viernes, 24 de junio de 2011

SONRÍE Y DISIMULA, AUNQUE ALGUNOS TE MENOSPRECIEN



Sonríe y disimula, aunque algunos te menosprecien

“Y envió Samuel a todo el pueblo cada uno a su casa. Saúl también se fue a su casa en Gabaa, y fueron con él los hombres de guerra cuyos corazones Dios había tocado. Pero algunos perversos dijeron: ¿cómo nos ha de salvar éste? Y le tuvieron en poco, y no le trajeron presente; mas él disimuló”. (1 Samuel 10:26-27)

El menosprecio o la subestimación no es algo que nos agrade. El hecho de sentirse despreciado o que el trato sea desconsiderado realmente lastima la fibra más honda de un corazón que siente. Sin embargo, siempre encontraremos en el mundo personas malvadas, crueles o con ínfulas de superioridad y grandeza.


Saúl fue el primer rey de Israel y Dios lo había escogido para que reinara sobre su pueblo. Dios se encargó de a través del profeta Samuel, hacerle conocer algunas señales que se cumplieron al pie de la letra para que él estuviera seguro de que era Dios quien lo había escogido. Fue tal el impacto de Dios sobre la vida de Saúl que Dios mudó o transformó su corazón para que pudiera llevar a cabo esta tarea.


Como era Dios quien lo había señalado y escogido; él mismo se encargó de tocar el corazón de varones guerreros para que le ayudaran en la conquista y estuvieran con él apoyándolo y ayudándolo en todo. Pero como muchas veces sucede o es de esperarse, registra la Biblia, que no todos estaban de acuerdo ni contentos con la elección de Saúl como rey. Pues a pesar de que Saúl era joven, hermoso, vigoroso y el más alto en estatura, algunos hombres le tuvieron en poco. Pensaron que él no podría salvarlos como rey y ni siquiera por disimular le trajeron un regalito o presente.


Pero lo que quiero resaltar en esta reflexión, es la actitud que asumió Saúl, que lejos de condenarlos y utilizar su nueva autoridad y poder como rey para pedir muerte o respeto para él por parte de ellos, DISIMULÓ. Y según el diccionario disimulo es la “capacidad con que se oculta lo que se siente, se sabe o se planea, para que los demás no se den cuenta”. Disimular cuando alguien está haciendo las cosas en tu cara, no es nada fácil. Mantener la paz y la templanza cuando a tus espaldas sabes que te burlan y te critican tampoco es sencillo.


Lo sé porque, ¡cuántas veces me ha tocado ver a personas hablar, murmurar, mofarse de mí, criticarme y señalarme! Y les confieso que han traído un gran dolor a mi corazón y solo me han sostenido las palabras y el llamado de Dios para con mi vida. Esa convicción de saber que si Dios está conmigo él es mayoría y suficiente para ayudarme y no dejarme quedar en vergüenza. A muchas de estas personas, luego las he visto llegar donde mí, solicitando mi ayuda o consejo y hasta disculpándose o pidiendo perdón.


Hay criticas que duelen y molestan; que intentan afectar nuestra autoestima. Criticas que lejos de ser constructivas, son nocivas, letales y destructivas. Pero no podemos permitir que esas personas logren su propósito que consiste en detenernos o paralizarnos. Tampoco debemos permitirnos caer en el grupo de personas que critican pero que no generan cambios ni nada positivo alrededor.


He comprendido también que lo que mueve a muchos criticones es la envidia y los celos porque tú tienes algo que ellos no. Otra de las posibles razones es que no logran ver ni entender los planes maravillosos que el Señor tiene para ti. Recuerda que si alguien te rechaza, es como si estuvieran rechazando a Dios. Sencillamente aprende a callar, sonríe, disimula y entrégalos en las manos del Señor. ¡No les des el gusto, levanta tu cabeza con orgullo! Que lo que en esta vida sembremos, cosecharemos.


Dios tiene el control de todo en tu vida y no permitirá que pases algo más allá de lo que puedas soportar. Si a sus ojos eres de gran estima, olvídate de lo que piensen los demás y sigue adelante cumpliendo con lo que Dios te ha enviado a hacer. Y como dijo una gran mujer llamada Teresa: “recuerda que esto no es entre tú y ellos, esto se trata de ti y de Dios”. Por tal razón haz con amor cada misión y cada tarea que Dios ha puesto en tus manos.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com

Hoy Celebramos el segundo Aniversario





A dos años de haber abierto este espacio me siento muy agradecida de Dios por sus bondades y maravillosas. Por utilizarme como un humilde vaso para a través de cada escrito llevar una palabra de bendición a sus vidas. Por permitirme escribir para que sus corazones sean tocados.


Dios merece toda la gloria y la honra de cada cosa buena que ha salido de este humilde espacio. Agradezco a cada una de esas personas que se toman el tiempo de leer los escritos y a aquellas que nos escriben y me expresan su sentir.


Aunque actualmente me encuentro atravesando una leve prueba, sé que la gloria de Dios habrá de manifestarse de forma poderosa. Y cada vez que pueda seguiré escribiendo con el mismo amor, con más pasión, entrega y devoción, porque sé que Dios se encargará de sembrar la semilla para que rinda fruto en sus vidas.


Pido a Dios que les guarde, fortalezca, bendiga, respalde y los haga crecer. Que la llama siga siempre ardiendo en sus corazones. Y que me siga inspirando para poder seguir llevando la palabra a través de este medio. No ha sido fácil, pero con emoción puedo decir que hasta aquí me ayudado Jehová.


En el amor del Dios,

Brendaliz Avilés