martes, 29 de marzo de 2011

Renovando Nuestras Fuerzas y Ungiéndonos con Aceite Fresco


RENOVANDO NUESTRAS FUERZAS Y UNGIÉNDONOS CON ACEITE FRESCO

“Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; Seré ungido con aceite fresco”. (Salmos 92:10)

El Salmo 92 es precioso, lleva como tema: “Alabanza por la bondad de Dios”. Comienza hablando de lo bueno que es alabar a Jehová y cantar salmos a su nombre. Manifiesta la alegría y el agradecimiento que tiene un corazón hacia Dios al reconocerlo como dueño y Señor de su vida. Porque ciertamente Dios es merecedor de toda nuestra alabanza porque es bondadoso, fiel y amoroso, entre muchas cosas más.

Siendo el salmista un gran observador y también guerrero que muchas veces tuvo que defender a su pueblo de los enemigos; toma de ejemplo a un búfalo para ilustrar metafóricamente una verdad espiritual y un gran ejemplo. El búfalo se caracteriza por ser un animal de mucha fuerza y gran tamaño. Es capaz también de correr velocidades superiores a los 60 km/h.

David declara que aun cuando los enemigos se levanten, Dios aumentará sus fuerzas. La fuerza es lo que necesitamos para seguir luchando. La fuerza se siente física, emocional y espiritualmente en nuestras vidas. Y con fuerza somos capaces de lograr las cosas más sorprendentes. Es por esto que el salmista dice: “Pero tu aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; seré ungido con aceite fresco”.

Prácticamente David está hablando de una renovación o restauración espiritual. Pues eso es precisamente lo que hace Dios en nuestras vidas cuando clamamos a él y le pedimos auxilio para poder soportar las pruebas que atravesamos. Dios pasa bálsamo sobre nuestras vidas y nos conforta a través de su Santo Espíritu. Cuando nos sentimos renovados, sentimos fuerzas para luchar. Y cuando sentimos el respaldo de Dios sobre nuestras vidas y que estamos ungidos con aceite fresco, viene a nuestra vida un refrigerio muy especial.

Es que cuando uno está en la presencia de Dios nada puede ser igual. Todo cambia porque él es capaz de convertir lo más feo en algo hermoso. Lo que él imparte sobre nosotros es vida, luz, claridad, paz, gozo, aliento y tantas cosas lindas.

Para que puedas continuar esta batalla es necesario que recibas las fuerzas y la unción que solo proviene de Dios. Solo en tus propias fuerzas no podrás, tampoco se trata de las conexiones que tengas. Se trata de estar conectado con Dios y alineado a su voluntad. Tú puedes expresarte y decirle lo que siente tu corazón. Puedes ser sincero(a), porque él es tu padre y te conoce mejor que nadie. Verás como en su presencia recibirás lo que necesitas para seguir adelante. ¡No temas, ni desmayes, Dios está contigo! Autora: Brendaliz Avilés