domingo, 24 de octubre de 2010

CUANDO LAS AGUAS SE AGITAN ES PORQUE DIOS SE ESTÁ MOVIENDO


Cuando las Aguas se Agitan es Porque Dios se Está Moviendo

“Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda”. (San Juan 5:5-8)

Aquel hombre llevaba 38 años paralíticos. Todos los días se dirigía al estanque que había en Betesda esperando que un milagro aconteciese en su vida. Era una multitud la que sabía que de tiempo en tiempo un ángel descendía y agitaba el agua. Pero solo se sanaba el primero que cayera en el estanque.

No era fácil para un paralítico moverse hasta el estanque o encontrar a alguien lo suficientemente rápido que lo ayudará a alcanzar su milagro.
Y así como este hombre muchas veces nosotros necesitamos la intervención de Dios en nuestras vidas. En algunas ocasiones tratamos de refugiarnos en personas, así como este hombre esperaba a que alguien tuviera misericordia de él y lo moviera en el preciso momento cuando la gloria de Dios se manifestaba. Tristemente nunca llegaba a tiempo para recibir lo que tanto anhelaba. Imagino su corazón triste y apesadumbrado. Cansado por la espera de tantos años, ya casi agotado y sin fe, pero con una esperanza que le hacía pensar que el cualquier momento algo podría suceder.

Y un día cuando menos lo esperaba, sucedió algo muy extraordinario. Porque el mismo Jesús pasó por donde él estaba conociendo que tenía una necesidad. Jesús se encargó de saber cuánto tiempo llevaba este hombre padeciendo de esa parálisis y fue personalmente donde él.
Dios dijo la palabra y al momento fue hecho el milagro. No tuvo que esperar a que las aguas volvieran a agitarse, ni tampoco a que alguien lo empujara hasta el estanque.

Tú que me lees en este momento, quiero que sepas que aunque posiblemente estás esperando simbólicamente que las aguas se agiten para recibir una respuesta a tu plegaria y nos has visto nada aún. Tal vez llevas muchos años siendo persistente, y aunque has esperado fielmente a que pase algo, todavía no ha sucedido. Quiero decirte que cuando parezca ya que nada tiene sentido, que cuando muchas veces sientas que nada va a pasar, es el momento en que Dios moverá sus aguas para provocar un milagro en tu vida.

Más allá, te diré que el mismo descenderá para atender su necesidad. Porque cuando él declara que es la hora y el momento de él intervenir en tu vida lo hará y nada ni nadie lo impedirán. No hay circunstancia, por más grande que parezca, que limiten su poder ni te aparten de lo que él ya ha declarado para tu vida.

Después de 38 años, aquel hombre se levantó y caminó. Dios no se había olvidado de él, Dios personalmente fue y le hizo saber con su acto de presencia que él siempre había estado y que aunque el proceso había sido largo, él estaba allí para bendecirlo, sanarlo, restaurarlo y glorificarse en su vida.

Y hoy te digo, si tu crees, al que cree todas las cosas le son posibles. Sigue esperando pacientemente, porque en su momento Dios intervendrá y recibirás lo que por tanto tiempo has estado esperando.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
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