domingo, 22 de mayo de 2016

AUNQUE....





Aunque….

¡Tengo que ser sincera!  No puedo mentirles mis queridos lectores, porque mis palabras siempre salen desde mi corazón.  Yo no puedo hablarles de una súper fe el día de hoy, más bien hoy, quizás,  tu fe como la mía sean del tamaño de un granito de mostaza.  Más aunque parezca diminuta sigue siendo fe.  Y Jesús dijo en las escrituras 1. Que si tuvieras fe como un grano de mostaza, le dirías a esa montaña muévete y se movería.  2. Que para el que cree todo es posible.  3. Que los que confían en el Señor no serán avergonzados.

Existen días en que parece que nunca parará de llover sobre nosotros.  Días en los cuales el sol se esconde y parece que jamás saldrá a brindarnos su calor ni iluminarnos con sus rayos.  Días en que la mucha lluvia causa inundaciones en las habitaciones de nuestro corazón y sentimos que nos vamos a ahogar si Dios no nos rescata.  Tiempos de amargura, de soledad, de confusiones y muchas preguntas que no parecen ser respondidas.

Hay días en los que la oscuridad es tan tenebrosa y densa que parece que jamás amanecerá.  Nos sentimos presos en la cárcel del miedo y la inseguridad.  Pero aun así, una parte de mi corazón sigue creyendo en el que cambia todas las cosas y las hace posibles.  Y con franqueza le digo a Dios como aquel hombre: “¡Señor ayuda a mi incredulidad!”  ¡Dios aumenta mi fe, disipa mis dudas!  Hazme florecer en medio de este desierto.

Quiero ser tan estable como el Monte de Sion, porque la biblia dice que “los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueve sino que permanece para siempre”.  Entonces yo quiero ser inconmovible bajo la cubierta de Dios.  Que las situaciones o mis problemas no sean más grandes que el Dios al cual sirvo y predico.

Ese Dios al que he visto obrar a lo largo de mi vida.  Ese Dios que siempre ha sido fiel a mí y me ha levantado cuando he caído.  ¡Cómo no amarlo!  Si mientras más medito, más mi corazón me grita cuánto lo amo, lo indispensable que él es para mí.  Dios es vital para mi existencia, desde el principio de mi vida, siempre ha sido así.  Puedo carecer de muchas cosas, pero de lo que no quiero nunca carecer es del amor de mi padre bueno y amoroso.

Por eso, aunque el sol no esté brillando, o la noche parezca eterna y muy tenebrosa.  Por eso aun cuando muchas veces los recursos falten, lo que nunca me falta es la gracia de Dios cubriéndome y su amor fortaleciéndome en tiempos buenos y en los adversos.   ¡Mi Dios es mío y yo soy totalmente de él!  Todo mi ser le pertenece.  He decidido en mi corazón que quiero amarlo de esa manera que él me ha amado y sigue amando… ¡INCONDICIONALMENTE! 

Mi amor por él no va a depender de las circunstancias, ni de las personas, ni de las cosas.  Mi amor por él solo nace de saber quién es él y lo que ha sido para mi vida.  ¡MI TODO!  Mi héroe, mi consejero, fiel amigo, compañero de batallas.  Quien me ha cuidado en las noches de insomnio y quien me cuida y vigila para que mis pies no resbalen.

Por eso querido amigo y amiga, quiero exclamar con todas las fuerzas de mi corazón como el salmista: “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque en mi contra se levante guerra, a pesar de ello, estaré confiado”.  (Salmos 27:3)  Y te invito a que lo exclames desde tu dolor, desde tu situación, desde tu cueva o pozo.  Porque Dios siempre viene en nuestro auxilio y socorro.

¡Esa es mi esperanza!  Lo he visto obrar y lo seguiré viendo obrar.  Él es quien abre caminos en el desierto y ríos en la soledad.  Por eso aunque, y ese aunque implica a pesar de… yo voy a seguir alabando a Dios y amándole por lo que él es, el dueño de mi vida, de mi alma, mente y corazón.  Mis circunstancias no son más grande que su soberanía ni que su poder.  Él todo lo puede y sí lo tengo a él, él es todo lo que necesito para salir adelante.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com