miércoles, 7 de diciembre de 2011

MI AGENDA Y LA DE DIOS



MI AGENDA Y LA DE DIOS

A veces tenemos nuestras vidas tan  bien planeadas y estructuradas.  Nuestras agendas llenas de actividades y cosas por hacer.  Compromisos por aquí y por allá, y sin querer no nos damos cuenta que necesitamos un espacio solo para las sorpresas y para divertirnos.
Muchas veces tendremos que ver como nuestra agenda y nuestros planes son interrumpidos porque sencillamente debemos vivir algo o aprender de una experiencia.  Nos preguntaremos por qué y para qué hasta el cansancio y no recibiremos quizás, respuestas que nos satisfagan.

Sin embargo debemos aprender a confiar en Aquel que te nos formó y sabe lo que es mejor para nosotros.  Aunque todo parezca un caos y un desorden, deberemos tener la certeza, que como decía Pablo, “a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”.

Algo que tuve que aprender este año tras una prueba de mi vida muy grande, es a dejar de planificar tanto.  Toda mi vida he dependido de Dios, pero ahora, más aún.  Él es demasiado imprescindible e indispensable para mí.  Tantas veces deseé  con todo mi corazón que hubiera momentos en que solo me sucedieran cosas hermosas, pero tristemente nada pasaba.
Pero hubo Alguien que siempre, siempre permaneció junto a mí.  Sin importar cómo hubiera sido mi día, nunca me abandonó y me estuvo sosteniendo de la mano y del corazón para que pudiera sobrevivir en los días en que me sentía desfallecer.  Hubo y hay momentos en que sin imaginarlo, ni esperarlo, Dios me sorprendía y me mostraba sus detalles.  Y eran detalles tan delicados y específicos que me quedaba con la boca abierta y el alma extasiada al sentir tanto amor desbordarse en mi interior y al notar ese cuidado de Dios maravilloso.

Aprendí que hay ocasiones en que quieres volar y Dios dice: ¡camina!  Otras en las que caminas y Dios dice: ¡aligérate que hoy te toca volar!  Aprendí que hay momentos en que vas caminando tan de prisa que Dios mismo tiene que ponerte un freno para que te des cuenta que el camino que vas transitando es peligroso.  Habrá muchas ocasiones donde tendrás que caminar sin ver nada; otras donde poco a poco Dios te mostrará señales que te harán conocer por dónde debes seguir y qué cosas debes hacer.  Pero pase lo que pase, debes aprender a dejar un espacio de tu vida para sorpresas, cosas nuevas, aprendizaje.  Debes dejar espacio para nuevas personas y lugares.
Dios tiene una agenda adecuada y perfecta para cada uno de sus hijos.  Entrar en su tiempo a veces nos cuesta, pero siempre es lo mejor.  Todos los días pasamos por lapsos o periodos de aprendizaje; perdemos y ganamos, subimos o bajamos.  Lloramos, reímos, nos enojamos y nos tranquilizamos, nos paramos y luego caminamos.

Lo bueno es saber que Dios tiene el control y que no nos dejará salirnos de sus manos.  Él es bueno y para siempre es su misericordia.  Así que, ¡no temas!  Que de cada día Dios tiene el mando y si cuida de cada flor, animal y cosa que hay en este mundo, cuidará de mí y también de ti.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com