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Mostrando entradas de julio 21, 2009

CLAMOR DE LA VASIJA AGRIETADA

Clamor de la Vasija Agrietada

Señor:

…Y yo que pensaba que ya estaba terminada. Que finalmente mis matices y forma eran de la manera que tú querías que fueran. Pero hoy transitando por el desierto agrietada y ya casi sin fuerzas, comprendo que me has traído de vuelta al taller, a la alfarería. Siento como si ya no pudiera soportar más. El calor carcome mi alma, me asfixia y me deja casi sin energías. Este dolor que siento es indescriptible y este silencio tuyo me llena de muchas preguntas. Pero sé que si me has traído hasta aquí es para encontrarte conmigo, para que yo pueda conocerte más.

Sé que he vuelto al taller para ser reconstruida y por ende perfeccionada. Sé que este silencio significa que confías en que soportaré los incidentes y adversidades. Tu has determinado que yo crezca en ti, pero que mengue mi ego, independencia o autosuficiencia. Tú no quieres que las circunstancias me cambien, más bien pretendes que yo cambie a las circunstancias asida de tu mano, contando con tu poder…

Andando Bajo Su Palabra

ANDANDO BAJO SU PALABRA

“Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí”.
Salmos 119: 133

Hoy más que nunca aquellas personas que desean vivir una vida agradable a los ojos de Dios y conforme a su voluntad, deben pedir al Señor que ordene sus pasos. Si hablamos de orden, nos referimos a poner cada cosa en el lugar debido y correspondiente. Y para que haya orden tiene que haber disposición, resolución y decisión. Debe existir el anhelo ferviente y genuino de que las cosas anden bien.
Solo Dios puede afirmar, enderezar y conducir nuestros pasos. Eso lo logramos a través del conocimiento de su palabra y de la obediencia. Dios dice a través de San Juan 14:23-27 “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espí…