sábado, 23 de noviembre de 2013

¡Mejora!






¡MEJORA!

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.  (Filipenses 3:13-14)

Sea poco o mucho, todos tenemos detalles que mejorar en nuestras vidas.  El que desea mejorar es porque no está conforme, es porque ambiciona más y porque sabe dentro de su corazón que tiene el potencial para lograr y obtener mejores cosas.  Quien desea mejorar no se queda atascado en la orilla de la playa, sino que se sumerge en aguas más profundas que lo lleven a descubrir los tesoros escondidos que hay dentro de su ser.

Pablo decía: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.   Y es que para poder avanzar, hay que olvidarse del pasado y proyectarse hacía lo que se quiere en el presente.  Hay que enfocarse en el objetivo que se quiere lograr para llegar hasta la meta que se desea.  

Es porque a veces el pasado y los temores de lo sucedido son grandes gigantes que impiden nuestro crecimiento.  La memoria de las cosas malas que nos pudieron acontecer se convierte en un estorbo que muchas veces nos detiene y nos estanca.  Y si el agua se estanca no podrá correr.  De la misma manera pasa con nosotros, que si nos estancamos, lamentablemente no podremos fluir.  Querer mejorar es desear superarse.  Y superarse es ir más allá de tus propios límites, porque es desafiar la conformidad.

Mejorar es extenderse.  Extenderse es ensancharse, crecer, conquistar.  Es lanzarse e ir más allá.  Y si queremos mejorar, nuestras vidas deben girar en torno al propósito que Dios tiene para con nosotros.  Porque de él proviene la inspiración, los sueños y la fuente de las cosas hermosas y el verdadero éxito.  Sentir la paz, el gozo y el amor fluir por todo tu interior es algo que no tiene precio y que por más que se intenta expresar, no hay palabras suficientes para describir.

Dios siempre nos inspirará a ser mejores de lo que somos.  Él siempre procurará el bienestar para nuestras vidas porque su palabra dice que sus pensamientos son de bien y no de mal.  Maravilloso es saber que Dios como padre te acompañará en todo el trayecto y hasta el final del camino, por tal razón no debes temer.  Debes tomar fuerza, impulso e ir por el o los sueños que Dios sopló sobre tu corazón.  Porque si están guardados dentro de ti es porque él sabe que tú tienes el potencial para lograrlos.  ¡Anímate pues hoy es un día determinante y precioso para que avances hacia aquellas cosas que quieres conquistar!

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com