sábado, 3 de enero de 2015

EN MI HISTORIA SIEMPRE ESTUVISTE


En mi historia siempre estuviste...

Y si dejo de pensar en ti,
¿podrá acaso borrarse tu recuerdo?
Si me niego a mencionar tu nombre,
¿logrará dejar de palpitar el corazón?
Si te digo adiós...
¿será una despedida para siempre?
Si mis ojos dejaran de buscarte,
¿sería posible que te escapes de mi mente?
¿Lograré desechar la memoria que trae
en mí tus palabras?
Por qué presiento que el hecho de intentar
sacarte de mi mente y corazón, es tan
solo lograr que te insertes cada vez más
dentro de mí.
¡Al parecer la ironía me juega una mala broma!
Y cada pedazo de nuestra historia,
sigue de alguna manera escrita en lo
recóndito de mi alma.  Intentar olvidarte
me hace perderme en un laberinto.
Y el hecho de querer con demencia
borrarte solo confirma una cosa...
¡Es que en mi historia tu siempre estuviste!
By: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com

Nuestras palabras tienen poder

NUESTRAS PALABRAS TIENEN PODER...

¿Conoces del poder que tienen tus palabras?  ¿Sabías que puedes asesinar a personas con un mal uso de ellas?  ¿Que puedes quebrantar la autoestima de alguien con un comentario mal hecho? ¿Qué puedes provocar un caos tremendo con un chisme?  ¿Pero conoces que también a través de tus palabras tienes el privilegio y el poder de resucitar a alguien muerto de tristeza?  Puedes dar luz y sacar de la sombra a alguien que se encuentra en un túnel muy oscuro y no logra ver la salida por sí solo.  ¿Sabías que tus palabras pueden ser cálidas y aliviar un corazón apesadumbrado y adolorido?  ¡Qué puedes hacer sonreír con ellas!  ¿Qué puedes sacar de un pozo profundo a alguien deprimido con lo que dices?  ¡Qué tienes el poder de dar vida con ellas!  Es que desde el principio todo fue hecho por la palabra de Dios.  Ese que te ha amado desde el principio y que te amará hasta el final.  Seamos imitadores de él, porque él siempre compartió palabras de luz, amor, vida, sabiduría y corrección.  Cuando otros juzgaron el dio nuevas oportunidades, cuando el mundo dijo: "¡te odio!", el dijo firmemente "¡YO ESTOY AQUÍ Y TE AMO!"  Que nuestras palabras sean sazonadas con el amor y la bondad de Cristo, que su sabiduría nos acompañe siempre para saber emplearlas y usarlas para bendecir.  ¡Qué hoy y siempre nuestras palabras den vida!  

Autora: Brendaliz Avilés