martes, 31 de enero de 2017

Me basta su gracia



En el mundo, las personas te miran y te juzgan por tus defectos e imperfecciones. Pero aquello que el enemigo intenta utilizar para oprimirte, juzgarte y entristecerte será lo que Dios utilice para glorificarse y mostrar su poder en tu vida.  Cuando pienses que eres débil, Dios dice que eres fuerte. Tú puedes alcanzar tus atesorados anhelos porque su gracia y su poder abundan en ti.  Cuando otros te señalen y te hagan sentir insignificante, recuerda que el amor de Dios te perfecciona.  Él te ha marcado y escogido para que seas un canal de bendición.  Su gracia abunda en ti. ¡No te rindas!

Autora: Brendaliz Avilés

Yo abrigue





martes, 24 de enero de 2017

Apacienta mi alma

Señor:
Apacienta mi alma mientras recorro tus prados y pastos.
Dame el alimento de tu palabra que es vida y da descanso.
Ayúdame a recordar tus hermosas y fieles promesas
cuando me toque atravesar por senderos de peligro y de muerte.
Concédeme la serenidad y la calma de no importando cuán oscura y tenebrosa parezca la noche permanecer inquebrantable y confiado en aquellas cosas que me has prometido.
Permíteme anidarme bajo tu cuidado y dirección.
Anhelo alinearme y centrarme fijando mi vista en tu cayado que me brinda orientación.
Eres verdadero y tus caminos son ciertos.
Traes vida y luz, sacias el alma.
Soplas de tu paz e infundes nuevos alientos.
Das fuerzas al cansado y vigor al oprimido.
Tu corazón sensible y piadoso siempre está al alcance de quien de
corazón se humille y te busque.
Si es necesario, moldéame y hazme de nuevo.
Pero que nunca tu presencia se ausente de mi vida.
Quiero ser auténtica, real y obediente.
Completa tu obra, yo aspiro a ser semejante a ti.

Autora: Brendaliz Avilés

miércoles, 18 de enero de 2017

¡No te turbes!


Dedico este escrito a dos de mis fieles lectores:
Eduardo Luis (Venezuela) y Tavita Morales (México)
Cada vez que atravieso diversas situaciones que parecen querer quitar mi paz. Cada vez que me toca enfrentar la tristeza o sentir la impotencia. Cuando a pesar de mi fe, veo todo el panorama totalmente contrario a lo que estoy esperando. Cuando mis recursos menguan y las preocupaciones y preguntas acerca de qué puedo hacer alteran mi mente... Hay un versículo que trae mucha paz a mi corazón. “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí”. (Juan 14:1)
El diccionario define la palabra turbarse como: quedarse [una persona] confundida, sin saber qué hacer ni qué decir. Alterar o conmover el estado o curso natural de una cosa”. Hay momentos en que queriendo reaccionar nos quedamos paralizados. Queriendo ver la luz, todo se ve oscuro y tenebroso. Quieres correr pero apenas puedes dar unos pasos. No hay duda de que el temor nos paraliza, nos amedrenta, nos espanta, nos estanca.
Sin embargo, Jesús le dijo a sus discípulos: “no se turbe vuestro corazón”. El corazón es la cuna de los pensamientos. De él nacen las cosas buenas y las malas también. Solo centrados en los pensamientos correctos, solo anclados al amor de Dios, podemos creer que lo imposible puede ser posible. Solo con la fortaleza que su esperanza y amor nos da, podemos experimentar paz cuando hay una tormenta o un caos alrededor de nosotros queriéndonos azotar.
No se puede negar que nuestra mente es muy poderosa. Lo que pensamos tiene un poder increíble en nuestras vidas. Por eso es tan importante atesorar la Palabra de Dios es nuestros corazones. A esas palabras acudimos, son las que recordamos y que Dios trae a nuestra memoria para que sigamos recordando que él tiene el control de absolutamente todo.
Desconozco la situación que puedas estar atravesando en tu vida, lo que te está robando el gozo, lo que te puede estar quitando la paz y la estabilidad. Pero, Dios hoy te recuerda las palabras que Jesús dijo a sus discípulos queriendo que se centraran no en el panorama presente que enfrentaban sino en la eternidad. No que se enfocaran en la soledad, sino en su compañía que permanecería siempre con ellos aún cuando no pudieran verlo terrenalmente.
Siempre he pensando que si tengo a Dios como centro de mi vida, él me guardará en completa paz. Porque así lo dice en su palabra. Así que constantemente las palabras de este versículo retumban en mi corazón para que mantenga la calma cuando todo amenaza con que la pierda. ¡No te turbes! ¡Cree en ese poder inmenso y en ese amor infinito de tu Padre Dios que te ama y jamás te abandonará!
Autora: Brendaliz Avilés
(http://EscritosdelSilencio.blogspot.com)

lunes, 28 de noviembre de 2016

Yo creo




Yo creo absolutamente en ti oh Dios. Creo en tus milagros porque te he visto moverte y obrar en mi vida. Creo en esa sangre preciosa que derramaste por redimirme y darme salvación. Creo en tu poder porque sin ti no sé siquiera dónde estuviera. Yo creo en ti más allá de lo que mis ojos pueden ver. Porque yo puedo ver hasta la pared, pero tú que conoces más allá de todo, puedes ver lo que hay detrás de la pared. Puede un ateo presentar mil argumentos... Pero yo sé que eres real porque te has manifestado en mi vida. Y contra mi experiencia, nadie puede refutar porque ha sido mi vivencia. Yo te creo Dios, pero más aún te amo. Te siento en cada fibra de mi ser. En mis latidos te encuentras tú y en medio de mis noches silenciosas, pero llenas de conversaciones contigo y conmigo misma... Tengo la convicción de que estás ahí rodeándome y escuchándome. Sinceramente Señor, prefiero morir a tener una vida sin ti. He podido pasar muchas cosas no por mi autosuficiencia sino porque tú has estado conmigo. Por tal razón no quiero nada, sino estás tú. Porque tú eres mi mundo, porque tú eres mi amor. Porque tu eres mi Dios. 

Autora: Brendaliz Avilés