martes, 23 de julio de 2013

UN DÍA SIN VERTE PARTE 2

Un día sin verte (2)

Un día sin verte, es como un día lluvioso,
Frío, inestable, solitario, nostálgico, sin saber,
Si parará o aumentará su precipitación,
Y junto a ella mi desilusión, por buscarte, sin encontrarte,
En cada parada, en cada canción, y en cada ocasión.

No sé dónde te fuiste, Hermosa mujer,
Pero cierro mis ojos para no extrañarte así,
Porque eres lo más Bello, que conocí,
Lo más tierno, por lo cual, mis labios musitaron,
Palabras de amor.

Siempre recuerdo, los días más hermosos,
Cuando solía verte,
Era sentir la emoción, una hora antes,
Sabiendo que te vería, a la misma hora,
Y en el mismo lugar, con la inigualable belleza e inteligencia,
Que siempre te caracterizó, pero también,
Con la misma indiferencia,
Que nunca de Ti se alejó.

Fueron los momentos más lindos e irrepetibles,
Que viví, aunque ahora deba sufrir,
La ausencia, y la culpa de no saberte dedir,
Que eras la más hermosa para mí,
Como la rosa más bella del Jardín.
                
Yo sé que fuiste parte de mis sueños e ilusiones,
Que nunca se cristalizaron en acciones,
Porque fueron mis temores, los que me alejaron,
Y mi conciencia, que me solicitaba,
Que olvide, lo que mi corazón esperaba.

A pesar de ello, aprendí a quererte en silencio,
Casi sin darme cuenta, te fui extrañando cada día más,
Sin existir un pasado, un presente, ni un futuro,
Que me permitiera, esperar una señal,
De cariño, amistad o fraternidad.

Hoy que ya pasó el tiempo,
Miro en el recuerdo del ayer,
Y digo: Que hermoso fue quererte,
Aunque más no sea por una estación,
Soñando con verte, y así regalarte,
Mi humilde resignación.

AUTOR: PABLO E. CASTILLO

UN DÍA SIN VERTE PARTE 1

Un día sin verte  (1)

Un día sin verte,
Es como un día nublado, sin sol,
Sin saber si lloverá, oh si tal vez te veré,
Como siempre, bella, hermosa, inteligente,
Pero indiferente hacia mi persona.

Si tan solo supieras lo que siento,
Cuando estoy cerquita de Ti,
Si tan solo pudiera decirte,
Que no eres una obsesión, sino una decisión.

Pero hay una gran fuerza interior,
Que más que pedírmelo,
Me ordena silenciar,
Lo que siento por Ti.

La Biblia dice,
Que cuando Jacob vio a Raquel,
La fuerza del amor, lo hizo
Remover la piedra de la boca del pozo.
Luego hizo abrevar primero,
Al ganado de Labán,
Y paso seguido, beso a Raquel,
Y alzando su voz, lloró de felicidad.

Asimismo ella, corrió como nunca, a su Padre,
Para darle la noticia,
Porque el amor, había golpeado fuerte,
La puerta de su corazón.

Al fin, el tiempo de conocerse mutuamente,
Había llegado,
Y sin esperarlo, ni imaginarlo,
El amor comenzaba a tejer sus sueños de unidad.

No sé si mi sueño algún día se concrete,
No sé si algún día comprendas, lo mucho que te quiero,
Porque sin darme cuenta, me fui enamorando de Ti,
Sin darme cuenta, comencé, a extrañarte cada día más.

Hoy siento, que cada mañana al salir,
Levanto el cuello de mi abrigo,
Porque es mucho el frío y la soledad,
De saber, que cuando yo llego, Tú te vas.

Si él espero catorce años por ella,
Fue porque la amaba,
Si yo espero el tiempo necesario,
Será, porque siempre quise ser tuyo.


                                                                       Dedicado, para todos los amantes,
                                                                          Del Romanticismo.