viernes, 25 de mayo de 2012

FUE ESE SENTIMIENTO




(Relato de Amor)  FUE ESE SENTIMIENTO

...Él acarició sus mejillas con sus manos cargadas de ternura y comprensión.
Con sus dedos secó las lágrimas que bajaban del rostro de ella.
Ambos se miraban profundamente, era un amor sincero el que rodeaba la
atmósfera, el que se reflejaba a través de los ojos de ambos.
Se confundieron en un abrazo, se tenían el uno al otro.  Se apoyaban
mutuamente, sus corazones se conocían y se entendían muy bien.

Quizás fueron dos soledades que se juntaron, dos almas melancólicas que se
hablaron en silencio.  Fue tal vez, la bendita coincidencia más dos sonrisas
que se encontraron en una noche inusual.  Es probable que el sonido
armonioso de la música de su ser, los cautivara y se enamoraran.  Pero, había
algo que ellos sabían en el latir de sus corazones y era que se amaban
profundamente, con pureza y sinceridad.  Que ya no estaban solos, que sus
almas eran confidentes, cómplices, compañeros y eternos testigos de ese
amor que ambos sentían y estaban viviendo. 

Tras el abrazo, hubo un beso.  Uno de esos en que se eclipsan la luna y el sol;
en que se juntan las estrellas, el mar, el cielo, la tierra, el valle y la montaña.
En que sientes que se va el frío invierno y llega la refrescante primavera junto
con el calor y el fuego del intenso verano, para hacerte olvidar que en otoño
se habían marchitado las flores y las hojas.  Sentir esas cosas tan lindas, pero
indescriptibles, les hacía sentir fe en sus corazones de que todo estaría bien.

Ambos sintieron que siempre habían sido el uno para el otro.
Se envolvieron en un círculo donde no había principio, ni final.
Se sintieron abrumados e inmensamente amados el uno al otro.
Se tomaron de la mano y continuaron transitando por el largo, pero
extraordinario, complicado, especial y misterioso sendero del amor.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para Publicar En: www.brendalizaviles.com

Amar es entregar...


Cuando mires al cielo

Cuando mires al cielo y todo esté nublado y las estrellas ocultas no muestren su brillo. Cuando el frío de la noche parezca congelar...