sábado, 27 de junio de 2009

Abrázate Fuerte a las Promesas de Dios


ABRÁZATE FUERTE A LAS PROMESAS DE DIOS

Abrázate fuerte a las promesas de Dios y aunque por un momento no veas nada, aférrate y cree que verás cumplirse todas y cada una de ellas. Habrá momentos en que la duda querrá reinar, pero no debes abandonar, porque al que cree todo es posible y no se concentra en barreras o limitaciones. Las dificultades las enfrenta porque las mira como desafíos. Cada tropiezo le acerca más a la meta.
Aunque la enfermedad toque a tu puerta y llegué a agobiar con sus dolores y malestares… A pesar de que se instale por mucho tiempo, sientas que ya no puedes más y la tristeza quiera imperar en tu panorama… Dios puede obrar la sanidad porque es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Ese problema no logrará sacarte de carrera, ni huir despavorido. En tu batalla contra la depresión si le crees a Dios y tienes ganas de luchar, saldrás hacia adelante victorioso y triunfante.
“La fe no es medicina ni ciencia”- dicen aquellos que no han visto a Dios obrar, pero hoy te digo amigo, la fe trasciende del mundo ordinario a obrar y moverse en lo extraordinario.
Recibe lo que Dios ha declarado para tu vida. Aquella bendición que sientes que es tuya. No pienses o cuestiones el cómo, cuándo, dónde y por qué lo lograrás. Medita en que fuiste determinado para alcanzar el éxito. No importa cuán lejos parezca la estrella o si la meta se ve distante. Resiste, sé perseverante, no desmayes que tú puedes. Agárrate enérgico de la mano de Dios porque cuando menos lo esperes o en el momento más insospechado recibirás una gran sorpresa al ver tu petición resuelta. Cantarás alegremente y lo testificarás que Dios es bueno todo el tiempo, fortalece a los que le buscan y los sostiene en el día de angustia.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito el 27 de junio de 2009.

LAS CONSOLACIONES DE JEHOVÁ TRAEN FELICIDAD


Las Consolaciones de Jehová traen Felicidad


…”Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes. Para hacerle descansar en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo. Porque no abandonará Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad. Sino que el juicio será vuelto a la justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón. ¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad? Si no me ayudara Jehová, pronto moraría mi alma en el silencio. Cuando yo decía: Mi pie resbala, tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba”.
En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma. Mas Jehová me ha sido por refugio, y mi Dios por roca de mi confianza.”(Salmos 94:12-19 y 22)

Creo que todos los seres humanos hemos tenido que pasar por momentos de aflicción. Algunos en mayor proporción que otros, pero todos hemos sentido el peso de la angustia. Las palabras escritas en este salmo describen lo que es tener la confianza y la esperanza puesta en Dios, el autor de la vida. Dan aliento y confortan el alma sedienta de esa paz que solo Dios puede darnos ante situaciones que nos parecen desesperantes. Porque cuando surgen en nuestras vidas situaciones y eventos que nos agobian, entristecen o preocupan, es tan gratificante poder recordar que nuestro Padre amante no nos abandona. Y si no nos abandona, es porque permanece siempre ahí, al lado nuestro.

El proceso en el que recibimos instrucción de parte de Dios puede ser algo confuso para nosotros como seres humanos, pero es necesario que aprendamos. Una de las etapas en las que necesitamos aprender a depender de Dios y a crecer en su gracia es precisamente, a través del silencio. El silencio es bueno, pero a veces demasiado silencio consume y agota. Un ejemplo de esto que digo lo podemos ver en una de las oraciones que expresa el salmista cuando expresa: “que si Jehová no lo ayudara su alma moriría en silencio”. A veces cuando permanecemos en ese silencio por largo tiempo nos deprimimos. Tal vez porque una de las características que más describen al ser humano es que fue diseñado por Dios para socializar, para estar en contacto con Él y con las personas.

Cuando experimentamos ese lapso de silencios, nos parece de momento que no lo vamos a poder soportar más, que vamos a resbalar, que nadie nos auxiliará. Clamamos desesperados a Dios que por favor rompa el silencio o que por lo menos nos de la fortaleza que necesitamos para soportar y salir victoriosos de ese proceso de aprendizaje.

Pero ahora quiero compartir con ustedes mis queridos lectores, mi parte favorita de ese salmo: “en la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma”. Es que me impresiona esa comunión hermosa que tenía el salmista con su Creador. Porque mira que pensar puede llegar a ser agotador. Cuando nuestra mente no cesa de especular o deliberar. Cuando surgen preguntas para las cuales no encontramos respuestas. Cuando meditamos en aquellas cosas que hemos tenido que enfrentar en la vida, cuando se acumulan los pequeños detalles molestos de nuestra vida cotidiana, las cosas que quisiéramos mejorar o resolver. Cuando nos molestan aquellas palabras que recibimos de alguien que nos lastimó o cuando nosotros hacemos un mal empleo de nuestras palabras y lastimamos a otros. Cuando esperamos respuestas, contestaciones a nuestras oraciones y tal pareciera que nada va a pasar. Cuando de momento nuestra mente se convierte en un gran campo de batalla, es consolador y reconfortarte llegar a esta parte donde dice que las consolaciones no de cualquiera, sino de Dios alegran nuestras almas.

Cuando por un momento te olvidas de lo que esta pasando alrededor de tu vida y te concentras en aquellas promesas que un día recibiste de Dios. Cuando en su palabra encuentras que el dijo: “en el mundo tendréis aflicciones, pero confiad yo he vencido al mundo”. Cuando recordamos que Dios dijo: “clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Cuando imaginamos lo supremamente maravilloso que será un día ver a nuestro Dios cara a cara. Poder tocarlo, besarlo, abrazarlo, rendirnos a sus pies. Cuando recordamos aquel momento en el que Dios nos mostró que nos amaba de manera especial e inigualable. Cuando viene a tu mente aquel episodio donde pensaste que no podías más y vino la ayuda ansiada que esperabas milagrosamente. Entonces vuelves a recordar todas esas promesas y lo que es mejor aún, consideras lo real que Dios ha sido en tu vida. Entonces comienzas a sentir esa paz que sobrepasa todo entendimiento; llega esa fe que parecía que ya no existía y comienza a crecer cual grano de mostaza. De pronto tus lágrimas se secan y tu semblante comienza a cambiar de un rostro triste a un rostro feliz. No puedes evitar sonreír porque sabes que lo has conocido y por que has acabado de recordar lo real y potente que ha sido Dios contigo. Comienza a surgir una nueva canción en tu corazón que muchas veces tu boca comienza a entonar. Y te sientes libre porque sabes que cuando le alabas se va el mal tiempo. Porque sigues comprobando lo que sabías desde el principio, pero que por un momento olvidaste o quisiste pasar por alto… Que Dios es tu refugio y tu roca fuerte. Que ante su poder tenemos que rendirnos y ser amantes de su amor. ¡Y qué cosa más extraordinaria, regocijarnos en su presencia y deleitarnos entonces en sus consolaciones y promesas!

Hoy te invito a que te reconfortes recordando las promesas de Dios a tu vida y lo fiel que siempre ha sido contigo.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito el 27 de junio de 2009.

CARTA DEL CIELO


CARTA DEL CIELO

Querido Hijo Mío:

Puede que en estos días te sientas agobiado, mortificado por tantas presiones y preocupaciones. Te sientes confundido y buscas respuestas a tus preguntas. Nadie parece entender lo que te pasa y eso acrecienta más tu dolor y frustración. Pero por si se te ha olvidado, tengo buenas noticias para ti. Y es que en el libro de los Salmos 32: 8 dice:
“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos”.
No existe nada que puedas hacer para cambiar eso, mi mirada está totalmente puesta en ti. Mi amor por ti es incondicional e ilimitado. Cuando los demás te abandonan yo sigo estando ahí. Cuando afligido y cargado sientes que no puedes más con el peso de tus culpas, cargas y angustias, soy yo quien tomo tu carga y te llevo en mis brazos. Soy yo quien quito tu culpa y pongo paz en lugar de tormentas.
La pregunta que tengo para ti es: ¿por qué te agitas y te confundes? ¿Por qué permites que pequeñeces o cosas, no importe su tamaño, logren apartarte de mí? ¿Acaso no dijiste que me seguirías y me amarías? ¿Acaso no entregaste tu corazón para que yo lo cambie y ponga cosas hermosas dentro de él? Si la respuesta es afirmativa, ¿por qué no me dejas hacer mi trabajo? ¿Por qué cada vez que intento colocar en orden tu vida me culpas de las cosas que te pasan? Soy Dios, ese que formó tus entrañas. En mí no hay mudanza alguna, no hay sombra de variación. Si permaneces fiel a mí, verás mi gloria. Recuerda que tu tiempo no es mi tiempo, por tanto confía en mí que tengo más experiencia, sé lo que hay en frente y te amo más que a nadie en el mundo.
¡Dime! ¿Por qué te sientes insignificante? ¿Acaso te crees de tan poco valor? Si por ti yo di mi sangre en la cruz, cada gota de sangre pronunciaba tu nombre, confesaba libertad y redención.
Hoy te digo PAZ, aprende a descansar en mí. Tú crees que estás listo, pero cuando quiero ver cuán listo estás para recibir lo que tengo para ti, retrocedes. Calla, enmudece, que a mi presencia tiembla la tierra. No me retes como si yo fuera alguien a quien puedes manejar a tus antojos. No actúes como el niño malcriado que monta pataletas y llora cuando no consigue lo que quiere. Aprende y adquirirás sabiduría. Los siervos y siervas que en mi esperaron obtuvieron respuestas. Si tú confías en mí y dejas que YO obre a mi tiempo, sonreirás y cantarás. Todo esto te digo porque te amo y a quien amo, corrijo. A quien corrijo, instruyo, y a quien instruyo, llamo. A quien yo llamó respaldo y si te llamo y te respaldo debes saber que es porque te amo.

De tu Padre Celestial

Autora: Brendaliz Avilés

Su Joya Preciada Eres Tú




SU JOYA PRECIADA ERES TÚ



¿Acaso has de dudar que tu eres su joya especial?


Él te ha creado como al diamante, brilloso, fino y esplendoroso.


Tienes un precio incalculable, eres la pieza más bella que se muestra en el exhibidor de Dios.


Eres muy valioso, único en tu clase, tienes el sello de Dios.


El problema es que no has descubierto realmente quién eres,


andas siempre comparándote con otros y viendo tus faltas o debilidades.


Lastimas a tu Señor, pensando si tiene sentido que seas de una forma y no de otra.


Si eres negro, blanco o amarillo, alto, bajo, gordo o muy delgado; sin importar tus facciones, lunares y posibles defectos... Eres la viva expresión de que fuistes hecho por y con amor.


Pierdes demasiado tiempo escuchando y concentrándote en lo que dicen y piensan los demás de ti. Justamente eso es lo que no permite que te des cuenta de las cosas que te hacen singular e invaluable.


Busca dentro de ti, explora aquellas cosas en lo que eres bueno y cultiva tus talentos.

No escondas entre sombras ni trates de ocultar por miedo al rechazo la luz y el brillo que te hacen diferente. Atrévete a ser orginal en un mundo rodeado de copias.


Eres príncipe y princesa preciosa. Te aguarda un palacio majestuoso. No llores por lo que otros tienen y tu no. Date cuenta que a ellos les falta algo que a ti te sobra y que todo es parte de un plan perfecto porque al ser todos diferentes, logramos un complemento.


Dentro de ti se esconde una mariposa, un cisne, algo hermoso que está esperando ser transformando en tu intetior cuando te aceptes tal y como eres, para que entonces lo reflejes a través de tu exterior.


Autora: Brendaliz Avilés