viernes, 28 de junio de 2013

Max y Mikaela

Max amaba profundamente a Mikaela, solo que no había descubierto cuán grande era el amor que sentía por ella, hasta que se vieron en peligro en medio de la calle.  Unos asaltantes amenazaban con quitarle la vida a Mikaela.  La tomaron en brazos, querían desfigurar su rostro y a Max lo tenían agarrado entre tres para herirlo.  Ambos lloraban preocupados el uno por el otro.  No emitían palabras y sin embargo mirándose a los ojos cada uno sabía lo que el otro le decía.  Max doblegó su orgullo, quería enfrentar a esos ladrones, pero sabía que la vida de Mikaela estaba en peligro y que era más valiosa que cualquier otra cosa.  Fue entonces cuando dejó de pelear por unos momentos, se arrodilló ante sus verdugos pidiendo clemencia.  No se sabe que fue lo que sucedió en ese momento, pero milagrosamente aquellos malos hombres, los soltaron, se fueron corriendo y los dejaron tirados en medio de la calle.  Mikaela abrazó con fuerzas a Max, Max se aferró fuertemente a ese abrazo, la correspondió y con un suspiro exclamó: ¡No me hubiera perdonado si algo malo le hubiera pasado a la mujer que amo!  Por tanto tiempo permanecí indiferente ante tu sonrisa, tu mirada, tus gestos de amor que gritaban que me amabas. Pensé ser incapaz de reciprocarte ese amor y hoy la vida me puso ante los ojos la respuesta.  Mikaela, tú eres a quien mi corazón ama, no sé cómo lo lograste, pero prendiste mi corazón y ya no es mío, ahora te pertenece solo a ti.  Tiene tu nombre, sus latidos son por ti.  Con la poca fuerza que tenían por el enfrentamiento y cubiertos de heridas, se sujetaron de la mano y se ayudaron a levantar.  Aquella noche ellos nunca la olvidarían, no solo por el mal suceso que les había acontecido, sino porque aquella noche sentaba un precedente, un antes y un después. No siempre el amor llega como lo pintan, no siempre se sienten mariposas en el estómago o estrellas cósmicas descender del cielo. A veces llega e interrumpe abruptamente como un terremoto y otras con la tranquilidad del tiempo.  Pero a veces ocurren sucesos sorpresivos e inesperados que estremecen los cimientos de tu interior, descubres la verdad que estaba guardada en tu alma y todo parece ser más claro que el agua. No dejes pasar un día de tu vida, sin regar las flores de tu jardín, sin sentir la llama del amor arder en tu corazón.  
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com

jueves, 27 de junio de 2013

Y Augusto le dijo a Mandy: "yo amo todo de ti.  Aún esa cicatriz diminuta que intentas disimular con maquillaje o esos lunares que a veces te acomplejan. Amo tu sonrisa, tu locura, tu carácter casi indomable y tu corazón tan tierno. Amo tus lágrimas y aún tu impaciencia cuando te desesperas cuando las cosas no salen como tú esperas.  Te amo por dentro y te amo por fuera. Muchas veces sintiéndome fuerte o débil, eres el viento que me acaricia, tu amor me impulsa, por ti siempre quiero ser mejor.  Te amo con este amor que me ata haciéndome libre, que me eleva sin ni siquiera poseer alas.  Te amo cuando las cosas van bien y cuando parecen ir mal.  Peinada o despeinada, maquillada o desmaquillada; impregnada de la esencia de los mejores perfumes o apestosita y sudada atareada por las faenas del día.  Te amo porque te amo, yo no tengo explicaciones y mi único deseo siempre será estar a tu lado hasta el final".
Cuando Mandy escuchó las palabras sinceras de su esposo Augusto, no pudo hacer otra cosa más que llorar y sonreír.  Lo abrazo fuertemente, como si en ese abrazo le estuviera entregando la vida.  Lo beso apasionadamente, como si en ese beso quisiera dejarle un recuerdo de por vida.  No dijo nada, estaba demasiado emocionada para poder responder algo.  Y supo que aunque tendría que enfrentar y luchar por vencer esa terrible enfermedad que llaman cáncer, el amor y compromiso de su esposo Augusto le darían las fuerzas para desafiar los temores y aún la misma muerte, porque había mucho por lo cual seguir viviendo.   Mañana, pensó y suspiro para sus adentros, ya mañana será otro día en el que tendré que luchar, pero en este momento solo quiero dormir cerca de su pecho.  Se aferro a su esposo con la poca fuerza que sentía en esos momentos, se recostó en su pecho y por fin pudo conciliar el sueño. 
By: Brendaliz Avilés 

Si yo te prometí

Y me parece escuchar a Jesús decir... "Si yo te prometí que estaría contigo aún cuando tu noche pareciera la más oscura es porque podía cumplir esa promesa. Si te dije que mi amor te sostendría y que mi fidelidad nunca te abandonaría es porque lo demostré entregando mi vida por ti en la cruz. Si te he dicho que no temas, es porque aunque parezca que no vas a poder, yo estoy a tu lado protegiéndote. Otros te han abandonado, pero yo estoy siempre contigo. Y si yo estoy contigo, al final de todo esto, te prometo que serás más fuerte, un instrumento mucho mejor y que las cosas obrarán para bien en tu vida.  Cada latido de mi corazón te dice "¡TE AMO!"  
(Autora: Brendaliz Avilés)
Escrito Para: www.brendalizaviles.com

viernes, 14 de junio de 2013

No me Rendiré



No me rendiré, no cederé ante la intimidación del enemigo.
Avanzaré, hoy estoy un paso más cerca de llegar a mi meta.
Seré fuerte, resistiré, tomaré aliento, pero no abandonaré.
No me quedaré con la duda de lo que pude haber logrado,
más bien quiero saber de cuánto puedo ser capaz si voy 
tomada de la mano de Dios y guiada por su Espíritu Santo.
No retrocederé, aunque parezca poco, ya ha sido mucho lo
que he caminado y no es una opción para mí el fracaso.
Pero sí me toca fracasar, quiero saber al menos que fue 
intentándolo y no buscando excusas para no avanzar.
Voy de camino y aunque me cueste llegar, sé que al final,
lo lograré, algo bueno vendrá, porque yo todo lo podré 
soportar porque tengo a un padre que me fortalece.
Autora: Brendaliz Avilés

jueves, 13 de junio de 2013

Notitas románticas




Eres irrepetible




Eres irrepetible, una pieza única y que posee la exclusividad del Creador. Eres tan valioso a sus ojos, no existe nadie en el mundo que pueda darle ese amor exclusivo que existe en tu corazón y que es solo para él. Dios te ama inmensamente, sus destellos y matices de amor son tan tiernos, maravillosos y sorprendentes. Su dulzura te cubre, satura y cobija cada día. Cada vez que sientas tristeza y te compares con otros porque te sientas incompleto, recuerda que tu plenitud la completará el que te hizo con propósitos eternos. Cada vez que alguien quiera hacerte sentir inferior, no olvides, que fuiste diseñado de manera tan singular y hermosa que no existe otro como tú. Que aunque hayan personas que se parezcan a ti, eres diferente. La batalla con la que tienes que lidiar cada día es con tu mente y con tu corazón, a veces las emociones traicionan, pero Jehová cumplirá su propósito. Permite a Dios el día de hoy acariciar tu alma y deja que él te ame con ese amor tan extraordinario e inmenso que solo él puede darte. A sus ojos siempre serás de gran estima y aún con tus imperfecciones muere de amor por ti. 
Autora: Brendaliz Avilés

Cuando mires al cielo

Cuando mires al cielo y todo esté nublado y las estrellas ocultas no muestren su brillo. Cuando el frío de la noche parezca congelar...