jueves, 8 de marzo de 2012

MUJER




Mujer…

Entre tanta belleza y esplendor de todo lo creado, tú eres la corona de la creación.  No existe nada que supere la hermosura que el gran Creador te entregó.  Él depositó sobre tu interior unos matices delicados, pero una fortaleza muy grande.  En ti hay un brillo más resplandeciente que las estrellas del firmamento.  No eres cualquier cosa, a los ojos de Dios tienes mucho valor y estima.  La dimensión con la que amas, la manera con la que entregas, la pasión que colocas en lo que haces y la dedicación que caracteriza las cosas que realizas.  Eres más cálida que el sol de la mañana y tienes más plenitud que la luna cuando está llena.  Tienes la ternura de un dulce pajarillo y la delicadeza de las más preciosas flores.  Tu candidez tiene la capacidad de cautivar hasta el más cruel corazón.  Iluminas con tu sonrisa todo cuanto te rodea.  Tu nobleza y feminidad capturan, seducen y atrapan.  Tu inteligencia, gracia y soltura hacen que corras con la libertad de la gacela. La sabiduría que vas adquiriendo con el paso de los años da un toque que elegantemente te dan más atractivo y confianza.  Eres el detalle más sublime con el cual Dios colmó la Tierra y selló su creación.  Fuiste hecha para ser cuidada, protegida y amada.  Dios te llenó de atributos maravillosos y singulares para que en ti se proyectaran los más intensos y hermosos sentimientos del Creador.  ¡Amate, cuídate, respétate valorízate, lucha por tus ideales y nunca te permitas sentirte inferior!  Eres la niña de los ojos de Dios, ¡sueña en grande y nunca te rindas!

Autora: Brendaliz Avilés
Autorizado Para Publicar En: www.brendalizaviles.com