lunes, 12 de agosto de 2013

LA FE

LA FE

Cuando activamos nuestra fe  suceden cosas increíbles y ese anhelo que teníamos en el corazón de repente se hace realidad.
¡Qué inmenso gozo sentirá el Señor al ver que nuestra fe crece día a día más!
Es la fe, la que nos lleva a obtener el milagro.
Aquello que al comienzo era abstracto se convierte en una  obra viva y preciosa, una obra tangible  que el Señor nos regala  y que con mucha alegría y entusiasmo queremos compartir con otras personas.
Tenemos que comprender que somos hijos de un Dios poderoso y experto en casos imposibles. Aunque el  problema sea grande, el Dios Todopoderoso tiene la solución para ese problema y cuanto más grande sea  mejor aún porque veremos la gloria del Señor en ese asunto y será entonces motivo de festejo para cada uno de nosotros.
Cuando vemos  la intervención del Señor en las cuestiones más complejas de nuestra vida, nuestro corazón arde de deseo por compartirle al mundo que nuestro salvador está dispuesto a hacer milagros grandes en los que  en Él crean.
Puedo decirte que busques a Dios con todo tu corazón, tu mente y tus fuerzas y que te animes a entregarle esa carga a tu Padre Celestial.
No importa el peso de la carga que lleves, sólo debes soltarlo con confianza.
Imagina que Él está a tu lado y conversando le cuentas todo aquello que te está atormentando. Habla con Él imaginando que está allí contigo.  
Activa la fe. Esa fe sobrenatural que es un regalo de Dios y que es la que nos acerca a su presencia.
Aprender a comunicarse con el Señor es lo más hermoso y preciado que podemos alcanzar.
Cuando logramos soltar la carga, un peso menos empezamos a sentir…
¿Y cómo nos daremos cuenta si realmente le entregamos la carga al Señor?
Podremos sentir que la carga fue entregada al Señor porque inmediatamente empezaremos a experimentar una inmensa paz y en el fondo del corazón sentiremos que todo se resolverá.  Sin dudas  allí  se encontrará  el Señor, ministrándonos y trayéndonos una gran seguridad.
En medio de las grandes tormentas es imposible tener seguridad y descansar tranquilos sin tener angustia y muchas veces desesperación. Nuestra naturaleza humana  nos hace  muchas veces impotentes y vulnerables ante determinadas situaciones difíciles de la vida, pero es el Señor Jesús quien deposita en el fondo de nuestro corazón la absoluta convicción que necesitamos para salir victoriosos tomados de su mano.
Dios es un Dios bueno. Es un padre amoroso, misericordioso y bondadoso que siempre estará a nuestro lado para ayudarnos a transitar todas las pruebas de nuestra vida.
Si confiamos en su poder, viviremos en paz sabiendo que siempre el Señor vendrá a socorrernos.
Cuando sueltes la carga, entregándosela a Dios y en obediencia vivas para amarlo y respetarlo, te encontrarás con una sorpresa y aquello que tanto esperabas, desde lo alto finalmente llegará.

Aprendí a caminar en la fe de Dios y pude experimentar cosas asombrosas que llenan mi vida de certeza, de confianza y esperanza.
Si descansas en el Señor y activas el poder de la fe, verás todo transformado. Doy testimonio de esto que estoy compartiendo con ustedes.

Gracias Jesús mío por darme la posibilidad de llevar este mensaje a muchos rincones del corazón. Esto se hace posible a través de esta página que fue creada para bendecir almas, siendo ésta una ventana abierta al mundo, con el fin de llevar tu mensaje de amor y salvación.

Tú has hecho cosas tan grandes en mi vida, que  esa fe que al principio era muy pequeña, las has convertido  en una fe grande y poderosa ¡Aleluya!

La petición que quiero hacerte luego de esta reflexión es que hagas crecer la fe de cada hijo/a tuyo que lea este mensaje y que lo bendigas de una manera sorprendente. Que te presentes a él con esa misma hermosura que me muestras a mí cada día.
Tuyo será el poder para siempre. Tú Jesús mereces toda la gloria y  el honor, la honra y  la alabanza por los siglos de los siglos ¡Amén, Amén!
                                                                                                  
                                                                     Autora: María Fernanda S.
                                                                     Contacto: feryflorparacristo@hotmail.com