sábado, 23 de octubre de 2010

Carretera

Carretera

Una de las palabras más significativas que me ha dicho mi mamá fueron estas:
“La Vida es como un carrera de autos, muy larga, donde tu recién estás saliendo de la primicia”. En ese momento tendría 6 o 7 años, en realidad no podía más que imaginarme autos de la fórmula uno saliendo y compitiendo.
Hoy pienso esto:
Una pista de autos donde todos compiten, donde todos van a ritmos desiguales y con cargas distintas, con diferentes motivos y otros detenidos por que necesitan ayuda. Unos más que otros corren sin mirar atrás para llegar luego a su camino, otros a punto de desbordarse, unos más orientados que otros, algunos perdidos en medio de la nada, otros descompuestos a la mitad y otros sufriendo accidente de distinta envergadura otros preguntándose qué ocurrirá , y otros con ganas de devolverse y en realidad eso es una ruta.
Pero todos siguen, siguen hasta llegar a un destino aún cuando son ellos mismo los que ponen el fin.
El camino, esa vía infaltable para cualquier móvil que une puntos ciudades y pueblos aldeas personas familias y amigos puede ser difícil lleno de obstáculos y también de esas formas especiales en que todo está perfecto otra veces curvoso recto en caída o subida.
Alrededor también hay vida y un redentor de luz nos dirige, a veces parece ocultarse detrás de las nubes. Y en la Noche mientras estamos descanzamos él trabaja ayudando a otros en diferentes lugares de esta carrera que parece infinita.
No hay que demorarse por saber lo que nos depara ese final, sino hacer de esa ruta el mejor trayecto de nuestras vidas, aprender lecciones y recurrir a amigos cuando estemos cansados, porque nadie dijo que iba a ser fácil.
Y cada día es un trayecto nuevo lleno de incógnitas y preguntas sin resolver y ni siquiera sabes porque ese día no tienes ganas de nada; de seguir recorriendo o solo tienes ganas de salirte y huir lo a mas lejos de todo.
Y lleva un buen mapa, esos que nos dicen si estamos bien o mal dónde podemos reabastecernos y encontrar refugio en la tormenta o encontrar agua cuando sintamos sed, esencial en donde ni siquiera sabemos dónde nos dirigimos, ojalá existiera el manual que nos dijiera paso a paso cada una de las respuestas a las preguntas que se nos cruzan en medio del camino.
El consuelo y abrigo lo encontramos en aquellos que nos apoyan y empujan cuando quedamos averiados ,en aquellos milagros diarios que apenas piensas porque ocurren, en la energía que nos mueve a la distancia y recorre cada uno de esos trayectos difíciles donde ni siquiera sabes cómo saliste. Ten siempre un buen guía el sabrá que hacer cuando los puentes estén trizados y no hallan más que huellas y neblina espesa el sabra sepa dónde encontrar un buen mecánico para tu vida para toda tu vida.
Cada paso y cada instante aún insignificante es una meta en un logro es una victoria, y se feliz aun cuando las pruebas sean imposibles.
Y cuando sientas ser Feliz ayuda a quien no lo sea. Veras que esa es nuestra meta en la vía no ser mas que amantes de unos a otros, y no permitas que en tu vida existan diferencias y Ama a quien a ti ni siquiera te ama, sigue los pasos de aquellos enfermos de Amor que caen en la locura de verse tan distintos frente a la indiferencia y veras como una ruta se vuelve hermosa cálida y también fácil.
Y lo mejor de ella es cuando permitamos vivir del último trayecto ahí en la Meta en el fin del asfalto pavimento ripio arena o barro ahí encontraremos las respuestas a tan infitas interrogantes acaecidas en el camino.


Autor: Mauricio Lillo