jueves, 1 de diciembre de 2011

BRAMANDO COMO CIERVOS

BRAMANDO COMO CIERVOS

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.   Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo”.     (Salmos 42:1 y 2)

Es tan curioso e interesante que entre tantos animales y criaturas que el salmista pudo escoger para expresar lo que él sentía, se identificó con el ciervo.  Era grande la necesidad que tenía David en los momentos en que escribió este Salmo.  Porque cuando el corazón llora desangrado por tantas heridas y angustias, el clamor es evidente.
El ciervo brama por las corrientes de las aguas porque está sediento.  Pero cuando el hombre está sediento y hambriento espiritual y emocionalmente, el único capaz de mitigar su necesidad es Dios.  Cuando el alma del hombre desfallece y se turba, el único que puede avivarlo y volver a centrarlo es Jehová.
Cuando una persona se encuentra adolorida por los recuerdos del pasado que experimentó, el único que puede sanar y ayudarlo en medio de la recuperación que necesita es el gran Consolador.  Pero algo hermoso de este Salmo 42 es que a pesar de que David manifiesta una gran necesidad por Dios y que siente una tristeza muy grande, sigue siendo un adorador de corazón puro, pues la alabanza que le brinda a Dios es la esencia de su ser.
Es percibir a través de este salmo que David sigue exhortando a su ser completo a que no se abata, ni se turbe aún en medio de la prueba.  Más allá de eso, muestra la convicción profunda de esperar en Dios, pues al tener su confianza puesta en Dios vendría la salvación.

Más aún me gusta pensar y me deleito en imaginar esa actitud y calidad de adorador que poseía David.  Él dice: “porque aún he de alabarte salvación mía y Dios mío”.  Quiero que mientras me lees te fijes en que ese aún implica mucho, significa que a pesar de sus circunstancias, de sus sentimientos, de que sus emociones estaban laceradas y de lo que presentaba el panorama en medio de sus circunstancias, David sabía que debía alabar a Dios.  Aún y a pesar de que estaba atravesando un momento en su vida decisivo y difícil, eso no evitaría que él siguiera expresando su alabanza y su amor por Dios.
Y tal vez, el secreto para tu victoria sea precisamente buscar a Dios con todas tus fuerzas.  Así como el ciervo brama y clama por las aguas cuando está sediento, así mismo alabarle con fervor y acercarse de todo corazón a Jesús.  Adorarle y creerle aunque veas lo contrario a lo que esperas. Esperar en él aunque sientas y pienses que no podrás más.
Dios libro a David de tantas aflicciones y persecuciones.  No importa el momento que estés pasando, porque si tienes a Dios y cuentas con Él… ÉL TE LIBRARÁ, TRANSFORMARÁ TU LAMENTO Y SACIARÁ TU NECESIDAD.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com