martes, 12 de enero de 2010

SEA COMO FUERE YO...


Sea como fuere yo…

“Mas él respondió: Sea como fuere, yo correré”. (2 Samuel 18:23)


Este versículo que hoy utilizo para hacer mi escrito ha sido de bendición a mi vida en muchas ocasiones. Siento que es una frase que expresa determinación, mucha fuerza y voluntad. Creo que también es muy pertinente ahora que hemos comenzado un nuevo año, donde nos esperan nuevos retos, desafíos y obstáculos que saltar. En este versículo sencillo yo veo el poder de la superación y de la determinación.

Según el diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe, la palabra superación se define de la siguiente forma: Hecho de exceder un límite. Vencimiento de un obstáculo o dificultad. Mejora de las propias cualidades o actividad”. Pienso que cada uno de nosotros, los que servimos a Dios, tenemos que superarnos con cada día que pasa. Esto es, tratar de perfeccionarnos y ser mejores. Exceder y caminar la milla extra, desgastarnos en el reino de Dios por amor y apasionamiento, más que por otra cosa. Querer siempre hacer la voluntad de Dios aunque muchas veces tengamos que ceder nuestros propios deseos. Porque el camino por donde nos conduce Dios es el mejor y siempre trae buenos resultados. Puede que sea más largo, más dificultoso, más trabajoso, pero sin duda nos lleva al éxito.

Siempre me ha gustado todo lo que tenga que ver con la motivación. Pero también me he percatado de un detalle cuando leo o estudio acerca de la vida de esos grandes hombres y mujeres que trascendieron en la historia. No hablo solamente de hombres y mujeres de la Biblia, sino también hablo de personajes ilustres que han marcado su huella y sentado precedentes para que se logren mejores cosas, para que nuestro mundo sea un lugar mejor.

Ahimaas era un varón de compromiso, era fiel y disciplinado. Pienso yo que era un hombre vertical, íntegro, de una sola pieza. El mismo David pudo decir de él que era un hombre de bien. Y este momento en el que Ahimaas decide dar la noticia al rey de que Jehová había entregado al enemigo en sus manos, no iba a ser para el rey tan agradable, pues también recibiría la noticia de que su hijo Absalom había muerto. Pero el pensó que independientemente de cuál fuera la situación, era su deber dar la noticia al rey.

Y hoy dejo para que medites y reflexiones las siguientes preguntas: ¿Sea cual fuere la situación, te atreverás a correr? ¿Te mantendrás en la lid? ¿Estás determinado a no abandonar la competencia? Pese a que estés pasando por momentos de adversidad en tu vida, ¿sigues siendo portador de las buenas nuevas de salvación? ¿Continúas creyendo en un Dios de pactos que te sostiene aún cuando te sientes sin fuerzas y nada parece tener sentido? ¿Todavía puedes insistir en luchar por ese sueño y esa visión aunque nadie más lo vea o crea en ti?

Esto se trata de seguir intentando, de no abandonar, de buscar soluciones a los problemas y salidas a lo que parece que no tiene. Hoy puedes vestirte con el uniforme de soldado y seguir guerreando. Exclamar: ¡qué no quitas porque mayor es el que está contigo! Hoy puedes aferrarte a tu roca inconmovible que es Cristo. A decir…

Sea como fuere, seguiré amando.
Sea como fuere, seguiré batallando.
Sea como fuere, no me doy por vencido.
Sea como fuere, esta situación no va a acabar conmigo.
Sea como fuere, Todo lo puedo en Cristo que me fortalece y sostiene.
Sea como fuere, seguiré proclamando el reino de mi Cristo.
Sea como fuere y aunque hablen de mí y me critiquen, seguiré esforzándome y dando lo mejor de mí porque el que me llamó fue Dios.
Sea como fuere, no me apartaré, seguiré al son de tus pasos.
Sea como fuere, me aferraré a la promesa que Dios me dio aunque no vea nada, porque mi Cristo nunca miente y jamás será vencido.
Sea como fuere, recibiré mi milagro.
Sea como fuere, ¡yo correré!

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
www.devocionaldiario.com y www.destellodesugloria.org

DÉJAME INTERVENIR EN TU VIDA


Déjame Intervenir en tu Vida

Dame tus silencios,
a cambio pondré mis palabras en tu boca.
Entrégame tus miedos,
y yo te daré fuerza y valentía.
Cédeme tu mal genio,
entonces me encargaré de moldear tu carácter.
Deposita tus sueños quebrados y tus lágrimas rotas,
soplaré esperanza y aliento e inyectaré fe en todo tu ser.
Deja esa soledad que te agobia,
quiero que tengas mi compañía, no camines solo.
No pienses en tus inseguridades,
aprende a mirarte como el soldado que yo veo en tu interior.
No distorsiones tu imagen agobiándote y
tratando de ser alguien que no eres.
Aproxímate, no te alejes más de mí, porque te quiero cerca.
Arrímate a mi pecho para que encuentres paz y calma.
Comprométete contigo mismo y conmigo,
no dejes que las luchas diarias de la vida, te aparten del objetivo.
Deja que mi relación contigo sea tan estrecha y profunda,
que las dudas se disipen y las tormentas se aplaquen.
Tú eres un hermoso diamante, permite que yo te de el calibre y el valor.
Deja que la extensión de tu amor sea infinita, sin límites circunstanciales.
Yo cambiaré tu tristeza en alegría.
Permite que yo tome el control de tu vida porque aunque parezca ilógico,
Disfrutarás de una libertad y un gozo sin medidas.
Admite que es mejor la vida cuando yo estoy a tu lado socorriéndote,
sosteniéndote, depositando de mí ingenio en ti, soplando aliento y plenitud de vida, estando por siempre junto a ti.
A cambio, todo en tu vida será mejor,
porque soy tu Creador, tu Formador y nadie nunca te amará de la manera en que yo lo hecho, lo hago y lo haré perpetuamente si tú me dejas obrar.

Autora: Brendaliz Avilés