viernes, 25 de septiembre de 2009

DIOS QUIERE USARTE A TI


Dios Quiere Usarte a Ti


“Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová”. (Jeremías 1:4-8)


Por más insignificante que creas ser, por más debilidades y errores en los que te concentres, debes estar consciente de que Dios quiere que seas un instrumento de bendición. Él quiere que cumplas con la misión que ha depositado en tu corazón. Quiere que te allegues a las almas a través de lo que hagas y le hagas saber que él existe, que es real y que quiere salvarlos.

Moisés presentó excusas ante Dios cuando recibió el llamado. Puso su tartamudez como limitación para ser usado. El profeta Jeremías dijo que era un niño, Gedeón puso varias señales para confirmar y estar seguro que era Dios quien lo comisionaba. Jonás no quería ir a Nínive. Pero debemos saber que las cosas no son a nuestra manera y que cuando Dios coloca su mirada sobre nosotros es porque quiere que seamos de bendición para otros. Lo vemos en la vida de Jeremías, él fue un instrumento tan maravilloso en su tiempo. Tuvo que sentir miedo muchas veces, pero más grande fue el poder de Dios en su vida. Dios se glorificó a través de sus debilidades. Hubo muchos momentos en que lloró, pero no desistió de hacer aquello para lo que había sido escogido y llamado. En el capítulo 20:7 de su libro dice: ““Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste”. Esto nos explica como Jeremías sometió su voluntad y sus deseos al Señor. Como su vida fue quebrantada y así como vaso en mano del Alfarero, fue hecho una vasija nueva.

Es tiempo ya de que entiendas que Dios quiere que seas un agente de cambios. Que seas el que pone la paz donde hay rencilla. El que consuele donde hay dolor. Es que imparta alegría y humor, cuando la vida da golpes irónicos. Dios quiere que seas la luz en medio de las tinieblas. Los ojos de los que no ven, la voz de los que no pueden hablar o son indefensos y los oídos de los que no pueden escuchar. ¿Qué estás esperando para accionar? ¿Qué excusas estás poniendo? ¿Bajo qué premisa te justificas? ¿Es que acaso no has logrado entender la magnitud de lo que Dios quiere hacer en ti? No importa si es poco o mucho; si la tarea es grande o parece pequeña. Dios no estima las cosas del modo en que nosotros los humanos, las miramos. Dios observa la actitud y la obediencia; la pasión y la entrega. La devoción y la disposición.

Esto no se trata de edades, de quién es más lindo o feo. Tampoco tiene nada que ver con que seas una persona que muevas grandes masas y tengas gran influencia o ninguna. Se trata de aceptar el llamado y poner manos a la obra. Algo que se usa es aprovechado. Dios quiere destinarte a que seas un militante de su reino. Deja de andar peleando con tus inseguridades y miedos. Cree y camina en la libertad y certeza que Dios te ha entregado. Vive como el hijo de Dios que eres. No andes enlutado ni cabizbajo por la opresión del enemigo. No deje que tu alma se turbe, no te amedrentes. Vive el sueño que Dios tiene para ti. Abraham dejo su comodidad, creyó a Dios y recibió la promesa que Dios le dio. Jacob vivió el sueño de Dios en su vida y experimentó la gloria de Dios majestuosa y suprema. Sé tú el lápiz y deja que Dios escriba las páginas que llenan el libro de tu vida. No intentes hacerlo tú solo porque habrá muchos borrones en el papel, pero si dejas que Dios escriba cada letra, todo saldrá bien.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/