miércoles, 31 de octubre de 2012

LA VERDAD FRENTE A TUS OJOS




LA VERDAD FRENTE A TUS OJOS

Rocky nació de una gata del vecindario.  Mi hermana le puso ese nombre porque tenía sus pelitos parados y una carita muy bonita.  Aunque no era nuestro, finalmente le tomamos afecto.  Era intrépido, dormilón y holgazán.  Nos parecía un gato muy peculiar,  por tal razón, aunque no era nuestro, lo alimentábamos.  Ha pasado el tiempo y Rocky ha ido creciendo.  Con el pasar de los meses sospechamos que estaba enamorado porque salía por las noches y regresaba en las mañanas.  Mi hermana bromeando le decía: “¡Rocky, esa gata no te conviene, déjala!”  Y todos comenzábamos a reír.

Lo interesante del caso es que en una ocasión, Rocky desapareció por varios días.  No nos habíamos percatado que había subido de peso últimamente y que de la noche a la mañana se veía más delgadito.  Tampoco habíamos caído en cuenta de que cuidaba a unos nuevos gatitos, pero asumimos que él era el padre de esos gatitos y que estaba tomando su rol.  Yo pensaba que se veía tan maternal porque sus gatos se cobijaban en su regazo. La sorpresa fue descubrir que Rocky, no era Rocky, que debimos llamarle Roxy pues era gatita.  Solo lo descubrimos cuando la vimos amamantando a sus gatos.  El “shock” fue tremendo, todavía es la hora que no me acostumbro a verla como gata.  Pero recordar este incidente siempre nos causa mucha gracia.  A pesar de ese descubrimiento, por costumbre y porque ella responde a ese nombre, le seguimos llamando Rocky.

En estos momentos debes estarte preguntando por qué razón he titulado este escrito “La verdad frente a tus ojos” y ahora daré respuesta a tu pregunta.  Meditando en las grandezas de Dios me he dado cuenta que muchas personas tienen y pueden recibir a Dios en su corazón, pero teniendo la verdad ante sus ojos, no lo aceptan.  Buscan pruebas, llegan a conclusiones, pero no se detienen a observar las grandezas que evidencian su poder y su existencia.

Para mí, Dios es más real que el aire que respiro.  El viento sopla y yo solo puedo sentirlo, pero no verlo.  A Dios, no lo veo por el momento tangiblemente, sin embargo, cuando pienso en toda mi vida, lo he visto obrar de tantas maneras que sé que si sigo con vida es realmente porque él ha estado cuidado y vigilando cada etapa de mi vida.  Si he podido superar el dolor, los fracasos, las decepciones y las cosas que he sentido como tragedias en mi vida, es solo porque él me ha ayudado a levantar y me ha impulsado a seguir adelante.

Si hubiéramos prestado atención con detenimiento, nos hubiéramos dado cuenta de que Rocky no era gato, sino una linda gatita.  Pero aunque nosotros no nos percatamos, el hecho de que nosotros la viéramos como gato, no significaba que ella hubiera dejado de ser gata.  Muchas personas al ver la maldad que existe en el mundo o las tragedias que acontecen porque muchos en nombre de Dios han denigrado su nombre, dudan de su existencia o le echan la culpa de los desastres del mundo.  Pero la realidad es que sin importar lo que pensemos, él sigue siendo Dios.  Si lo creemos o no será nuestro asunto, pero cuando yo miro ese cielo hermoso, cuando observo el colorido grandioso de la creación, sé que estuvo ahí envuelta la mano del gran Artista.  Cuando veo a una mujer embarazada, el milagro de la vida surgir en ella, el fruto del amor de la unión de dos personas que se aman, sé también que ahí está el toque de Dios.

Definitivamente Dios es la verdad más grande que ha impactado mi alma y ha hecho latir mi corazón de forma diferente.  Y ese es el tipo de amor es el que te invito a conocer, un amor y una gracia infinita e ilimitada.  Acceso a una comunión con un buen Padre que te ama porque eres su hijo y que desea siempre lo mejor para ti.  Hoy te invito a que analices y reacciones porque siempre has tenido la verdad frente a tus ojos, pero quizás no te has dado cuenta.  Hoy se te da la oportunidad de explorar nuevos horizontes y vivir nuevas aventuras con Dios tomado de tu mano.

Autora: Brendaliz Avilés
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