lunes, 9 de enero de 2012

Callando de Amor



Callando de Amor

En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas; Sion, no se debiliten tus manos. Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos”. (Sofonías 3:16-17)

Querido Señor:

Me pregunto, ¿cuántas veces has callado de amor  por mí?  ¿Cuántas veces has tolerado en tu misericordia y amor mis momentos de mal humor o rebeldía?  Esos momentos en que trato de entender qué es lo que está pasando y no comprendo absolutamente nada.  Esos momentos en que me siento tan impotente que pienso que me has abandonado, aún cuando en mi interior sé que sigues ahí.

¿Has callado cuando me encuentro en una gran prueba, sintiendo que no hay salida?  Cuando estoy gritando aterrada de horror y exclamando que no tendré fuerzas para continuar.  Cuando ahogada sé que Tú conoces la respuesta y sabes cuánto tiempo durará y lo que sucederá, pero por amor callas.  Permaneces en silencio no queriendo asustarme ni que piense que no podré continuar.  Sabes que es necesario e importante que pase por este lapso y esta transición y que aunque me va a doler, debo pasarla si quiero brillar y victoria.

Forjas mi carácter cautelosamente diciéndome que no tema porque en todo el trayecto vas caminando conmigo.  Me extiendes tu mano cuando caigo rendida y curas mis heridas con una nobleza y paciencia que solo pueden provenir de ti.  Levantas mis manos en señal de victoria, me echas porras y me susurras que no permita que nada ni nadie me hagan desviarme de lo que tienes reservado para mí.

Dios tú estás en medio de mí, eres Poderoso Salvador, quien me cuida y revitaliza.  Me sustentas y afirmas mis pasos, te deleitas y sientes placer al amarme.  Realmente sonríes con tu amor puro, con tu esencia cristalina.

Yo también he callado por amor a ti.  He dejado que muchas veces los que se consideran mis enemigos se burlen y me critiquen, que hablen a mis espaldas y delante de mí, porque he creído y confiado plenamente en ti.  Guardo silencio porque sé que por más que trate de explicar, no entenderán.  Pero también con una quietud y confianza porque sé que obrarás y que al final cada cual recibirá su pago de acuerdo a tu justicia.

Dios mío, mientras guardo silencio y mi corazón quiere estallar, pero decide refugiarse en ti, quiero exclamar las palabras que Job algún día habló: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí”.  (Job 19:25-27).

Callo, Dios, por la fe que tengo en ti.  Porque me afianzo en tus promesas y en tu Palabra.  Porque tu amor nunca me ha abandonado ni me abandonará.  Porque aún si lo que espero, no llega… SÉ QUE CUMPLIRÁS TU PROPÓSITO EN MÍ.

Pudieras decir tanto Dios y sin embargo decides guardar silencio esperando que yo comprenda que tu amor es más profundo e infinito que cualquier cosa que pueda acontecer en este mundo.  Tú silencio no es ausencia, es que estás trabajando permanentemente en mí.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para: www.brendalizaviles.com