miércoles, 21 de marzo de 2012

MARIPOSAS EN LIBERTAD




Mariposas en Libertad

Cuando era niña me enseñaron una canción que decía: “de todos los colores las mariposas son.  Son blancas y amarillas, azules y lo demás no lo recuerdo”.  Creo que las mariposas son una de esas maravillas que Dios nos regaló para disfrutar y apreciar el detalle de su creación.  Porque Dios hasta del más mínimo detalle tiene cuidado.

Y como la vida está tan llena de procesos y no solo nosotros los seres humanos lo experimentamos, sino que también la naturaleza y los animales, podemos metafórica o simbólicamente comparar nuestras vidas con las de las mariposas.  Ellas comienzan como un huevo así como nosotros al principio tan solo somos un embrión en potencia.

Antes de las mariposas poder volar y convertirse en hermosas, son unas larvas u orugas.  Nosotros por espacio de nueve meses vamos desarrollándonos y tomando forma en el vientre de nuestras madres.  Se van desarrollando nuestros tejidos, órganos y también todas esas cosas que serán nuestras características físicas que nos definirán. 

Leí que muchas larvas que van creciendo rápidamente cambian 4 ó 5 veces de piel.  Y yo analizaba que nosotros los seres humanos en todo el proceso de nuestra vida tenemos que cambiar de piel muchas veces.  Adaptarnos a procesos, morder el polvo, caer, levantarnos, llorar, sentir el alma en pedazos, reír, gritar, enfurecernos y también serenarnos.  Debemos aprender y desaprender, pasar por situaciones donde mentalmente crecemos y también derivamos algunas estructuras que no nos permiten avanzar o nos llenan de temores e inseguridades.

Pero yo diría que la verdadera metamorfosis comienza en nuestras vidas, cuando permitimos que sea Dios quien tome el control absoluto de nosotros.  Cuando lo dejamos operar cambios en nuestro interior y en nuestra mente.  Cuando a pesar de que pasamos por el horno de la aflicción y del dolor, permitimos que él vaya purificándonos e hilvanando nuestras alas que tantas veces sentimos quebradas.  Cuando a pesar de las caídas que tenemos, permitimos que él nos extienda su mano y nos ayude a levantar.
Cuantas mujeres hay hoy que mientras leen o escuchan este mensaje están con sus corazones totalmente destrozados. 

Sintiendo que ya para ellas la vida no tiene sentido, creyendo que han perdido el valor tan grande que tienen porque alguien las ha dejado caer y las ha lastimado enormemente.  Cuántas que en silencio lloran el maltrato al que son expuestas, el abuso físico, verbal y emocional que les hace creer que no sirven, cuando todo es solo una mentira.  Muchas mujeres que pensando que no podrán hacer más con sus vidas, soportando años de infidelidades, sintiendo que han perdido el atractivo que antes tenían.

Tantas han dejado sus propios sueños por edificar los cimientos de una familia fuerte, sólida y con amor.  Se han sacrificado por sus hijos, esposos, familiares y ahora se encuentran con que nadie tiene tiempo para ellas.  Pero en este proceso de metamorfosis podrán descubrir si lo permiten que Dios tiene todo el tiempo del mundo para ellas.  Que son demasiado importantes y valiosas como para permitirse vivir confinadas a una jaula donde nunca han debido estar.

Mujeres que así como las mariposas son el reflejo de la belleza y el amor de Dios.  Que como las mariposas vienen de todas las formas, tamaños y colores y que cada una de ellas en su esencia es cautivadora y arrebatadoramente bella.  Que poseen tal encanto, tal virtud, tal perfume que sin darse cuenta cuando van caminando,  a su alrededor van dejando pisadas de rosas y de hermosura.

Y Dios desea que de todos esos procesos de nuestras vidas, unos buenos otros no tanto, algunos largos y otros cortos, vayamos sencillamente desarrollando las herramientas que necesitaremos para vivir con la libertad que él nos da.  Sin ningún tipo de ataduras que hagan que se opaque nuestra luz, ni nuestros brillantes colores.  Sin esos impedimentos que nos impidan remontarnos y volar alto sintiendo la primavera en nuestro corazón.  Primavera que hace que podamos pasearnos en plenitud alrededor de las flores y disfrutar el aroma de la vida.

Porque fuimos hechas para vivir, para sonreír, para dar amor, pero también para recibirlo.  Porque somos capaces de lograr sueños y de concretar los proyectos que queramos realizar.  Y es tan importante que no olvides que tú mujer eres un ser demasiado especial.  Eres una mariposita esplendorosa y llena de gracia, porque tienes el toque de tu Creador.  Y si actualmente te encuentras atravesando por un momento difícil en tu vida, solo alza tu mirada hacia ese que siempre te ha amado incondicionalmente y pídele que renazca en ti.  Seguramente él estará escuchándote atentamente y hará que resurja en ti una primavera nueva.  Experimentarás quizás un proceso un tanto difícil, pero luego quedarás lista para conquistar las alturas y volar libre por el aire.

Autora: Brendaliz Avilés
Autorizado a Publicar en: www.brendalizaviles.com
Escrito El: 21 de marzo de 2012.