martes, 5 de marzo de 2013

CUANDO LAS AGUAS SE AGITAN ES PORQUE DIOS SE ESTÁ MOVIENDO

Cuando las Aguas se Agitan es Porque Dios se Está Moviendo
“Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda”. (San Juan 5:5-8)Aquel hombre llevaba 38 años paralíticos. Todos los días se dirigía al estanque que había en Betesda esperando que un milagro aconteciese en su vida. Era una multitud la que sabía que de tiempo en tiempo un ángel descendía y agitaba el agua. Pero solo se sanaba el primero que cayera en el estanque.

No era fácil para un paralítico moverse hasta el estanque o encontrar a alguien lo suficientemente rápido que lo ayudará a alcanzar su milagro.
Y así como este hombre muchas veces nosotros necesitamos la intervención de Dios en nuestras vidas. En algunas ocasiones tratamos de refugiarnos en personas, así como este hombre esperaba a que alguien tuviera misericordia de él y lo moviera en el preciso momento cuando la gloria de Dios se manifestaba. Tristemente nunca llegaba a tiempo para recibir lo que tanto anhelaba. Imagino su corazón triste y apesadumbrado. Cansado por la espera de tantos años, ya casi agotado y sin fe, pero con una esperanza que le hacía pensar que el cualquier momento algo podría suceder.

Y un día cuando menos lo esperaba, sucedió algo muy extraordinario. Porque el mismo Jesús pasó por donde él estaba conociendo que tenía una necesidad. Jesús se encargó de saber cuánto tiempo llevaba este hombre padeciendo de esa parálisis y fue personalmente donde él.
Dios dijo la palabra y al momento fue hecho el milagro. No tuvo que esperar a que las aguas volvieran a agitarse, ni tampoco a que alguien lo empujara hasta el estanque.

Tú que me lees en este momento, quiero que sepas que aunque posiblemente estás esperando simbólicamente que las aguas se agiten para recibir una respuesta a tu plegaria y nos has visto nada aún. Tal vez llevas muchos años siendo persistente, y aunque has esperado fielmente a que pase algo, todavía no ha sucedido. Quiero decirte que cuando parezca ya que nada tiene sentido, que cuando muchas veces sientas que nada va a pasar, es el momento en que Dios moverá sus aguas para provocar un milagro en tu vida.

Más allá, te diré que el mismo descenderá para atender su necesidad. Porque cuando él declara que es la hora y el momento de él intervenir en tu vida lo hará y nada ni nadie lo impedirán. No hay circunstancia, por más grande que parezca, que limiten su poder ni te aparten de lo que él ya ha declarado para tu vida.

Después de 38 años, aquel hombre se levantó y caminó. Dios no se había olvidado de él, Dios personalmente fue y le hizo saber con su acto de presencia que él siempre había estado y que aunque el proceso había sido largo, él estaba allí para bendecirlo, sanarlo, restaurarlo y glorificarse en su vida.

Y hoy te digo, si tu crees, al que cree todas las cosas le son posibles. Sigue esperando pacientemente, porque en su momento Dios intervendrá y recibirás lo que por tanto tiempo has estado esperando.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para:
www.brendalizaviles.com

APRESURA EL PASO

Apresura el Paso
¡Marcha, es hora de que camines!
Dirige tus pasos hacia lo que Él te ha ordenado.
Tú sabes bien qué es lo que tienes que hacer.
¿Por qué te has detenido?
No has sido llamado a estancarte, ni esconderte.
¡Tienes que florecer, tú misión es dar frutos, debes producir!
¿Quién te dijo que podías sepultar tus talentos?
No fue el hombre quien te llamó, ha sido Dios.
Y cuando Dios manda hay que obedecerlo.
¿Por qué has permitido que el enemigo te confunda?
¿Por qué has dejado que la opresión enlute tu alma?
¡No te desanimes! ¡Avanza! ¡Aligera tu paso y no te detengas!
Si te apresuras a llevar a cabo el plan de acción que Dios te ha encomendado, vas a ver su gloria y serás de bendición.
No es el momento de sentarte bajo un enebro,
e intentar tratar de ser indiferente a lo que sabes que estás sintiendo.
Esa llama que sientes arder en tu corazón es el Espíritu Santo,
te está inquietando, ¡muévete, no te quedes estático!
Tú sabes que él te está hablando, le has pedido señales,
y te las ha contestado.
Yo en obediencia esto he escrito, ahora te toca a ti aceptarlo y recibirlo.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
www.brendalizaviles.com

En Dios Encontrarás




EN DIOS ENCONTRARÁS...

En Dios siempre encontrarás una
llave para abrir cada puerta.
Una oportunidad donde otros ven el final.
Una sonrisa por cada tristeza,
consuelo para cada lágrima.
Por cada derrota o una victoria,
y por cada fracaso, una lección.
Con Dios siempre habrá algo que puedas
comenzar o continuar hasta finalizarlo.
Un auxilio y refugio en medio de la
tempestad, además de una paz que
puede llegar a sobrepasar el entendimiento.
Con él a tu lado, siempre habrá una nueva
melodía que interpretar, una nueva
alabanza que brindar, una palabra que dar.
Habrán también nuevas páginas para
escribir nuevos episodios en el capítulo
de tu vida.  En Dios habrá descanso
cuando te sientas sin fuerzas.
Pasto y agua fresca donde puedas
recibir su sustento y alimento.
En Dios siempre encontrarás un
amor ilimitado e incondicional para siempre.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Especialmente Para: www.brendalizaviles.com

Hay preguntas que son contestadas

con el silencio. (By: Brendaliz Avilés)