martes, 3 de julio de 2012

Al Cumplir un Año más de Vida




Al cumplir un año más de vida…

Hoy es 4 de julio de 2012.  Un día como hoy hace 31 años Dios permitió que naciera.  Ni un minuto antes, ni uno después.  Pienso que nací entre la mañana y la tarde pues eran las 11:59 am cuando mi madre me dio a luz.  Mi vida ha sido una llena de retos, donde continuamente he tenido que desarrollar el fruto de la paciencia. 
Para serles sincera mi vida nunca ha sido fácil, de hecho tiene bastantes complicaciones y actualmente tengo varias cosas por las cuales preocuparme.  Si les cuento algo más, sería que el año número 30 ha sido uno de los años más difíciles de mi vida.  Tantas veces pensé que moriría que no lograría llegar.  Muchas tristezas me cubrieron, la enfermedad me visitó, tuve pérdidas importantes y descubrí que aquellas personas de las cuales esperé que estuvieran en mis más difíciles momentos, me sorprendieron con su ausencia.

Quizás mientras me lees te preguntes, ¿qué me ha sostenido en este año y durante toda mi vida?  Y te responderé que la mano de Dios, sus promesas para con mi vida y el amor de mi familia y amigos.  También las oraciones de muchas personas que ni siquiera conozco, pero que se toman el tiempo de presentarme ante Dios en oración.
Pero en este cumpleaños número 31, quiero tomarme el tiempo para contar mis bendiciones.  Unas siempre las he tenido y otras han llegado nuevas para llenar mi corazón de alegría.  Quiero dar gracias primeramente a Dios quien es mi padre soberano, el que nunca me deja y siempre es paciente conmigo.  El que me levanta cuando estoy caída y me impulsa a no dejar de soñar y seguir luchando.  A mi rey soberano Cristo quien a través de su Espíritu Santo me inspira a escribir.  

Agradezco profundamente también por mis padres y hermana.  Han estado conmigo siempre, soportando cada prueba, sosteniéndome cuando he pensado que voy a caer y no podré levantarme.  Siempre cuidándome y preocupándose por mi bienestar.  No existen palabras con las que yo pueda describir lo afortunada que me siento que contar con ellos, de poder llamarles padres y hermana.

No puedo dejar de dar gracias a Jehová por amigas como Leslie Ann Quiles y Bedzaida Castillo.  Ellas son las dos angelitas terrenales que Dios me envió en unos momentos críticos y cruciales de mi vida.  En medio de ese desierto árido y de la soledad, ellas aparecieron para bendecirme, levantar mis manos, hacerme compañía.  Son quienes se preocupan por llamarme y ver que esté bien, quienes me roban sonrisas y quienes me han demostrado lealtad, sinceridad y el significado de la amistad.

También por Emanuel, que siempre digo que es mi hermanito adoptivo.  Hay momentos en que sus llamadas han llegado en ese preciso instante en el que Dios desea recordarme que no debo temer porque él tiene todo bajo control.  Emanuel con su preciosa voz y su peculiar forma de hacer bromas hace que en mi rostro se dibuje una sonrisa.

Sin duda alguna Dios me ha sorprendido con la amistad de una hermanita de El Salvador que se llama Leslie Escobar.  ¡Cuán precisas e importantes han sido esas palabras que ella en obediencia me ha escrito cuando Dios la ha inquietado!  Sobre todo durante todo este año número 30 que ha pasado me daba inyecciones de fe sin siquiera tener idea de lo que yo estaba pasando.  Su ternura, sus detalles, sus oraciones han sido de tremenda bendición a mi vida.

Gracias debo dar también a Dios por personas como ustedes que me leen y sin conocerme personalmente confían en mí, me envían mensajes, lloran y ríen conmigo, oran por mí y me hacen parte de sus vidas.  No hay palabras suficientes para explicarles lo que siente mi corazón hacia ustedes.

Hay un pastor que amo con todo mi corazón y ha sido un gran consejero para mi vida, es el hermano Héctor Martínez Lugo, al que cariñosamente llamamos Nenito.  Este pastor ha hecho que yo pueda ver las cosas desde una perspectiva brillante.  Y una sierva de Dios llamada Mercy Amaral que me ha apoyado, orado por mí y recordado las promesas de Dios para con mi vida.  Sin duda, ellos son muy especiales en mi vida.

Por último, pero no menos importante, agradezco a Dios por una personita especial que llego a mi vida hace algunos meses y me ha llenado de profundas alegrías.  Que con sus detalles y ternura a abrigado y estremecido mi corazón totalmente.  Que me escucha, me apoya, me estimula y me ha aceptado como soy.  Que cuando le toca el turno de orar, provoca que lágrimas broten de mis ojos pidiendo por mi bienestar y cree firmemente en que mejores días vendrán.  A ese niño especial que siempre es optimista y tiene un sentido del humor increíble.  ¡Conejito, muchas gracias por estar aquí y ahora!  Contigo estoy descubriendo una parte de la vida que desconocía y me parece maravillosa.

Ahora quisiera finalizar este escrito con una oración de acción de gracias a Dios por este nuevo año que me permite cumplir: 
Querido Dios: Tú bien sabes cuánto he pasado y me ha costado enfrentar este año que pasó.  La batalla y la prueba aún no han finalizado, muchas veces me rodea el temor por las cosas que puedan venir.  Pero siempre he confiado que estoy en tus manos y eso me lleva a saber que de alguna manera estaré bien y que todo obrará a mi favor cuando tú lo dispongas en tanto yo siga siendo fiel, obedeciéndote y amándote.  Has sido y eres el amor más grande de mi vida y yo solo quiero agradecerte por ese amor incondicional y porque sé que si estoy viva es gracias a tu gran amor y misericordia.  Sigo esperando ese milagro que me prometiste.  Sabes también que ando trabajando y tratando de luchar por hacer la parte que me toca.  Pero mi fe está centrada totalmente en ti y mi dependencia y ante quien yo me inclino es ante ti mi buen Dios.  Solo quiero pedirte que me des fuerza, valentía, disciplina y fuerza de voluntad para lograr esa meta tan importante que me he propuesto y para serte fiel.  Tú sabes bien porque quiero lograr esa meta en particular.  ¡No me sueltes Dios porque sencillamente sin ti no podría!  ¡Te amo con todo mi corazón!  Amén.

Mis queridos amigos y hermanos, yo espero que este año de grandes retos para mí sea uno en el que pueda ver de forma más tangible y maravillosa obrando a Dios en mi vida.  Que el próximo año, con motivo de mi nuevo cumpleaños pueda testificarles las cosas grandes que sé que Dios hará con mi vida.  ¡Les quiero con sinceridad!

En el amor del Señor,
Brendaliz Avilés

Escrito Para: www.brendalizaviles.com