jueves, 17 de noviembre de 2011

La Flor del Amor



La Flor del Amor...



Diego le dijo a Alejandra: "¡Es cierto que soy pobre, que no tengo muchas cosas materiales que darte! Sé que tampoco puedo poner el mundo a tus pies, pero hay algo que puedo brindarte y es lo que mi corazón anhela regalarte. Lo único que puedo ofrecerte con todo mi corazón, es a mí mismo.  Te daré mis horas de trabajo para constuír un hogar junto a ti y mi tiempo libre tratando de hacerte feliz. Te ofreceré mis mejores pensamientos y respiraré junto a ti el mismo aire. Te llenaré de ternura y entregaré en tus manos y en tu ser todo este amor que siento y te profeso. Y si eso no es suficiente para ti, si no basta con que mi corazón lata acelerado por ti, ¿qué podría darte?  Si te has robado todos mis instantes porque no puedo dejar de pensar en ti, si eso no es basta vida mía para tenerte junto a mí... ¡Dímelo de una vez que no quiero ya sufrir!"


Alejandra tiernamente acarició las mejillas de Diego, tomó su pañuelo de seda y le secó las lágrimas. Mezcló una lágrima de Diego con la suya y la puso sobre sus labios. Ella no sabía que decirle, su alma y ser entero estaban conmovidos. Aquel hombre que hoy le declaraba su amor, había sido su fiel amigo durante tantos años. Alejandra nunca se había imaginado el sentimiento tan profundo que él albergaba por ella. Pensó para sí que las cosas materiales eran sustituíbles, pero el amor que Diego le estaba ofreciendo podría ser irremplazable. El tren no se puede dejar pasar cuando quieres viajar y llegar hacia un lugar.  Así que se dió el chance para conocer esa faceta de Diego que desconocía y para ver si podría lograr amarlo tanto como él a ella mientras le había declarao sus sentimientos.


Ese precisamente fue el día en que comenzó a germinar la flor del amor en su corazón. En el momento en que reconoció y decidió abrir su alma para recibir de par en par algo que es insustituible y vital: EL AMOR. Pasarón los días, las semanas, los meses y los años y aquella flor que ambos cultivaron creció, se multiplicó y se convirtió en un hermoso jardín. Dicen los que conocen la historia que ese amor duró hasta el final de sus vidas.  Porque el amor cuando se riega y se cuida se hace más grande y más fuerte.


Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com