lunes, 29 de junio de 2009

Carta a Jesús (1)

Dentro de los próximos días estaré compartiendo con ustedes algunas cartas que he escrito a Jesús en diversos momentos y situaciones de mi vida. Hoy compartiré una que escribí tan reciente como hoy y describe de forma sencilla lo confortador y hermoso que es estar en su presencia cuando sabemos que nuestra única ruta correcta es encontrarnos en con él mediante la oración. Espero que sean de bendición a sus vidas y que puedan sentirse identificados.


CARTA A JESÚS (1)

Señor:

Cuando a ti clamo en oración pidiendo misericordia y descanso, encuentro en tu presencia el refrigerio que mi alma necesita.
Solo tú conoces las pruebas que en ocasiones quieren mortificar mi vida. Más cuando comienzo a adorarte, el aire cambia y el ambiente convoca tu presencia. Es entonces cuando la atmósfera se satura y se llena de tu plenitud. Tú consuelas las angustias y el quebranto de mi corazón fatigado. Clamo porque tu fuego descienda, pues tú eres todo lo que mi alma anhela y espera. Son disipadas las tinieblas ante tu luz radiante. En ti deposito mis ansiedades y mis cargas se sienten más livianas porque sé que me escuchas y tomas el control.

¡Dios yo te amo tanto! Eres el brillo en mis ojos y la sonrisa en mi cara. Cuando paso contigo tiempo en oración y mi corazón se eleva y te adora, siento que el tiempo se detiene y que tan solo somos nosotros. Los minutos pasan con tal rapidez y mi alma se conmueve al sentir tu sublime amor rodearme y tu paz cobijarme. Tu Espíritu Santo me cautiva y también me conforta. Cuánto consuelo encuentro cuando a veces te planteo preguntas o te reclamo en mi desesperación y me haces comprender tus designios para conmigo.
Cuando a ti humillada gimo y te detallo mis temores, preocupaciones, congojas, quimeras y esperanzas. Siento algo especial porque teniéndote a ti, tengo lo que me alcanza para continuar hacia adelante luchando y perseverando. Hoy quiero agradecer tu paciencia, pero más que nada el que siempre estés ahí no tan solo para mí, sino para todo aquel que te necesita. Dame fuerzas para siempre seguir buscándote. Ilumíname con tu sabiduría para transitar el buen sendero y sostenme con tu gracia para siempre glorificarte. Amén.

De tu hija que siempre te ama,

Autora: Brendaliz Avilés
Escrita el 28 de junio de 2009

Un Carpintero Que Sabe Lo Que Hace


UN CARPINTERO QUE SABE LO QUE HACE

Dios es el carpintero y nosotros somos las piezas que él escoge y utiliza. Él repara nuestros corazones y da real sentido a nuestras vidas. Cuando entramos a su taller, el proceso es difícil porque hay que saber aguardar pacientemente y encontrar el tiempo perfecto para realizar todas aquellas cosas en las que deseas contar con su aprobación y voluntad.

El reloj va marcando las horas y nos desesperamos tratando de descifrar cuando será el momento en que Dios cumplirá aquellas palabras que fueron declaradas sobre nuestras vidas.
Hay una lucha interior entre satisfacer nuestros propios deseos y metas de forma independiente y a nuestra manera. En ocasiones quisiéramos adelantarnos o que se rompa ese silencio que tanto se ha prolongado.

Y Dios aguarda silenciosamente a que nosotros comprendamos y sepamos entender que es necesario que experimentemos esta etapa para que aprendamos y él se gloríe en medio de nuestras debilidades. Esa etapa que atravesamos nos va perfeccionando poco a poco.

Nosotros como herramientas útiles tenemos que permitir que él nos escoja y determine el uso que nos dará de acuerdo a nuestros talentos, habilidades y llamado.

A veces nos refugiamos en terceras personas, tratando de entender este proceso al que hemos sido expuestos. Posiblemente buscamos respuestas en personas que solo pueden llegar a confundirnos por tratar de ayudarnos o consolarnos. Pero debemos aprender a aguardar a Jehová y tomar aliento y fuerzas en él. Dios no desea que en momentos como estos, busquemos las respuestas en el exterior, hacia fuera o en las demás personas. Porque la contestación solamente la tiene él y quiere trabajar en nuestro interior para mostrárnosla. Porque es en su secreto donde él se encargará de revelarnos lo que él tiene para nosotros, cuáles son sus pensamientos y de qué forma nos va a utilizar.

Cuando estemos preparados para recibir aquello que Dios ha dispuesto para nuestras vidas, Él romperá el silencio y nos dirá que ya estamos listas para la gran aventura y desafío que nos espera.

Solo mediante la comunión íntima con nuestro Carpintero seremos perfeccionados, restaurados, vivificados y dotados de sabiduría divina y humana para enfrentar las pruebas que vendrán y tratarán de entorpecer su obra. Solo mediante ese contacto con nuestro Creador podremos recibir a manos llenas las bendiciones que nos esperan para que las disfrutemos.

A través del tiempo de espera nuestro carácter será probado, moldeado y los frutos del Espíritu revelados. Al estar bajo la presión, sabremos cuán capacitados estamos, cuánto hemos crecido y madurado. Lograremos identificar cuánto estamos dispuestos a soportar para lograr alcanzar aquellas promesas que ambicionamos recibir.

Dios quien es tu Carpintero, quiere construir la casa que eres tú y la quiere edificar con buenos cimientos. Y en esos cimientos está la clave para el éxito, para la resistencia y para el aguante.

*¿Dejarás que el mejor de los Carpinteros con su amor te instruya, te construya y te prepare para lo que tiene contigo?

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito el 28 de junio de 2009
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