lunes, 26 de octubre de 2009

JOSÉ: De Ropa de Preso a Vestidos Reales


JOSÉ: DE ROPAS DE PRESO A VESTIDOS REALES

“Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón”. (Génesis 41:14)

Podrán olvidarse muchos de ti, pero contéstame, ¿quién logrará que seas olvidado de la mente de Dios? Mientras estés en esta tierra harás a muchos el bien y ellos no recordaran el favor que hiciste, pero dime tú, ¿podrá eso detener lo bueno que Dios quiera darte por la semilla que has sembrado y esparcido? Algunos te traicionaran, te venderán o intentaran dañarte y eso lastimosamente puede incluir a tus seres más queridos, ¿pero quién podrá apartarte de la fidelidad de Dios? ¿Quién podrá paralizar la obra que Dios quiere provocar en tu vida? Se puede levantar el plan más siniestro contra tú vida, pero cuando Dios tiene planes con alguien, no hay nada, ni nadie que pueda detenerlos o dañarlos.

Cuando pienso en la vida de José hay tantas cosas que se pueden aprender de su historia. Pero hoy quiero enfocarme en ese momento específico en donde Faraón lo envía a buscar, en ese instante en que antes de ser presentado ante Faraón lo afeitaron y hubo un cambio de ropas. Porque este, simbólicamente hablando, era el momento clave donde un hombre que había vivido en su vida muchas experiencias que parecían injustas, iba a comenzar a recibir. Se iba a desatar una bendición sobrenatural, especial y única sobre su vida. Había llegado el tiempo de su recompensa. El momento donde saldría de la cárcel de las decepciones para convertirse en un gobernante. Él aún no lo sabía, pero Dios ya conocía cómo se desarrollaría la historia. José estaba próximo a tomar la posición que desde hacía mucho tiempo Dios había determinado que el ocuparía para cumplir su plan con él y con su generación.

Ese cambio de ropas en la vida de José lo podríamos representar como un nuevo ciclo totalmente diferente al que había estado viviendo por muchos años. Un ciclo donde experimentó una cruel soledad, un aislamiento sin el apoyo de sus familiares ya que sus hermanos lo habían vendido y alejado de su padre, hermano menor y amigos. Era la ocasión donde un copero había recordado un bien que José había hecho por él; era la hora de su retribución, de recibir conforme a lo que había sembrado. Pero también determinaba el período específico, la oportunidad mas ideal para demostrar que clase de hombre era él, momento de que reflejará la sabiduría que Dios había depositado en él. Había llegado el minuto de cambios en la vida de José. Después de largos años de prueba, donde tal vez, él no había logrado entender muchas cosas, pero que aún sin conocerlas, sabía porque lo había escuchado de sus antepasados, que había un Dios que era real y que tenía propósitos con su generación. Dios mismo se había encargado de darle unos sueños que habían mantenido viva su fe, aún en los momentos de oscuridad y soledad que tuvo que pasar. Todavía pese a todas las circunstancias adversas que rodearon la vida de José había una llama que ardía en su corazón. José daba fruto abundante y se conducía como quien era, un siervo del Dios Altísimo.

Pero hoy quiero que si lo necesitas, escojas una nueva vestimenta y asumas una nueva actitud. Que dejes a un lado el dolor, las tristezas, las agonías. Que deseches la depresión y los malos recuerdos, porque hoy tu Creador viene a vestirte con ropas reales. Porque Dios ha decidido que hoy es el día de tu restitución. Porque has cruzado un desierto y es el momento de que emplees los conocimientos y fortalezas que desarrollaste mientras atravesabas por él. Hoy es tiempo de cambios positivos, aunque todo a tu alrededor diga lo contrario. Nuevos caminos se abren para ti. Desecha las ropas de luto y opresión. Ya no vistas ni andes como un cautivo o esclavo. No vivas oprimido y mucho menos confundido.

Hoy, tiene que haber un cambio de actitud en tu interior. Tiene que haber una mentalidad de Cristo en tu pensamiento, tiene que habitar Dios en tu ser. Hoy la tristeza y el llanto tienen que cambiar por alegría y sonrisas. El temor se convierte en certezas. Hoy como el águila has de vestirte con nuevo plumaje para vivir nuevos años de vida. Hoy no estás vacío porque en tu corazón habita un Rey que te ha elegido. Hoy, nadie te podrá hacer frente porque mayor es el que está contigo. La tormenta se disipa, el ambiente cambia, las puertas se abren, de la fuente brotan aguas. Nadie puede quitar lo que Dios ha dispuesto para ti, nadie te puede sacar de sus propósitos, solo tú con tu desobediencia o incredulidad, podrías detener todo lo bueno que Dios tiene para ti. Pero creo y confío en que tú no serás terco ni mucho menos obstinado, como para dejar perder una bendición tan grande. Tú actuarás inteligentemente, recibirás todo lo que Dios quiera darte. Desecha tus ropas viejas y cúbrete con vestimenta nueva.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/