viernes, 11 de septiembre de 2009

LEVANTÉMONOS LAS MANOS PARA GANAR


Levantémonos Las Manos Para Ganar

Éxodo 17:8-16 registra la guerra del pueblo de Israel contra los amalecitas. Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. “Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada (versículos 11-13).

Dice un conocido refrán: “que en la unión está la fuerza”. A través de la Biblia Dios nos deja conocer la importancia que tiene para él la unidad y la armonía. Lo vital que es el compañerismo, las buenas relaciones y la unión de fuerzas para lograr objetivos, metas y propósitos. Por la fe y determinación de unos buenos amigos que subieron a un techo, y se movió a misericordia y realizó una sanidad en la vida de aquel hombre que estaba en cama. Jesús envío a sus discípulos a llevar la Gran Comisión de dos en dos. David fue guerrero y rey entre muchas cosas, él dejó todo preparado para la construcción del templo; su hijo Salomón fue el que tuvo la responsabilidad y el mandato de continuar el legado de su padre David y mandar a construir el templo.

Claramente la Biblia específica y dice: “que un reino dividido no prevalece”. Más aún, dice: “¿andarán dos juntos si no estuviesen de acuerdo? El salmista decía: “Mirad cuán bueno y cuán delicioso es, habitar los hermanos juntos y en armonía”. Si hay algo que Dios desea es que sintamos amor hacia nuestro prójimo. Que los amemos así como Él nos ama. En la cita bíblica que hemos utilizado el día de hoy observamos que para que Josué pudiera ganar la batalla contra Amalec, era necesario que Moisés tuviera sus manos levantadas. Las manos levantadas simbolizan la victoria que Dios daría a su pueblo.

Es responsabilidad y menester de cada creyente, mantener lazos estrechos de amistad con nuestros hermanos en la fe. Debemos estar alertas y percatarnos de cuando a uno de nuestros hermanos o amigos se le bajan los brazos por el cansancio. Porque todos en algún momento nos agotamos y debilitamos. Es entonces cuando necesitamos de un Aarón y Hur que sostengan nuestras manos. De alguien que nos ayude a atravesar el desierto, el dolor, la guerra, la incertidumbre, el valle de lágrimas o lo que sea que estemos experimentando.

Sostener es no dejar caer, es soportar y resistir. Es utilizar de mi fuerza para que la otra persona que necesita de mí no se rinda, desplome o derrumbe. Esta actitud a su vez nos trae firmeza y la firmeza nos ayuda a vencer y mantenernos enfocados en el blanco. Moisés pudo resistir y tener firmeza en sus manos hasta que salió el sol. Aquí el sol yo le daré la representación de ese momento en que llega la calma nuevamente la calma a nuestras vidas. Esos momentos en que la tormenta cesa. Ese tiempo en que recuperamos las fuerzas y energías porque hemos ganado una gran batalla agarrados de la mano de Dios. Cuando sale el sol nuevamente podemos caminar solos. Podemos volver a la normalidad, porque las aguas se aquietaron y porque alguien nos ayudó en el camino extendiéndonos su mano amiga.

Hoy te invito a reflexionar. Piensa en qué hermano o persona necesita que le sostengas las manos para poder vencer la guerra, para poder salir hacia adelante. ¿Quién necesita de tu ayuda por qué su cruz está siendo muy pesada y siente que no puede más con el dolor y el peso de sus problemas le está impidiendo caminar? Porque hasta Jesús de camino al Calvario, necesitó de la ayuda de un cirineo que le ayudara a cargar su cruz. Yo te invito a ser el que marca la diferencia, el que participa de la victoria de su hermano. A ser en que ama en todo tiempo y es más que un amigo en tiempo de aflicción.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/