miércoles, 30 de septiembre de 2015

Sólo tu mi Dios


Sólo tu Dios

¡Sinceramente perdí la cuenta! Son incontables las veces que a lo largo de mi vida he visto obrar a Dios. No puedo imaginar ni concebir mi vida sin su mano salvadora y sanadora que siempre me ha sostenido. Su eterno y fiel amor no dejan nunca de conmoverme y emocionarme.

¿Quién sino Jehová?  Siempre dispuesto a socorrerme y auxiliarme. Nunca se agota de sorprenderme. Él es la pasión que mueve mi vida. El murmullo suave y delicado que siempre me repite que me ama. El latido que acelera mi corazón rendido en adoración. La canción que me eleva y me lleva a olvidarme de todo.

Estallo y caigo rendida de rodillas en agradecimiento al Amado de mi vida. A mi verdadero y gran amor. El Príncipe y héroe de la historia de toda mi existencia.
Mi corazón agradecido llora conmovido. Porque de no haber sido por él estuviera seca, muerta, vacía y errabunda. Quizás muchos no puedan comprender la pasión que me mueve, pero es que yo sé que mi redentor vive. Sólo yo sé cómo ha sido conmigo. Cómo me ha librado y guardado de muerte y peligros.

A Dios lo prefiero por encima de todo. Más allá de mis anhelos, de mis tristezas y de mis sueños. Prefiero que me falte el aire y no el oxígeno de su presencia y de su amor. Su amor que me hace caminar en tormentas. Su amor que contra pronósticos negativos me hace descansar en su palabra. La fe que me inyecta la evidencia de cómo ha obrado en mi vida. Sencillamente mi expresión no alcanza decir la profundidad de lo qué significa poder contar con mi fiel e incondicional Señor de señores y rey de mi vida. Pero quiero que en mis letras quede evidenciado que hasta el último suspiro de mi vida quiero amarle, servirle, honrarle y agradarle solo a él. Sólo ante él quiero inclinarme y rendirle como adoración cada segundo del tiempo de mis días.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito para: www.brendalizaviles.com