martes, 22 de septiembre de 2009

No con Conomiento Humano


NO CON CONOCIMIENTO HUMANO

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”. (Hechos 3:19)

Por más que la ciencia lo intente todavía no saben cómo se puede curar un corazón ante las tristezas y decepciones que ocurren en la vida. Por más conocimiento que tenga un médico que opera corazones, no tiene la facultad de extirpar el odio en los corazones, o depositar amor. Pueden los gobiernos intentar unirse y buscar posibles alternativas, pero si no cuentan con la presencia de Dios en sus vidas todos serán intentos fallidos.

Salomón decía que “el principio de la sabiduría es el temor a Jehová”. Yo pienso que el conocimiento sin presencia de Dios, sin tener una experiencia genuina con el Señor, es nada porque se convierte en algo vano o vacío. He visto tanta gente que saben mucho, pero que sus vidas son tan vacías, que viven tan infelices, que no le encuentran sentido a nada y que han perdido hasta la alegría del vivir, que me apena enormemente. Pero he visto en contraste a otros que tienen muy poco o nada y que sin embargo, tienen una fuerza y un sentido para todo aquello que hacen porque Dios en el centro principal en sus vidas. Entonces se apoderan de una fe que hace las cosas imposibles, posibles.

No nos podemos apoyar en nuestra propia prudencia “porque hay caminos que al hombre le parecen derechos, pero su fin es camino de muerte”. Triste está por demás decir que hemos evolucionado tecnológicamente, que cada día hay más inventos (que son buenos), pero todavía no hayamos encontrado la forma de acabar con el hambre, la guerra y la violencia entre tantas cosas. Recuerdo que un amigo me decía que aprender y conocer es bueno, pero que hoy día hace falta que haya más cristianos con la unción de Dios. Y la unción según el diccionario en línea es: “devoción, recogimiento y perfección con que uno se dedica a algo”. Es ese fervor y apasionamiento que sientes en este caso hacia Dios y su obra. Fue esa llama que ardía fervientemente en el interior de esos hombres y mujeres que registran la Biblia y la historia.

En el momento en que nos sentimos autosuficientes, en que creemos en nuestra propia capacidad o prudencia. En el momento en que pensamos que con nuestras propias fuerzas o bajo nuestros propios méritos podremos alcanzar lo que consideramos el triunfo en la vida, ese día comenzaremos a debilitarnos. Ese día habremos comenzado a edificar los cimientos de nuestra autodestrucción, ese día colocaremos la piedra en la que tropezaremos. Porque el camino de la soberbia y del orgullo, tarde que temprano termina por destruir.
Vivimos en una sociedad donde le es tan fácil creer tantas cosas falsas, pero que sin embargo, se les hace difícil creer en la existencia de un Dios Supremo que nos ama y que nos ha diseñado con propósito. Creen en artistas, escritores, científicos, políticos, rituales y si sigo enumerando no termino. Les es más fácil a muchos creer en la teoría de Darwin, de que el hombre desciende del mono, que pensar que fuimos hechos conforme a la imagen y semejanza de Dios. No es fácil culpar a Dios de los problemas que existen en el mundo, cuando es el mismo hombre el que se ha encargado de dañar todo lo bueno que un día existió y que aún existe.

A veces nuestro orgullo o ego, no nos permite alcanzar las alturas. Porque es necesaria la humildad, el estar receptivos a las enseñanzas que nuestro Padre celestial quiere que aprendamos. Porque en vez de ser discípulos, queremos ser maestros. Queremos ser directores de orquesta sin tener los conocimientos que se necesitan para dirigir. Y Dios sigue esperando pacientemente a que el mundo levante su mirada al cielo y comprenda que él es el dador de la vida. El podría imponerlo y sin embargo le da la elección a cada persona de escoger cuál camino seguir. El nos sigue amando y espera misericordiosamente a que reciproquemos ese amor que nos tiene.
Nuestro mundo necesita una transformación del alma y del espíritu. Necesitamos que el Cirujano de cirujano extirpe todo aquello que esta deteriorando y contaminando nuestra sociedad. Dios nos llama con cuerdas de amor aún, al arrepentimiento, a la entrega, a la santidad, a la devoción. ¡Oh si muchos en este mundo se dieran cuenta de lo que se pierden! Entonces sus almas no andarían tan tristes y errabundas. No sentirían tanta opresión en sus vidas porque tendrían la certeza de que Dios es quien gobierna sus vidas. Encontrarían el refrigerio que hemos encontrado todos aquellos que un día recibimos y aceptamos al Señor en nuestro corazón. Entonces muchos soberbios podrían entender del cambio que solo Dios puede operar en la prostituta, el drogadicto, el corrupto y todo aquel que sabe que necesita a Dios para vencer sus males. Entonces disfrutarían y refrescarían sus vidas con la dulce presencia de Dios y eso sería suficiente para seguir hacia adelante. Comprenderían la dicha que siente aquel que ha recibido el milagro y la gracia de la salvación.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/