ser humano realiza. Y los hombres, mujeres y niños son respetados y preservados con dignidad. Es un logro extraordinario cuando alguien logra romper con su vicio ante las drogas, el alcohol o cualquier cosa que lo dañe. Rebosa mi corazón de alegría, estallan mis ojos de lágrimas ante el poderoso milagro del amor. No hemos perdido la batalla, hemos ganado una lucha. Caigo rendida ante el amor, no deja de asombrarme su influencia. Me encuentro perdidamente vencida, pero a la vez triunfante ante tan majestuoso sentimiento que solo nace y es la expresión magnifica de Dios.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito el 19 de mayo de 2009 a las 3:38 pm.

Nunca te Fallaré


PENSAMIENTO: NUNCA TE FALLARÉ

Hay momentos en que nos sentimos solos y desolados. En que la carga que llevamos es difícil de sobrellevar. Sentimos que todos nos dejan solos cuando tenemos más necesidad de sentir a alguien a nuestro lado para que nos extienda su mano, o tal vez, para que nos auxilie. Pero todo lo que creemos ver es soledad, tristezas y muchas veces hasta la amargura se apodera de nuestro ser y no sabemos qué hacer. Intentamos volver a empezar, pero fracasamos en nuestros intentos.

Pensamos y decimos:
“Dios mío, ¿qué pasa con mi vida que se hunde más y más?
Trato de levantarme pero las fuerzas no me dan;
¡Sálvame, sálvame Maestro que perezco, que me muero!
¿Por qué me has fallado si tú me prometiste una vez que nunca me fallarías, que siempre estarías conmigo?”

Es entonces cuando el Maestro se levanta, pronuncia unas palabras con voz tranquila y serena diciéndonos:
“Paz querido hijo. Yo nunca te he fallado ni te fallaré.
Tú me has fallado a mí, pero por mi gracia y misericordia te he perdonado. Estoy contigo cada momento del día. No interpretes mi silencio como ausencia. Piensa que estoy obrando sutilmente en maneras que de repente tú no puedes comprender. Pero estoy aquí al lado tuyo. Soy tu fuerza y tu todo. Déjame obrar, ten paciencia. No olvides que nunca te dejaré solo y que mucho menos te fallaré”.

Autora: Brendaliz Avilés

Hola: Este pensamiento lo escribí en uno de esos días de mi adolescencia. Creo que tal vez cuando tenía 14 o 15 años. Hoy mi madre estaba organizando viejos papeles y cosas, lo encontró y me lo dio. Yo he decidido compartirlo contigo para que recuerdes que no importa la situación que estés atravesando Dios es fiel y nunca te fallará.

¡Cuán Importante Eres Madre!


¡Cuán Importante Eres Madre!

Aquellas personas que tenemos la oportunidad y el privilegio de llegar a la gente a través de lo que hablamos o escribimos tenemos una gran responsabilidad. No siempre es fácil plasmar lo que queremos que llegue al corazón del que nos lee o nos escucha.

Hoy como cada año, se separa una fecha especial en el calendario para rendir homenaje a ese ser tan especial que llamamos madre. Madre tú nombre es suave como las olas del mar que en su vaivén, arropan, envuelven y acarician el alma.

Hijo, no sé si en algún momento te has puesto a pensar detenidamente que sería o hubiera sido de tu vida si no hubieras tenido la ayuda de ese ser tan especial a la que llamas mamá. Porque así como se construyen los cimientos de una casa, la educación y la presencia de una madre son indispensables para la vida y el buen desarrollo de los hijos.

Conmovida escribo hoy, porque tan reciente como el día de ayer tuve una experiencia que marcó mi vida en gran manera. Quisiera decir que todas las madres son buenas e irremplazables, pero eso sería mentir. No todas las mujeres tienen amor maternal dentro de sus corazones. No todas saben desempeñar esta tarea hermosa, pero a la vez muy grande y hasta cierto grado complicada. No todas saben decir a sus hijos que le aman y desafortunadamente muchas ven a sus hijos como estorbos.

Por eso todos aquellos que tenemos la fortuna y bendición de contar con una madre llena de virtudes, amor, comprensión y afecto, debemos sentirnos más que agradecidos. Y debemos tratar de honrarla y respetarla, no solo en este día, sino todos los días durante el resto de nuestras vidas.

Independientemente de si pudiste comprarle un regalo o no, eso realmente es un detalle irrelevante. No necesariamente tienes que esperar al que sea el Día de la Madre, su cumpleaños, aniversario o navidad para ofrecerle un regalo. Es más trascendental que cuando ella necesite de ti, estés ahí como ella estuvo contigo aún antes de que abrieras tus ojos al mundo.

Ayer me tocó ver a unos niños y jóvenes que su madre abandonó y dejó al cuidado de su padre. Ayer me tocó escuchar relatos de muchas heridas que causó una madre a los hijos que salieron de sus entrañas. Me tocó observar como de difícil es la vida cuando no cuentas con la dirección, guía y protección de ese ser llamado madre que es un regalo divino. Que tiene muchas imperfecciones como todos en el mundo, porque somos humanos y por ende cometemos muchos errores, pero que siempre está a nuestro alcance.

Madre, eres símbolo de desprendimiento y entrega incondicional. Quien como define el proverbista Salomón se sienta y da de comer a su familia. Quien busca vestido, abrigo y zapatos para que sus hijos estén bien cuidados. Quien muchas veces además de ejercer las tareas de la casa, sale a trabajar para ayudar a traer el sustento al hogar, ya que el costo de vida en estos días es muy alto.

Ella es madre, esposa, amiga, consejera, doctora, psicóloga, cocinera, orientadora y tantas cosas más. Y cada faceta o rol que desempeña trata de hacerlo con esmero y dedicación. Es bienaventurada porque aunque a veces no ve los resultados que espera de sus hijos, sigue confiando y declarando que sus hijos e hijas lograrán triunfar. Como dice San Lucas 1:45, “y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que fue dicho de parte del Señor”. Porque muchas veces aunque ve a sus hijos por malos caminos o pasos, sigue creyendo y pidiendo al Dios del cielo porque sus hijos estén bien y sean salvos. Ella arriesga su vida de ser necesario porque su esencia es el amor. Alguien dijo que “el amor se refleja”, entonces, si el amor es un reflejo, una mamá es sinónimo de amor.

Y cuando hablo de madre no me refiero solamente a aquella que los concibe o los carga en su vientre, pues gracias a Dios y para fortuna de muchos niños existen mujeres que son tan o mejor madres que las biológicas. Sino que me refiero a toda mujer que además de dar vida, saca a sus hijos hacia adelante y lucha por ellos sin rendirse.

Habrá momentos en que tal vez no logremos comprender sus palabras o decisiones. En que tal vez no entendamos el por qué actúa de una u otra manera. Quizás al tratar de independizarnos o de buscar nuestro propio camino habrá momentos en que la lastimemos sin siquiera darnos cuenta. Es muy probable que en ocasiones tengamos algún desacuerdo que nos lleve a alguna discusión, pero debemos recordar como hijos, la importancia de cuidar nuestras palabras, pues luego aunque queramos borrarlas y aunque ella nos perdone, sentiremos un gran dolor y cargo de conciencia por no haber sabido como manejar nuestra ira pasajera.

Porque el dolor que siente una madre que desea ver a sus hijos bien y no le obedecen, es una agonía que ninguna de esas buenas mamás merece. Si la tienes presente en tu vida, ya sea esposa, tu madre, la madre de tus hijos o sobrinos, abrázala y hazle sentir que es importante y valiosa. Y aunque sea difícil para ti expresarlo, dile cuánto la amas. Porque algún día ella no estará más, porque el tiempo no se puede dejar pasar. Porque una madre tiene una descripción sin igual, porque de todas las flores ella es la más real, auténtica y verdadera.

Hijo, no menosprecies a tu mamá, estima sus consejos y practícalos. No esperes que pase el tren acelerado de los momentos y cuando lo quieras decir ya sea muy tarde. Date cuenta de cuán privilegiado eres y acepta que contar con su amor y apoyo, es sin duda, el mejor regalo que Dios pudo obsequiarte.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito el 10 de mayo de 2009 a las 9:55 a.m.


A mi madre hermosa Awilda Malavé: ¡Felicidades madre querida, tú eres una de mis mayores bendiciones! Te admiro como mujer, pero mucho más como sierva de Dios. No te canses, no desmayes, recuerda que tu ayuda viene de Dios y el galardón que mereces será muy grande allá en los cielos.

AMA HASTA QUE TE DUELA


Ama Hasta Que te Duela

Anoche observaba la película "The Prince & Me 3 The Royal Honey Moon". Hubo una frase que dijo el protagonista que captó mi atención de tal forma que un día después siento que tengo que escribir sobre ella. El Príncipe le decía a su esposa y ahora princesa: "Te amo tanto que me duele". No es la primera vez que escucho esta frase. Alguna vez leí una frase de la "Madre Teresa de Calcuta" que decía: "Ama hasta que te duela, si te duele es buena señal".

Pero la esencia o el sentido de esto, consiste en saber lo que implica amar tan profundamente a una persona que hay momentos en que sientes que te duele el corazón y se te corta la respiración. Creo que el máximo ejemplo de un amor tan inmenso e infinito fue el que Jesús sintió y siente por cada uno de nosotros. Allá en el huerto del Getsemanie, oraba al Padre, pidiendo que si era posible quitase de él esa copa. Los pecados del mundo él llevo sobre sus hombros. Y aunque le dolía, pues nos amaba inmensamente, dijo: "Padre, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya". Allí en la cruz, Jesús dio la más grande demostración que alguien en el mundo pueda tener. Tomar el lugar que nos correspondía y entregar su vida para reconciliarnos con el Padre.

Aquellos brazos extendidos, aquellos clavos en sus manos, aquel dolor tan profundo, no pudieron evitar que nos separáramos, sino que estrechó el vínculo y crece un lazo más fuerte. Porque cada vez que alguien se preguntara en el mundo si existe alguien que lo pudiera amar incondicionalmente, solo tendría que hacer en su mente el cuadro de Jesús en la Cruz del Calvario y esos serían motivos suficientes para saber que era no solamente amado, sino también aceptado.

Amar hasta que te duela, no significa "masoquismo" ni una excusa para el maltrato. Significa entrega y sacrificio. El querer ser una persona mejor, el desear entregar lo más hermoso de ti porque entiendes que ese ser a quien amas, merece las mejores cosas de ti. Por ese amor y ese sacrificio perfecto, Jesucristo nos hace mejores. Su amor nos perfecciona y purifica de tal manera que podemos compartirlo y brindarlo a otras personas.

Amar hasta que te duela, tal vez, quiera decir que el camino y la relación no serán fáciles. Ninguna relación sea familiar, profesional, de pareja o de amistad es cómoda siempre. Pero todo es posible si tienes paciencia y dedicación. No creo que sea siempre fácil para Dios soportarnos y tolerarnos, pero su amor no tiene mudanza ni es variable. Es incircunstancial y no es imperecedero. El escoge amarnos pese a todo. Su amor es sincero y puro. Sencillamente su amor es y si es, es porque existe, es real, está siempre a tu alcance, no es lejano ni fantasioso.

Amar hasta que te duela es entrega y apasionamiento. Es dejar el egoísmo y centrarnos en lo que amamos. Es poseer y a la vez dar libertad, es confiar. Podemos amar mejor a nuestra pareja, a nuestros semejantes, amigos y familiares; si amamos primeramente al que nos amó desde el principio. Porque Él es la fuente de la que puede fluir el amor más grande, genuino, puro, fiel y verdadero. Un amor que con el pasar del tiempo se acrecienta y no desvanece. Un amor que hace que conozcamos más a la persona amada y nos parezcamos a ella. Un amor que traspasa los límites y se siente no solo en el corazón, sino también en cada poro y fibra de nuestro ser. Mirándolo de esta forma, entonces, yo quiero amar hasta que me duela.

Autora: Brendaliz Avilés
(Todos los Derechos Reservados)


Si decides compartir este mensaje con alguien más te pido de favor que respetes los derechos de autor y no lo plagies o digas que eres su autor. Besitos gordos.

Escrito el 28 de enero de 2009 a las 10:30pm y transcrito a computadora el 23 de febrero de 2009.