martes, 19 de enero de 2010

¡Prepárate Para Lo Mejor!


¡PREPÁRATE PARA LO MEJOR!


“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. (Isaías 41:10)

Prepararse es estar sobre aviso, en estado de alerta y de disposición. Estar arreglado o listo para cuando vas a hacer o recibir algo. Cuando uno quiere recibir algo, uno asume una posición, abre o extiende sus manos. En una ocasión visité Santo Domingo y en la casa que nos hospedamos tenían la costumbre de cuando iban a servir la comida, los platos estaban boca abajo y si tú querías comer o que te sirvieran, tenías que poner ese plato y las copas boca arriba.

En la vida tenemos que estar abiertos y receptivos a recibir todas las cosas que Dios a través de la vida quiere enseñarnos y mostrarnos. Últimamente hemos estado, saturados de tan malas noticias. Crisis financieras, terremotos, enfermedades, temblores de tierra, matanzas, etc., y mucha gente ha comenzado a perder la esperanza de que puedan ocurrir cosas buenas. Pero Dios quiere que nosotros no perdamos la fe ni la esperanza porque lo tenemos a él y si lo tenemos a él en nuestras vidas todo está bajo su control. Dios desea que entendamos con claridad que siempre lo que él tiene para nosotros es mejor de lo que esperamos, aunque veamos todo lo contrario. Cuando abrimos nuestros ojos y comenzamos a pensar con la mente de Cristo, podemos estar seguros de algo… Vendrán crisis, fuertes tormentas y situaciones que intentaran destruir los cimientos de nuestra casa y de nuestra fe, pero no lograrán destruirla porque está edificada sobre la roca que es Cristo.

El salmista decía: “¿Por qué te abates, oh alma mía y te turbas dentro de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo”? Demasiadas personas hay deprimidas, que sienten que ya no podrán más, que van a enloquecer, que se sienten turbadas o confundidas. Pero el Señor les dice hoy como les dijo a sus discípulos antes de ascender a los cielos: “No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo, creed en mi padre, creed también en mí”. Esta vida solo es un ratito, pero nos espera una vida en el cielo hermosa si le somos fieles. Por eso prepárate para recibir el cumplimiento de esas promesas que Dios ha declarado sobre tu vida. Declara y cree con tu corazón que Dios ha de guardar y bendecir tu vida. Que aunque tal vez hoy no te encuentres pasando el mejor momento de tu vida, esto pasará. Pero no tan solo te quedes a la orilla del camino esperando, haz todo lo que te venga hacer a la mano, mientras esperas. De los vagos solo se ha escrito eso mismo, que son vagos o perezosos. Pero Dios nos puso de ejemplo a la hormiga porque era laboriosa.

Él nos ha dotado con dones y talentos increíbles para que los usemos. No podemos enterrarlos ni esconderlos, son para que funcionen. Para que se conviertan en acción. El Espíritu Santo es acción en nuestras vidas, siempre está haciendo algo con nosotros cuando se lo permitimos. Así que no te desalientes, porque este no es el momento de sentarse a llorar y levantarse. Es el momento de que te levantes, des un salto, tomes la autoridad que el Padre te ha dado y arrebates al enemigo lo que te ha querido quitar. Porque vienen cosas nuevas y hermosas para tu vida. Porque la unción del Señor se va a derramar sobre tu vida cual nunca antes. Declaro que sobre tu vida viene sanidad de todo índole, que las finanzas mejorarán, que lo que tanto has esperando que llegará. Abre tus manos y confiesa con tu boca que recibirás tú bendición, esa que nadie te podrá quitar, porque Dios te la ha querido entregar a ti. ¡TÚ SOLO PREPÁRATE PARA LO MEJOR!

“SEÑOR ME DISPONGO Y PREPARO MI CORAZÓN Y MI VIDA PARA RECIBIR TODAS ESAS COSAS BUENAS Y HERMOSAS QUE TÚ TIENES PARA MÍ. AMÉN”.

Autor: Brendaliz Avilés

Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
www.devocionaldiario.com y www.destellodesugloria.org

PERDONAR NOS HACE BIEN


EL PERDÓN NOS LIBERA

”Soportándoos unos a otros, y perdonaos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro. De la manera que Cristo os perdono, así también hacedlo vosotros, sobre todo vestíos de amor, que es el vinculo perfecto”. (Colosenses 3:13-14)


Perdonar es un proceso que no siempre es fácil. Cuando somos heridos, cuando nos han hecho un mal, cuando hemos sido traicionados o nos han juzgado mal. Quisiéramos defendernos y tomar la justicia en nuestras manos. Pero cuando uno decide otorgar el perdón aunque te lo pidan o no. Debe hacerlo porque cuando otorgas el perdón das paz y liberación a tu alma, porque decides desechar fuera de ti los resentimientos y la amargura que para nada sirven. Porque no deseas que nada estorbe tu relación con Dios, contigo mismo y con el mundo que te rodea.

La palabra perdón que significa: “No tener en cuenta la ofensa o falta que otro ha cometido, librar a alguien de una obligación o castigo, renunciar a un derecho, goce o disfrute”. Existe un detalle importante que debemos tener presente cuando decidimos perdonar y ese detalle es el siguiente: al perdonar es posible que esa persona o personas que resolvemos perdonar, jamás cambien su forma de ser, sus actitudes y puede ser que ni siquiera reconozca la herida o el daño que han producido. Pero aunque esto llegara a pasarte, eso no debe detenerte ni frenarte para que perdones ya que entonces, el problema viene siendo de esa persona, no tuyo.

Sé que es cierto que eso a veces nos puede llegar a lastimar y doler mucho. Que a veces nos produce múltiples pensamientos y emociones, pero por experiencia sé que no es bueno que carguemos sobre nuestras espaldas el peso que causa el odio y el resentimiento. Porque eso solo nos perjudica, nos daña y no permite que podamos sentirnos libres y que podamos crecer y madurar. A veces tenemos que cerrar ciclos en nuestras vidas para que nuevos episodios puedan empezar a causar un cambio radical a nuestras vidas. A veces necesitamos urgentemente cerrar un capítulo de nuestras vidas para abrir una nueva etapa que traerá un resurgir y un nuevo inicio para nosotros.

Perdonar no quiere decir que sigas siendo el mismo con esa persona que te causó el daño o que le vayas a tener la misma confianza. Perdonar no significa que vas a tolerar los abusos o maltratos de nadie, ni que vas a permitir que te falten el respeto. Perdonar quiere decir que vas a dejar de estar resentido(a) y que no quieres llevar más esa carga que es tan pesada y no es tuya. Significa que vas a dejar la justicia en las manos de Dios o como dicen las escrituras: “que lo que el hombre sembró, eso cosechará”.

No siempre perdonar es fácil, pero si es posible por más difícil que se te parezca. A veces perdonamos con más facilidad a un extraño o persona lejana que a alguno de nuestros familiares y allegados. Esto puede ser quizás, porque no esperamos que la gente que queremos y que dice querernos a nosotros también nos hiera. Porque tal vez, pensamos que se “supone” que esas personas nos “conozcan” bien. Se presume que a los que uno de verdad ame, no lo debe herir o lastimar. Pero pese a esa creencia que podamos tener, debemos recordar que somos humanos y nos equivocamos todos. Que en el mundo en que vivimos muchas veces herimos y nos hieren con más facilidad las personas más queridas y allegadas.

Son tantas las veces que ofendemos a Dios y le fallamos y sin embargo el decide absolvernos por amor. El borras nuestras culpas y las echa a lo más profundo de la mar. Que cuando oramos decimos: “padre perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Sí lo sé, no somos seres divinos, pero el corazón recibe una paz y una liberación enorme. Y cuando experimentamos eso dentro de nuestro interior, no hay nadie que no los pueda quitar ni robar. Ni siquiera en enemigo cruel puede vencer a un corazón que decide perdonar.

Hoy te invito a que experimentes el perdón, a que hagas las pases con alguien que sabes que te lastimo, para que puedas recibir todas esas bendiciones que están detenidas porque no has podido ejecutar el perdón. Solo y en tus fuerzas, tal vez no puedas. Pero tienes a un Dios que te puede a remover los escombros y que puede sanar cada herida para que puedas ser una persona más feliz y plena.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
www.devocionaldiario.com y www.destellodesugloria.org