martes, 13 de abril de 2010

CRECIMIENTO ESPIRITUAL POR EL RESTO DE NUESTRAS EXISTENCIA

Crecimiento Espiritual por el Resto de Nuestra Existencia

Finalmente hoy pude sentarme calmadamente a leer el libro que tan gentilmente Hefzi-Bá me obsequió. “Hoy Conocí a Jesucristo” es el maravilloso testimonio de cómo esta hermanita llegó a los pies del Señor.
Hoy deseo rescatar mediante esta reflexión algo que ella escribió que es muy real y verdadero y dice así: “nuestra salvación es inmediata, pero el proceso de transformación y restauración de nuestra vida dura el resto de nuestra existencia”. Lograr entender este concepto y gran verdad es fundamental y necesario. Pues todos los días experimentamos constantes cambios, llegan a nuestras vidas experiencias de todo tipo.

Que seamos lo suficientemente humildes y receptivos para entender que todavía Dios no ha terminado de trabajar en cada uno de nosotros es esencial para poder recibir todo lo que Dios quiere darnos, enseñarnos y mostrarnos. Porque por más conocimiento intelectual, espiritual, filosófico, secular o de cualquier índole que tengamos, jamás habremos aprendido, ni sabremos lo suficiente. Solo el poder de Dios mediante su Espíritu Santo puede corregirnos, instruirnos y guiarnos a toda verdad. Solo Él es quien puede reconstruir y reedificar los muros y los cimientos de nuestras vidas.

Creo que por eso Pablo expresaba que no que pretendiera haberlo alcanzado, sino que cada día su extensión espiritual estaba más cercana a Dios. Dios desea que sus hijos cada día estemos hambrientos de conocer su presencia, voluntad y dirección. Que nos llenemos de sus palabras, que su Espíritu este conectado a nosotros para que fluyamos a través de él. Que vivamos sujetos a su voluntad. Ciertamente todos los días vamos avanzando un poquito más cuando permitimos que él obre en nuestras vidas. Hay una canción que dice: un día orando le dije a mi Señor, tú el alfarero y yo el barro soy. Modela mi vida a tu parecer, haz como tú quieras, hazme un nuevo ser. Me dijo no me gustas, te voy a quebrantar y en un vaso nuevo te voy a transformar, pero en el proceso te voy a hacer llorar, porque por el fuego tú tienes que pasar”. ¡Cuánta verdad encierra este himno de principio a fin! Y nosotros como ese barro tenemos que dejar que el nos amolde para que seamos instrumentos y vasijas de su gloria y su honra.

Dios rendimos nuestros corazones a tu amor, nuestro ser a tu voluntad perfecta. Haz que cada día crezcamos hasta llegar a ser un reflejo vivo de ti. Queremos ser amantes apasionados de tu presencia, rendir frutos abundantes de una vida que es el reflejo del sometimiento y la búsqueda de la plenitud que solo se encuentra en ti. Haz lo que tengas que hacer, pero no permitas que pasemos nuestros días siendo iguales, permaneciendo estáticos, porque son tantas las cosas grandes que quieres mostrarnos. Porque es demasiado lo que quieres que experimentamos en esa vida devocional que tengamos contigo. Señor haznos recordar cada día de nuestra existencia que tú no has terminado con cada uno de nosotros. Amén.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
http://escritosdelsilencio.blogspot.com
www.devocionaldiario.com
www.destellodesugloria.org