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Mostrando entradas de abril 28, 2011

Vivir con el amor en el corazón

VIVIR CON AMOR EN EL CORAZÓN

Para poder ser feliz, debes amar. Porque parte de la felicidad consiste en sentir en el corazón esa llama avivada que hace que aún en medio del desierto, puedas sentir tu corazón inundado de amor.

El corazón late mejor cuando siente alegría y emoción. Cuando está sano porque hay paz en su interior. Cuando no siente iras, ni contiendas, ni amarguras. Cuando renuncia a la tristeza, porque sabe que no será eterna.

Para vivir a plenitud hay que respirar con libertad. Hay que recibir, pero también dar. Quien ama, temprano o tarde, recogerá el fruto. ¡Sonríe, piensa de forma positiva, deshazte del negativismo! Toma tus decisiones, trabaja y lucha por hacer realidad tus sueños. Y cuando menos lo imagines, abrirás tus ojos y te verás donde esperabas o mucho más lejos aún, riendo satisfecho. Pero para vivir mejor, hay que amar, amar, amar.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para: www.brendalizaviles.com
www.mensajesdeanimo.com

Su fe provocó un milagro

SU FE PROVOCÓ UN MILAGRO
“Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote”.
(SanMarcos 5:25-29)



El milagro original no era para ella, sino para la hija de Jairo. Sin embargo, para aquella mujer, Jesús era su única y última esperanza. Sin salud, dinero, ni amigos; con la condición de ser inmunda y enajenada del mundo en que vivía, de las personas que la rodeaban.




Su corazón reclamaba a gritos, ella necesitaba que algo pasara. Estaba cansada y afligida vivir así. Entonces acudió y utilizó su último recurso: LA ESPERANZA. Ella se movió con una fe superior a sus fuerzas y circunstancias. Realmente su panorama era triste y des…