viernes, 12 de marzo de 2010

UN ATAQUE DE IDENTIDAD


Un Ataque de Identidad

…”El Adversario lo dejó entonces, y he aquí, se acercaron ángeles y le ministraban”. (San Mateo 4:11, Biblia Peshitta).

La Biblia no detalla mucho sobre la niñez de Jesús, pero si nos indica que anhelaba cumplir con la voluntad de su Padre y que conforme pasaba el tiempo crecía en gracia y sabiduría de tal manera que los grandes eruditos se asombraban del conocimiento que había en él.

El capítulo 4 de Mateo comienza diciéndonos que Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto para ser puesto a prueba por el Adversario. Y que luego de haber ayunado durante 40 días y 40 noches, sintió hambre. Este era un momento en que Jesús estaba fuerte espiritualmente, pero debilitado físicamente. Un punto importante que debemos conocer es que el diablo intentará atacar tu vida en un momento en que estés vulnerable en cualquier área de tu vida. En el caso de Jesús era necesario que pasara por esta prueba, el Espíritu Santo lo había llevado a ese desierto. Pero en nuestras vidas debemos estar conscientes de que el enemigo tratará de aprovechar cualquier área o punto vulnerable de nuestras vidas para atacarnos.

A través del pasaje observamos otro detalle sumamente importante, pues el mismo diablo sabiendo que Jesús era el hijo de Dios, se atreve a tentar a Jesús y emite dos oraciones desafiantes, insinuantes y provocativas. Primero le dice: “si eres el Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Y luego, si eres el Hijo de Dios, lánzate abajo, porque está escrito”. El enemigo intentó probar su identidad aunque conocía perfectamente que Jesús era el Hijo de Dios. Así mismo el enemigo también tratará de causar una crisis de identidad en nosotros porque él sabe que un ataque a nuestra identidad puede provocar daños a nuestras emociones. El siempre intenta lanzar dardos a nuestra autoestima, coloca situaciones para que caigamos en tentación y cedamos ante el pecado para luego acusarnos e intentar hacernos sentir miserables. Porque cuando olvidamos quiénes somos en Jesús y que él nos trajo a este mundo con un propósito, bajamos la guardia. Porque cuando nos permitimos entrar en una crisis emocional, esto nos puede agotar física, emocional y espiritualmente al grado que podemos experimentar una especie de depresión. Y cuando una persona esta deprimida no tiene ánimos de hacer nada, entonces el enemigo tratará de ganar más territorio.

Otro factor importante a considerar es el lugar donde Jesús fue tentado. El desierto, un lugar que me parece que a nadie le gusta, pero que a veces es necesario pasar por él para aprender muchas cosas. Si nuestro Señor Jesucristo tuvo que pasar por él, cuánto más nosotros mismos que somos humanos y de naturaleza pecadora. En el desierto solo dos cosas pueden pasar: sobrevives o te mueres. Eres atacado y vencido o eres atacado pero sales victorioso. Todo dependerá de cuánto conozcas a tu adversario y de cómo apliques la armadura espiritual que Dios te ha dado. El enemigo cito la palabra de Dios pero con la misma palabra Jesucristo lo contrarrestó. ¿Conoces lo suficiente la palabra de Dios? ¿La aplicas en tu vida? ¿La haces real en ti, la crees y la declaras?

El último punto que quiero considerar en esta reflexión es el de las ofertas atractivas. Es tan sarcástico el Adversario que se atreve a ofrecerle en medio de esa tentación a Jesús, le muestra y le dice: “todo esto te daré si postrado me adorares”. Si es el tronco y nosotros somos las ramas, el enemigo nos tiene la guerra declarada. Por tanto él nos presentará cosas que a nuestros ojos sean atractivas para que pequemos. Pero nosotros debemos actuar con inteligencia y estar llenos de la presencia de Dios.

Solo cuando tenemos un completo conocimiento de quiénes somos como hijos de Dios podremos vencer las pruebas. Entonces, tendremos la autoridad para resistir, reprender al diablo y salir airosos del desierto y de la prueba, porque sabremos que somos propiedad de Dios y con los hijos de Dios nadie se mete porque Jehová pelea por ellos. Por tanto no dejes que en enemigo juegue con tu identidad, conoce quién eres y véncelo.

Autora: Brendaliz Avilés

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