viernes, 5 de abril de 2013

Tu Palabra es la Espada que Atraviesa mi Corazón


TU PALABRA ES LA ESPADA QUE ATRAVIESA MI CORAZÓN


Dios altísimo!

Poderoso rey!

Tu nombre es sinónimo de poder,

De majestad.

Qué  grande eres Dios!

Soberano,

Omnipotente,

Omnisciente,

Príncipe de paz!

Padre de enfermos, de pobres y desvalidos,

De huérfanos y de viudas,

De forasteros y prisioneros…

Eres un Padre bueno, piadoso y misericordioso,

Que celosamente cuida de sus hijos.

Toda mi vida controlas…

Custodias mi camino,

Lees y examinas mis pensamientos,

Y mis sentimientos conoces a la perfección.

Cuando estoy en apuros y llego a mi límite de tolerancia,

Tú quitas de mí esa carga y ese profundo agobio te llevas.

Luego de la oración leo la porción de tu santa palabra,

Y esa respuesta que esperaba de ti, llega a mi vida como una espada que atraviesa mi corazón,

En ese momento tú te impones y manifiestas delante de mí,

Abriendo mi entendimiento y revelándome lo que pronto sucederá…

Padre mío, amado de mí alma….

Anoche te busqué desesperadamente porque una respuesta necesitaba.

Inmediatamente trajiste esa respuesta y en la noche un sueño hermoso tuve.

Ese mar que vi estaba calmo y sus aguas brillaban.

Al correr las horas del día una sorpresa me diste,

Ese regalo que necesitaba llegó. Esa bendición  que con urgencia necesitaba, finalmente llegó.

Gracias Padre Celestial por recordarme que si tú  vistes a los lirios y das de comer a las aves, ¡¿Cómo no velarás por mí, siendo yo tu especial tesoro?!

“No puedo temer sabiendo que Tú conoces mi límite y lo bueno es saber que cuando yo llego a mi límite, ahí me encuentro con mí Dios que no tiene límites”.



Autora: María Florencia y María Fernanda S.