martes, 11 de agosto de 2009

TODO TIENE UN PROPÓSITO


Todo Tiene un Propósito

Un maestro en la metáfora cuenta que un día la cera se quejaba:
-¡Esto es increíble! -dijo la cera mientras la llama la hacía caer derretida sobre el papel que había dejado.
-No te preocupes - le dijo el papel-, estoy seguro que todo te va a salir bien.
-¡Jamás había sufrido tanto como ahora! - exclamó la cera mientras seguía goteando.
-Esto no ocurre por casualidad, hay un buen designio tras todo, y ya verás que va a tener un buen fin -replicó el papel.
La cera no pudo responder de inmediato, pero cuando miró hacia arriba tenía una hermosa impresión en el rostro: el sello que se le había aplicado.
-¡Ah, ahora entiendo! -dijo la cera-. Me derritieron para que pudiera recibir esta hermosa y duradera impresión.
Sus sufrimientos ya habían terminado.
No es bueno gemir ni quejarse, es tan fácil regocijarse.Cuando Dios la lluvia envía pienso, ¡esta lluvia es mía!

Dios usa la aflicción en la misma forma que usa la lluvia para el pasto verde.
Cuantas veces le has preguntado a Dios ¿por qué? A veces somos como los niños que preguntamos el por qué del sufrimiento y de las situaciones adversas que enfrentamos diariamente.
La Biblia nos habla de Job un hombre de fe, paciencia y resistencia. Job era conocido como una persona generosa y sensible. Era un hombre muy rico. Hasta que un día perdió todo sus bienes, sus hijos y hasta su salud, pero dice la Palabra que aun así no pecó Job con sus labios.

Nos podemos preguntar por qué Job tuvo que pasar por todo eso, si era un hombre temeroso de Dios. Es evidente que el mundo funciona de acuerdo a un sistema de causa y efecto, sin embargo, hay algunos efectos para los que no podemos encontrar una causa clara y algunas causas nos llevan a los efectos esperados. Job tuvo que pasar por esa experiencia, porque había un trato de Dios con su vida, Dios deseaba que conociera quien realmente era el Dios a quien él le servía.

En este tiempo donde todo es instantáneo, nos ha hecho perder la capacidad de esperar. Pretendemos adquirir paciencia de forma instantánea, queremos una cura instantánea de todo. Si estudiamos a fondo la vida de Job, él no esperaba una respuesta instantánea para el intenso dolor físico y emocional que soportó, lo que quebrantó su paciencia no fue el sufrimiento, sino el no saber por qué sufría.

Cuando Job expresa su frustración, sus amigos comienzan a darle una lista de respuestas. Creo que todos pasamos por esa experiencias, todo el mundo tiene una explicación a lo que nos está pasando. Realmente tenemos que entender que Dios tiene un propósito para todo, en todo lo que acontece en tu vida Dios está presente. Ese afán de Job de saber el por qué de lo que estaba pasando lo llevo a deprimirse, a frustrarse, incluso a dudar de Dios. Tenemos que entender que conocer a Dios es mejor que conocer las respuestas. Las situaciones que llegan a nuestras vidas son una oportunidad para conocer mejor a nuestro amigo, a Dios. Dios no es arbitrario ni insensible. A veces pensamos que las pruebas, el dolor, la enfermedad, los problemas son un juicio por algo que hemos hecho mal, y realmente esa no es la verdad. Pasamos situaciones por causa de nuestra condición humana. El dolor no es siempre un castigo, es una oportunidad. De cada problema o situaciones que enfrentamos algo Dios nos enseña.

Hay varias cosas que podemos aplicar a nuestras vidas en base a la experiencia de Job:
1. Dios es soberano. No podemos entender sus acciones usando nuestro racionamiento. Nuestra fe debe descansar en el amor de Dios. Dios es soberano porque El es todopoderoso, El lo sabe todo, está en todas partes.
2. Nos entenderemos a nosotros mismos y a nuestras vidas según comprendamos el carácter y las acciones de Dios. Cuando entendemos que Dios es benevolente con nosotros, que Dios nos cuida, eso cambia todo. La fe debe tener un lugar donde descansar, porque de lo contrario nuestros sufrimientos pueden amenazar nuestra fe.
3. En tiempos de tragedia enfrentamos la tentación de convertir a Dios en nuestro adversario y no es nuestro abogado. Si tomamos a Job como modelo, podemos declararnos inocentes y cuestionar la justicia de Dios o podemos inclinarnos humildemente y esperar que El se revele a sí mismo y a sus propósitos para nosotros.
4. La batalla de fe es algo personal. Cada uno de nosotros pasamos por circunstancias que debemos enfrentar solos. Pueden llegar momentos donde nuestros familiares y amigos nos abandonen y debamos permanecer en pie solos.
5. A menudo sufrimos las consecuencias de malas acciones y decisiones equivocadas. Y es donde tenemos que reconocer en qué hemos fallado, arrepentirnos y confesarle a Dios nuestra falta.
6. A veces el sufrimiento nos moldea para un servicio especial hacia los demás.
7. A veces el sufrimiento no es un ataque de Satanás en nuestras vidas.
8. A veces no sabemos por qué sufrimos.
9. En todas esas ocasiones ¿estamos dispuestos a confiar en Dios aunque nuestras preguntas no tengan respuestas?

Puede parecer muy difícil tu situación actual, pero si eres paciente, lograrás ver el propósito tras esa situación. Pero lo más hermoso, será que aprenderás a conocer de manera más íntima a tu Dios.


Autora: Janet Patricia Rosa Pérez