miércoles, 19 de mayo de 2010

LAS COSAS IRREMPLAZABLES DE LA VIDA

Las Cosas Irremplazables de la Vida

El día de hoy meditaba en las cosas de la vida que son reemplazables e irreemplazables. Pasamos la vida y a veces consideramos estás cosas después que ha pasado un largo tiempo de nuestras vidas. Pero considero que estás cosas son demasiado importantes como para ser ignoradas. Hay que darle atención porque muchas personas en su lecho de muerte se lamentan del tiempo y las personas que perdieron debido a que no supieron poner en primer lugar las cosas que son irremplazables.

Podemos sustituir un par de zapatos, una casa destruida, la ropa, la vajilla, un auto y muchas cosas materiales. Aunque por el momento parezcan unas pérdidas muy grandes, todas esas con el tiempo se pueden lograr sustituir por otras nuevas, mejores o que funcionen.

No puedes reemplazar tu salud, porque una vez que se pierde es difícil recuperarla. No logras recuperar el tiempo que perdiste en cosas que no valían la pena, puedes intentar ser mejor en el presente y futuro, pero no puedes rescatar el pasado perdido. Rara vez se te presentan las mismas oportunidades dos veces, por eso tienes que saber cuándo es el momento en que debes tomar la llave de esa oportunidad, nunca sabes cuán volverá a aparecer una nueva.

Es irremplazable el tiempo que logras pasar con tu familia o con la gente que amas. No se sustituye un buen amigo o amiga. Tampoco un hijo, un padre o una madre, un buen esposo o esposa. Si los pierdes, sientes una pérdida muy grande dentro de ti. Esa palabra oportuna que recibiste cuando más la necesitabas o que dijiste cuando alguien te necesitó. El corazón y la forma en que sentimos. La capacidad de poder pensar y la facultad de poder elegir. Pero más grandioso aún, algo que nunca se podría cambiar por nada de este mundo, el dulce y sublime amor de nuestro Padre celestial. Que su presencia nos acompañe y la podamos sentir en nuestras vidas aún en los momentos más adversos es un sentimiento indescriptible y único, nada puede reemplazarlo. La alegría que te ocasiona compartir o el saber que has tenido éxito en algo. El perdón que ofreciste de corazón o que experimentaste cuando conociste al Señor.

No quiero sustituir ni sacar de mi vida las cosas y las personas que merecen ser irremplazables. Pero por lo general las cosas que nos parecen insustituibles son aquellas que realmente nos importan. La vida que Dios nos regala es única, así tengamos que pasar por momentos agridulces. El amor es tan vital y necesario que no podemos decir que hemos vivido la vida si no lo experimentamos en nuestros corazones. Pero lo que trato de decir es que debemos dedicar más tiempo a aquellas cosas y personas que merecen la pena por el valor que tienen para nosotros; e invertir menos vida y menos atención en aquello que nos estorba y que nos resta tiempo para compartir, disfrutar y ser felices. No cambies lo que vale en tu vida por algo irreal, fantasioso, que no existe o que no vale la pena. No vaya a pasar como dice el refrán: “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.

Autora: Brendaliz Avilés

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