martes, 4 de septiembre de 2012

Relato Corto de Amor



Cuando Alexandria trataba de explicar lo que sentía en su corazón al sentirse tan amada, valorada y pensada, parecía que no encontraba las palabras necesarias para describir detalladamente esa experiencia.  Así que sencillamente sonreía para sus adentros, cerraba sus ojos y se limitaba a vivir intensamente eso que estaba sintiendo.  A veces lágrimas se asomaban por sus mejillas, no eran de tristeza, eran de una ternura incomparable.  Había alguien que la trataba de entender, consentir, cuidar y hacerla feliz.  Había alguien que quería caminar no delante ni detrás de ella, sino a su lado. Alguien que con tan solo mirarla podía saber si ella se sentía triste, feliz, preocupada o relajada.  
Alexandria suspiraba, viajaba a sus pensamientos mas íntimos tratando de entender esas cosas que sentía su corazón hacia ese hombre que tanto amaba.  Ella emigraba hacia su alma para tratar de encontrar allí muchas de las respuestas que necesitaba. Pero a veces hay respuestas que el corazón no comprende, silencios que no se pueden romper porque sencillamente las palabras lo dañarían.  Alexandria conocía muy bien esto, entonces respiraba profundamente y trataba de simplemente disfrutar de eso tan lindo que se le había ofrecido como un regalo.
A veces su corazón quería estallar, dar brincos de felicidad y otras parecía un volcán ardiente que nadie podía apagar.  Pero ella percibía una paz y una alegría extrañas cuando estaba junto a ese ser amado.  Quizás nadie más podría entender exactamente qué le pasaba y qué era lo que ella sentía... Pero sentirse amada era como entrar a un paraíso que antes ella desconocía, pero que ahora vivía.  Y esa sensación nadie en el mundo se la podría arrebatar porque era solo de ella.
Si don Quijote tenía a su Dulcinea y los príncipes a sus princesas, ella tenía a su amor preciado y sencillamente lo cuidaría, como se cuida a las flores para que crezcan bellas.  Su amor sería la planta más bella en el jardín de la vida.

Autora: Brendaliz Avilés 
Escrito Para: www.brendalizaviles.com