martes, 22 de marzo de 2011

LOS OJOS DE MI PADRE


Los Ojos de mi Padre


Miro los ojos de mi padre y me conmueven tanto. Tal vez porque cuando me miran reflejan tanto amor y paz. A veces pienso que no me merezco que mi padre me amé tanto y tenga tanta paciencia conmigo, porque en ocasiones tenemos desacuerdos, o no hago lo que él espera de mí, sin embargo siempre está accesible para su hija Brenda.
Nunca deja de decirme que me ama y siempre está presto a escucharme. No me grita y escucha mis opiniones aunque a veces le parezcan locas. Pero cuando él me mira, sin que me diga nada, yo sé que sabe mucho de lo que siento y pienso. Por eso a veces me escondo de su mirada, porque no quiero entristecerlo cuando me siento triste o preocupada, pero como quiera él lo sabe.


Con su silencio me acompaña, pero con su presencia me demuestra su apoyo incondicional, su cuidado amoroso y lo orgulloso que se siente de mí. Creo sinceramente que si amo tanto a Dios es porque mi padre ha sido el mejor ejemplo de amor que he tenido. Tiene una paciencia increíble conmigo. Nunca me ha abandonado, aún cuando lo he herido sin querer.


Cuando pienso en Dios, pienso que es el mejor padre que tengo, pero además que me ha regalado el mejor padre del mundo. Justo como lo necesitaba para poder atravesar las situaciones duras de mi vida. Señores, mi vida no ha sido un jardín de rosas, muchas veces las espinas me han lastimado duramente. Sin embargo de mis rosas más hermosas, mi familia es la más hermosa y preciada.


Tal vez, tú te encuentres pasando un momento que te parece muy difícil y sientes que no podrás más con el dolor y la carga. Pero, papito Dios está siempre ahí para ti. Jamás te desamparará, siempre te amará y hoy te brinda la oportunidad de que te acerques a él y le cuentes tus secretos más escondidos, tus dolores y tristezas más amargas, tus pesares y quejas, pero sobre todo tus sueños más anhelados. Cuentas con el Padre más maravilloso para traer bendición y mucho amor a tu vida. Habla con él y verás cómo te sentirás mejor.

Autora: Brendaliz Avilés