sábado, 8 de agosto de 2009

Deja Brotar Tus Sentimientos




Hace algunos días estaba sentada en un restaurante, ya que estabamos celebrando el cumpleaños de mi madre en familia. Siempre he sido muy observadora, me encanta ver y descubrir cosas nuevas. Soy de naturaleza curiosa y sensible. Una de las cosas que observé fue a una niña cantando parte de la canción que sonaba en la radio. Verdaramente se veía muy feliz. Te has puesto a meditar ultimamente cuando fue que dejaste que saliera algo de ti de forma natural y sin pensarlo mucho. Una buena carcajada, un buen chiste, entonar una canción a viva voz aunque estés desafinado. Andar desarreglada y al natural solo porque sí, permitirte disfrutar de la brisa del campo o estar en silencio junto a las personas que tanto quieres. Podrían ser tantas cosas las que te gustaría hacer y que ultimamente no te has dado el tiempo de vivirlas.


Yo creo que el ser humano tiene muy arraigada dentro de sí, la necesidad de comunicarse, manifestarse y expresarse. Tal vez por eso unos lo hacen escribiendo, cantando, pintando, cocinando, cociendo, dibujando, prestando su ayuda a los más necesitados, etc. Pensaba yo por ejemplo, en que hay que ventilar una gran sonrisa ante una alegría. Hay que ofrecer una sonrisa aunque la persona a la que se la ofrezcamos sea desconocida y no nos corresponda de igual forma. Porque la sonrisa es contagiosa y hace que los rostros humanos se vean más hermosos. Hay que robar más besos y dar más abrazos. Multiplicar soluciones y restar problemas. Dividir las bendiciones para que a todos les toque aunque sea una y sumar la cantidad de gente a las cuales le podemos llevar el mensaje de amor y esperanza.


No podemos paralizarnos ni dejar de expresarnos por miedo al qué diran o a que nos malinterpreten. Quien sabe si tu tengas la respuesta a una pregunta que alguien tenga y cuando expreses lo que sientes y piensas podrás ser de gran ayuda. Alguien necesita escucharte cantar aunque lo hagas desafinado. Alguien necesita que le prestes el pañuelo o le brindes una mano amiga incondicional. Nuestra asignación de alguna manera es manifestar a través de nuestras vidas y de nuestras acciones que Jesucristo habita en nuestros corazones y que nuestra vida es mejor gracias a que él existe en nuestras vidas.


No temas ser tu mismo, ni mucho menos expresar tus ideas y tus sentimientos.