sábado, 25 de febrero de 2012

En todo tiempo



EN TODO TIEMPO

En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”.  (Proverbios 17:17)
Llevo varios días meditando en estos versículos que escogí para la reflexión de hoy.  Específicamente la primera parte: “en todo tiempo ama el amigo”.  Y amar es entrega total y desmedida.  El amor implica la incondicionalidad hacia la otra persona, en este caso, es a esa persona que llamamos amigo(a).  Un verdadero amigo te acompaña en tiempos buenos, pero mucho más aún, en tiempos difíciles y de crisis. 

Jesús es el amigo que nos ama en todo tiempo, aún cuando no merecemos su amor, nos sigue amando.  Él está con nosotros veinticuatro horas, siete días a la semana, mañana, tarde y noche.  Jamás se cansa ni se agota, no le parecemos una carga gravosa.

Es excelente consejero y lo caracteriza su sencillez, dulzura y fidelidad.  Ríe contigo, pero cuando lloras, seca tus lágrimas con su pañuelo especial.  Camina contigo, pero cuando estás cansado(a), se detiene junto a ti y te infunde fuerzas para que puedas seguir adelante.

A veces, le decimos “amigo” a cualquiera, pero cuando analizamos el significado de esa palabra y su implicación, nos daremos cuenta que verdaderos amigos hay pocos.  Pero también apreciarás que el único amigo incondicional es y será Dios.

Jesús dio su vida por ti y por mí.  Aún sin nosotros haber nacido, cuando hizo su sacrificio lo hizo pensando en cada uno de nosotros.  ¡Qué manera de amar más profunda e intensa!  ¡Eso sí que es amor real!  Exponer su vida para con ella darnos salvación y acceso al Padre.

Sé que es duro ser decepcionado, sé que se siente un dolor intenso cuando aquellas personas con las que contabas, se alejan cuando más los necesitas.  Pero, debe consolarte saber que DIOS TE AMA EN TODO TIEMPO Y ES TU AMIGO MÁS FIEL Y SINCERO.  Jamás te abandonará y siempre te sustentará con su justicia.

Doy tantas gracias a Dios por ser mi amigo.  No he encontrado en el mundo alguien que lo pueda superar.  Es mi compañero de caminos, mi todo.  Mi luz, escondedero, mi cómplice, mi refugio.  Es mi abrigo y mi palmera y agua en el desierto.  Él hace que yo quiera ser mejor.

Autora: Brendaliz Avilés
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