miércoles, 9 de mayo de 2012

Frase de Confianza en Dios

Job exclamó en un momento difícil de su vida: 
"¿Cuál es mi fuerza para esperar aún?  ¿Y cuál mi fin para que tenga aún paciencia?"  (Job 6:11)
Puede que tú te estés planteando estás mismas preguntas hoy.  Y yo te contestaré lo que me repito a mi misma y a mi corazón en estos tiempos de dificultad.  Mi fuerza para esperar aún es ese Dios a quien amo con todas las fuerzas de mi corazón.  A ese Padre maravilloso que me ha amado siempre desde el principio con amor infinito.  En él está puesta toda mi confianza, fe y esperanza.   El fin para que tenga aún paciencia, aún cuando el proceso ha sido largo y aún no llega la respuesta, es que su propósito se cumplirá en mí.  Pero más aún que me espera una vida eterna junto a él y debo ser persistente.  Merece la pena que resista para un día poder encontrarme con mi amado Dios.  Así que apoyemonos y oremos los unos por los otros creyendo que algo grande Dios va a hacer, aún cuando los vientos de adversidad soplen fuerte.  

(Autora: Brendaliz Avilés)
Escrito Para: www.brendalizaviles.com
 
¡DIOS ERES TAN LINDO!
AYÚDAME A VIVIR UN DÍA A LA VEZ.A VECES MI NATURALEZA IMPACIENTE, NO QUIERE PERMITIRME DISFRUTAR DE LO QUE ME ESTÁS OFRECIENDO HOY. PERO YO QUIERO RECIBIR ESTE AMOR QUE HOY ME PERMITES, ESTÁ TERNURA QUE HOY ME OFRECEN. Y COMO SABES QUE SIEMPRE HE TRATADO DE ALINEARME A TU VOLUNTAD, CONFÍO EN QUE ME HARÁS CONOCER TUS DESIGNIOS Y PROPÓSITOS. REFRENA MI CORAZÓN, PERO TAMBIÉN AYÚDAME A VIVIR EL DÍA DE HOY.A RECIBIR LA SONRISA QUE ME OFRECEN Y A RECIPROCARLA.HOY DIGO A MI CORAZÓN: PAZ, TRANQUILO, ESTATE QUIETO. TU VIDA ESTÁ EN LAS MANOS DE DIOS, ÉL TE HARÁ CONOCER LO QUE ES MEJOR PARA TI. 

POR: BRENDALIZ AVILÉS

CUÍDATE DE LOS CELOS Y DE LA ENVIDIA


Cuídate de los celos y de la envidia

Los celos y la envidia pueden provocar que dañes y te alejes de los planes que Dios tiene para tu vida.  En el momento en que el corazón de Saúl comenzó a desobedecer las instrucciones que Dios le había dado.  En el momento en que quiso mentir y justificar su desobediencia, fue edificando las ruinas de su reinado, pero más aún de su vida espiritual.

Cuando su vida espiritual comenzó a declinar y se olvido de todo lo que tenía y poseía en Dios.  Cuando comenzó a mirar lo que David tenía y se desconcentró del llamado que Dios le había hecho, perdió la noción del propósito para el que Dios lo había ungido como rey.  Cuando la envidia lo cegó a tal extremo que el Espíritu de Dios se apartó de su vida y ni aún viendo que Dios estaba con David y que David no quería hacerle mal, no se detuvo, ni recapacitó ni pensó.  Fue en declive a tal grado que su vida ya no era vida, era un infierno experimentando malos sentimientos y emociones.

Cuídate de los celos y de la envidia.  Concéntrate en lo maravilloso que Dios ha depositado sobre ti.  Él te ha dado dones preciosos, desarróllalos y no dejes que nada ni nadie te desenfoque del propósito de Dios en tu vida.  Si los demás creen o no, no es tu problema, será el de ellos.  La aprobación que importa, la que más necesitamos es la de Dios.  Si lo complacemos a él y somos obedientes, él se encargará de colocar cada cosa en orden y de recompensarnos.  Lo que Dios ha reservado para ti, nadie te lo podrá arrebatar, solo tú mismo.  ¡No te prives de las bendiciones que Dios quiere darte, son tuyas, CONQUÍSTALAS!

Autora: Brendaliz Avilés
Publicado el día 9 de mayo de 2012.