Mostrando entradas con la etiqueta motivación espiritual. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta motivación espiritual. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de marzo de 2011

NO SÉ VIVIR SIN TI

Justificar a ambos ladosNO SÉ VIVIR SIN TI

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así cama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo”. (SALMOS 42:1) Hay una verdad que es tan sincera, certera y franca… Un camino que es tan claro como el agua y que mi corazón no calla;

sino que grita con orgullo y libertad y es parecida a una canción… ¡NO SÉ VIVIR SIN TI OH JEHOVÁ, ERES MI BENDITA NECESIDAD! Eres vital, eres preciso, no puedo amar a nadie más si tú en mi vida primero no estás. Son nuevos aires de felicidad que con alegría el rostro refleja y revela sonriente. Que estés a mi lado y de mi lado es lo mejor. No puedo ni un solo día dejar de pensar que eres mi oxígeno, mi respirar. Que es tu presencia la que habita en mi vida y la que me impulsa a ser mejor. No son mis logros ni mucho menos mis méritos, es tu misericordia y gracia salvadora. Mis ojos anhelan poder verte, mis manos tocarte y sentirte. No sé vivir sin ti, mi mundo eres tú, me muero si no estás. Autora: Brendaliz Avilés

miércoles, 2 de marzo de 2011

Momentos con Dios


MOMENTOS CON DIOS

“Envía tu luz y tu verdad; estás me guiarán; me conducirán a tu santo monte, y a tus moradas. Entraré al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo; y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío”. (Salmos 43:3-4)

¡Amo el libro de los Salmos! Quedo cautiva, extasiada y sin palabras cuando me adentro en esas hermosas composiciones que escribieron diferentes salmistas, pero entre ellos, el más destacado es David. Es que me gusta percibir a través de esos versos, clamores, plegarias y cánticos, la confianza que ellos tenían en la fidelidad y el amor de Dios. La sencillez y transparencia de sus almas que sabían reconocer cuándo necesitaban de la misericordia y el perdón de Dios, pero también cuándo era el momento indicado para alabarle, invocarle y decirle cosas lindas al oído a Dios.

Tú y yo debemos procurar a diario entrar al monte, al altar de Dios. Y el altar mayor está en nuestro corazón y lo abrimos cuando en oración nos postramos y adoramos a ese Ser que nos dio la vida y que continuamente hace maravillas y cosas increíbles en nosotros. Cuando le cantamos, cuando pedimos su dirección y guianza para las cosas que vamos a hacer. Cuando le consultamos sobre nuestras más anheladas aspiraciones. Y él nos envía su luz, en este caso es, su sabiduría y nos hace conocer las cosas que tiene para nosotros. Él nos hace entender siempre que sus caminos y pensamientos nos llevaran más lejos de lo que imaginábamos.

Hoy tal vez, no tengas un arpa, violín o algún instrumento musical (aunque si lo tienes y lo sabes tocar eres privilegiadísimo (a)). Pero tienes una adoración pura, sincera, de agradecimiento, de amor para tu Padre Celestial y él está ansioso por recibirla. Él quiere escuchar tus palabras, él desea sentir esa adoración que hace que los ángeles celebren y se gocen de ver que entiendes que tienes un privilegio que ellos no tienen, porque eres redimido y comprado a precio de sangre preciosa. Porque tienes un valor tan estimado para tu Creador, que dio lo más preciado para que fueras salvo y tuvieras conexión y comunicación con él.

No te olvides nunca de lo importante que es pasar tiempo con tu Padre a solas, en oración, comunión y adoración. Te aseguro que recibirás bendiciones maravillosas que él tiene reservadas solamente para ti y que te mostrará cosas grandes y secretos maravillosos que aún desconoces. Que Dios sea lo primero en nuestras vidas y que luego vengan las demás cosas.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
www.brendalizaviles.com
www.devocionaldiario.com y www.destellodesugloria.org

martes, 1 de marzo de 2011

Su Amor te Alcanzará


SU AMOR TE ALCANZARÁ

Hace algunas semanas quise rendirme, escapar, huir de todo. Creo que había olvidado un detalle muy importante: ¡Dios nunca nos deja solos por más grande que parezca la prueba! Quise descansar, pero Dios dijo: “Descansa en mi presencia, pero no dejes de hacer lo que estás haciendo porque yo soy quien se glorifica en medio de tus debilidades.

Con todo mi corazón deseé correr muy lejos, a donde nadie me alcanzara; pero Dios corrió hacia mí, me atrajo con sus cuerdas de amor y no pude escapar de su presencia. Así como se encontró con Elías y así como le hizo saber al salmista David que no había lugar donde pudiera alejarse de su presencia, Él hizo conmigo.

Tuve que postrarme y adorarle; rendirme ante sus pies y reconocer su majestad. Él me atrajo, secó mis lágrimas y me escondió en el mismo hueco de su corazón. Allí mi voluntad se rindió a Su voluntad y mi vasija quebrantada pidió ser restaurada.

No fue que me había apartado, no era que quería dejarlo, simplemente estaba agotada y sedienta, necesitaba refrescarme y beber de esa agua que solo él podía darme. Sus promesas reavivaron mi ser cansado. Su llama encendió mi hoguera y en mi silencio, sus palabras fueron mi consolación. Pensando que estaba muerta, sopló de su aliento y revivieron mis huesos.

Escribo esto porque sé que hay muchos que ahora mismo están pensando en huir y Dios quiere confrontarlos con Su amor, del que no podrán escapar porque es infinito. Porque su verdad aclara nuestros temores, porque su fidelidad extermina las dudas y mentiras que el enemigo intenta lanzar para paralizar.

Hoy es un día maravilloso, donde Dios quiere tratar contigo de forma personal. Permite que su amor aclare tus pensamientos y que su verdad te encamine a donde tienes que llegar.

Autora: Brendaliz Avilés


Escrito Para: http://www.brendalizaviles.com/
http://www.devocionaldiario.com/ y http://www.destellodesugloria.org/

miércoles, 9 de febrero de 2011

¡NO TE PERMITAS PERDER A TU PRIMER AMOR!


¡No te permitas perder a tu Primer amor!

“Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”. (Apocalipsis 2:2-4)

Yo no sé si en algún momento te has detenido a meditar y pensar que tu relación con Dios es bien parecida a la de un noviazgo o matrimonio. No importa los años que lleves casado (en este caso sirviéndole a Dios) , es necesario cultivar la relación. Y que para que el amor no se pierda o disminuya hay que alimentarlo con detalles. Pero no solo los detalles son suficientes, también es muy necesaria la comunicación para que no haya distanciamientos.

Ayer hablaba con dos de mis alumnas en la iglesia y les explicaba el hecho de que cómo iban a sentir necesidad de Dios, si ni siquiera sacaban tiempo para platicar con él. Si otras cosas ocupaban su lugar y eran más importantes que la necesidad de hablar con él, buscarle y contarle las cosas que estaban atravesando. Porque precisamente en la cotidianidad, en medio de ese tiempo que tú compartes y estableces un vínculo con el ser amado, de ahí es que nace la necesidad de buscarle y de estar con él.

A veces en los matrimonios hay crisis porque una de las partes se distancia demasiado. En este caso, Dios nunca se distancia de sus hijos porque los ama, sin embargo, somos nosotros los que muchas veces nos desenfocamos y damos prioridad a otras cosas. Entonces nuestro amor se va secando cual plantita. Comienzas a no sentir deseos de orar, leer su palabra, ir a la iglesia o hacer las cosas que antes con tanta pasión hacías. Ya no te causa placer hacer cosas para él.

Olvidas que un día, cuando decidiste entregarle tu corazón a Dios, hiciste un pacto de fidelidad y de permanecer en tiempos buenos y malos a su lado. Se supone que no hay un “divorcio” entre tú y Dios. Sino más bien que busques la manera de volver a enamorarte y enamorarlo a él. ¿Ya se te ha olvidado decirle frases lindas al oído? ¿Qué pasó con tu tiempo, ya no hay espacio en tu agenda para salir a caminar con él, o sentarte en calma a contarle las cosas que te pasan durante el día?

Lo más triste es que cuando permites que tu relación con Dios se deteriore, cuando dices que lo amas de la boca para afuera, pero tus hechos le demuestran lo contrario, lo hieres, lo lastimas, haces que llore por ti. En esta relación, él no ha hecho nada malo. ¿Entonces por qué distanciarte?

Hay otros que presentaran como excusa, lo que algunos maridos y esposas dicen para lograr callar su sentimiento de culpa o dejar un rato a sus conciencias tranquilas: “es que tengo mucho trabajo, mi amor, todo esto lo hago por ti y los niños, estoy sacrificándome para que no te falte nada y tengas todo lo que deseas, es por eso que debemos sacrificar el tiempo juntos, por eso trabajo tanto”. Pero no basta, no es suficiente con que te envuelvas haciendo cosas para la gloria de Dios, si pierdes tu relación con el ser más maravilloso, con el que te da las fuerzas y te ayuda a mantenerte enfocado en que el propósito de todo es que tengas una fuerte relación con él antes que nada.

Hoy es un buen día para renovar tus votos matrimoniales con Dios. Para recordar ese momento en que le diste el sí por primera vez y tu vida comenzó a cambiar. Hoy puedes comenzar a enamorarte como aquella vez cuando sentías tu corazón palpitar y no podías pasar mucho tiempo sin saber que él estaba cerca de ti. ¡No permitas que tu relación con Dios se enfríe, no pierdas tu primer amor!

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para: http://www.brendalizaviles.com/,

www.devocionaldiario.com y www.destellodesugloria.org

domingo, 6 de febrero de 2011

Siempre Vas A Mi Lado


SIEMPRE VAS A MI LADO


“Sácame del lodo, y no sea yo sumergido; sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas. No me anegue la corriente de las aguas, ni me trague el abismo, ni el pozo cierre sobre mí su boca”. (Salmo 69:14-15)


Yo pensaba que me habías olvidado porque en medio de la prueba creí que estaba sola. Porque por momentos peleaba contando con mis fuerzas y cuando pensaba en eso, me sentía como en un callejón sin salida. Tocando fondo y desesperadamente clamaba angustiada que no me dejaras. Porque aunque tú estabas yo no te podía percibir ni sentir. Y en medio de la desesperación, cuando pensaba que ya no había remedio, sentí tu abrazo fuerte, arrebatándome de aquel lugar oscuro y tenebroso en el que me encontraba.


Supe entonces lo que había olvidado, que en verdad tú siempre habías estado conmigo, que ni un solo momento de mí te habías apartado. No eran mis huellas, sino las tuyas. Y aquel susurro que escuchaba lejano era tu voz diciéndome que me amabas y que en tu fidelidad hay protección.


¡Mentira era del enemigo que tú de mí te habías olvidado y que en el peor momento te habías marchado! Sentí la brisa del viento soplar sobre mi cara, era una caricia tuya que me alentaba a continuar adelante. Eres Magnífico mi Gran Guardián, hoy te alabo por tus grandes bondades y amor. Porque vas siempre a mi lado mostrándome el camino. Por tu amor incomparable y tu gracia diaria que nos regala tu perdón. Por la fuerza que a diario me infundes y porque aún cuando siento que voy a desmayar, tu mano me sostiene y no permites que caiga en el abismo.

Autora: Brendaliz Avilés


Escrito Para:
www.brendalizaviles.com, www.devocionaldiario.com, www.destellodesugloria.org

martes, 1 de febrero de 2011

Suya desde el principio hasta la eternidad


SUYA DESDE EL PRINCIPIO HASTA LA ETERNIDAD


“Mas yo esperaré siempre, y te alabaré más y más. Mi boca publicará tu justicia y tus hechos de salvación todo el día, aunque no sé su número. Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor; haré memoria de tu justicia, de la tuya sola. Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he manifestado tus maravillas. Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder a la posteridad, y tu potencia a todos los que han de venir, y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso. Tú has hecho grandes cosas; oh Dios ¿quién como tú?” (Salmos 71: 14-19)


El Salmo 71 tiene la particularidad de ser la oración de un anciano. Su autor expresa la confianza y la necesidad que tiene del refugio y la protección de Dios. En él se exalta el poder y la magnificencia de Dios, además de que el autor testifica cómo el Señor lo ha guiado y ha estado con él desde su juventud.


Personalmente, aunque soy joven me identifico con la súplica de este salmista. Mi petición a Dios es cada día poder ser mejor hija para él, mejor cristiana, ser humano, persona, amiga, hermana e hija con mis padres. Sinceramente y desde lo más profundo de mi corazón, deseo ser una adoradora sin reservas y una mujer que en cada acto de su vida refleje el amor y la sabiduría que solo provienen de Dios. Deseo que Dios pueda sonreír por mí y sentirse orgulloso de saber que todo lo que trato de ser y hacer es para su gloria y honra.


En este salmo, el versículo 6 dice: “En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza”. Y precisamente esas palabras las tomo como si fueran mías y se las digo a Dios porque sé que mi vida le ha pertenecido desde el principio. Siempre le he pedido que el día que no vaya a cumplir con Su voluntad en mi vida, que ese día será mejor que me recoja y me lleve a su santa presencia. Porque mi vida carece de sentido si Dios no la dirige. Porque él es todo para mí, aún sin yo tener capacidad, allá en el vientre de mi madre, sus ojos me miraron y mi alma le conoció.


Quiero que mi alabanza sea siempre para él. Es por eso que parte de mi adoración implica escribir. No sé si las personas lo puedan entender, pero mi expresión hacia él, en esos momentos especiales de intimidad, en los que me refugio en su presencia y encuentro paz y descanso, escribo. Escribo no porque sepa mucho, o tenga grandes capacidades, lo que me mueve a escribirle es que es mi forma de manifestarle el amor y la gratitud que siente mi corazón al sentirse protegido, amado y cuidado por él. Y lo comparto con quien lo quiera leer, porque pienso que sería egoísta de mi parte, no dar una palabra oportuna que Dios me ha regalado para adorarle, cuando alguien en verdad necesita leerla.


Y aunque me importa la gramática y tratar de hacerlo con excelencia, lo que me mueve es saber que Dios se agrada de lo que hago y que lo utiliza para su gloria y honra, para que otras vidas también puedan ser ministradas. Yo digo que prefiero estar un día en su presencia que mil fuera de ella. Y me ha costado, he tenido que pagar un alto precio para poder ser utilizada, porque aquellos que anhelan hacer la diferencia, tienes que estar expuestos a los riesgos. Hay que aprender a negarse a uno mismo y muchas veces nuestra carne batalla con el espíritu. Pero puedo testificar que su gracia y misericordia nunca se han apartado de esta humilde vasija.

Yo solo soy una vasija de barro que Dios se digno en mirar y considerar. No tengo nada de impresionante, pero su amor y su luz, hacen la diferencia en esta vasija. Cualquier brillo, cual matiz que les parezca hermoso a quienes ven en mí algo especial, es solo el toque hermoso de la mano del mejor Alfarero y Maestro. Y cada día le pido a Dios que me de las fuerzas, que me ayude a mantenerme en integridad. Que yo envejezca envuelta en su presencia para así algún día poder encontrarme en la eternidad con él.


Les animo a seguir adelante, no permitan que el enemigo les robe lo que le pertenece solo a quien los creó y ha amado desde siempre. Dios es nuestro faro y lumbrera. Él no mira lo que el hombre ve, ni tiene tratos preferenciales. Dios no hace excepciones, ni mira las posiciones sociales. Dios examina tu corazón y si ve que tú realmente quieres hacer algo para él, te utiliza para su gloria y honra en lo que sea que hagas o que te haya llamado. Ríndele siempre tu vida completa y te asombrarás de las maravillas que él hará en ti.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para: www.brendalizaviles.com
www.devocionaldiario.com y www.destellodesugloria.org

jueves, 13 de enero de 2011

ESPERANDO CON ESPERANZA

ESPERANDO CON ESPERANZA

“Porque fuimos salvos con esperanza; pero una esperanza que se ve no es esperanza, pues ¿quién sigue esperando lo que ya ve?
(Romanos 8:24)

Esperanza: Confianza de lograr una cosa. Virtud teologal por la cual aguardamos de Dios su gracia y nuestra eterna salvación.

La palabra esperanza tiene mucho que ver con la acción de esperar algo que anhelas o deseas. La esperanza es una ilusión que mantiene al corazón vivo. Pero sabemos que esperar es una de las cosas más difíciles para nosotros los seres humanos. Quien sabe esperar, verdaderamente tiene una de las virtudes más hermosas.

Cuando esperamos se desarrolla en nosotros la constancia. Y la constancia a su vez requiere firmeza. Para tener firmeza nuestro carácter debe ser moldeado por Dios. Nuestro carácter es moldeado a través de las experiencias que vivimos en la vida y que nos sirven de aprendizaje.

La constancia es perseverancia y casi siempre quien persevera, alcanza sus objetivos, sueños y metas. Cuesta ser decididos y perseverantes, sin embargo, ese camino es seguro. En nuestras debilidades, el Espíritu Santo acude a ayudarnos, nos sostiene. A través de él recibimos fuerzas y aliento para continuar.

Pero, es linda la palabra que Salomón deja en Proverbios 23:18: “Porque ciertamente hay un porvenir, y tu esperanza no será frustrada”. El porvenir no es otra cosa que “suceso o tiempo futuro”. Es lo que está por llegarles a aquellos que aunque no se les hace fácil saben esperar y confiar en Dios.

Dios dice: “Hijo(a) mío(a), tu esperanza no será frustrada. No serás privado de ver lo que esperas. El enemigo no malogrará los planes de bien que tengo para contigo”

Así que recuerda que a Abraham y Sara no se les hizo fácil esperar por años la llegada de Isaac. Pero cuando Isaac llegó al hogar trajo la risa y la felicidad. Así como ellos tú también sonreirás al ver que llega a tu vida lo prometido por Dios. ¡No pierdas la esperanza, aferrate a ella más fuerte que nunca!

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
www.brendalizaviles.com
www.devocionaldiario.com

miércoles, 5 de enero de 2011

LO QUE PROVOCA TU ALABANZA


LO QUE PROVOCA TU ALABANZA

“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”. (HECHOS 16:25)

Ellos estaban encarcelados, pero no se sentían presos.
Sus almas se encontraban en plena libertad.
Sus corazones le adoraban con más devoción que nunca.
Sus mentes meditaban solo en las grandezas de Dios.
Ellos sabían que estaban allí con un propósito específico.
Por eso mientras las cadenas trataban de atarlos, ellos podían cantar hermosas melodías para Dios y los demás prisioneros los escuchaban.
Ellos no estaban solos, Dios los acompañaba en medio de aquella celda.
Cuando la tierra temblaba y se estremeció todo cuanto había en aquella cárcel, no huyeron, ni se intimidaron.
Testificaron de las grandezas de Dios con sus actos, permanecieron en total paz, control y seguridad, pues sabían en quién creían.
Sus alabanzas provocaron algo no solo en el mundo espiritual, sino que también físico, pues aquel carcelero que se quería matar con su espada, recibió a Jesús en su corazón. Tal era la presencia de Dios en medio de aquella prisión que se desató de forma maravillosa el poder sobrenatural de Dios.

Y si tú le alabas, ¿has pensado en lo que podría producir tu alabanza?
No importa la enfermedad, el problema o circunstancia, tu alabanza tiene poder. Cuando le alabas desde lo profundo de tu corazón, con sinceridad, hay liberación, pueden ocurrir milagros a tu alrededor. Puedes sin darte cuenta provocar un terremoto espiritual donde las cadenas de los oprimidos sean rotas, donde la sanidad del alma, el cuerpo y el espíritu puede ser lanzada para las vidas.

Si te encuentras pasando un momento difícil, yo te invito a alabarlo.
Adora a Dios por lo que es él, el dueño de tu vida y de tu corazón. Aunque no veas nada a tu alrededor, aunque la respuesta que estás esperando parezca no llegar, alábalo, espera pacientemente en él, porque aunque parezca demorar, llegará. Porque adorándole estás demostrando que lo amas, que tienes fe en él y que confías en que él sabe lo que es mejor para ti. ¡No desmayes, tu alabanza provocará algo hermoso!

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
www.brendalizaviles.com
www.devocionaldiario.com
www.destellodesugloria.org

miércoles, 27 de octubre de 2010

EL MOMENTO PERFECTO PARA VER A DIOS OBRAR


El Momento Perfecto Para Ver a Dios Obrar

Cuando sientas en tu corazón una pena muy profunda y que con el peso de tus cargas ya no puedes más. Cuando el dolor en tu pecho casi no te permita respirar y decepcionado, miras a todas partes buscando quién te pueda ayudar. Es el momento ideal para permitir que la gracia de Dios te arrope y te envuelva. Es la ocasión ideal para depositar sobre él tus ansiedades y preocupaciones. Porque cuando tú piensas que ya no podrás más, Él te dice: “no temas, yo te ayudo, tú podrás continuar”.

Es necesario que entiendas que cuando tú sientes que ya no podrás continuar es el momento oportuno para que él se encargue de tu situación. Tú dependencia hacia él será la clave para que pases airoso esta prueba. Tú exclamas: “¡Señor no puedo más!” Y el dice: “¡ú solo no puedes, pero con mi ayuda vencerás! A un corazón humillado y quebrantado jamás despreciará Dios. Estás justamente guardado en el hueco de su corazón. Él te esculpe con la palma de sus manos, entreteje sus pensamientos dentro de tu espíritu para que puedas continuar.

Este momento que estás hoy pasando, no logrará apartarte de la mano de Jehová ni de su gran amor. Al contrario, te acercará a que presencies su gloria, porque cuando te sientes débil, en él eres fuerte y más que vencedor. Tú ves la puerta cerrada, pero Dios tiene la llave y cuando él abre esa puerta no hay quien las cierre. Él quita lo que obstruye el paso y afirma tu andar para que no tropieces y caigas.

¡Tranquilízate, no te angusties! Que tú estarás a salvo porque te lleva en sus brazos. Aunque por momentos pienses que no, este es justamente el momento para que veas a Dios obrar y manifestarse cual nunca antes en tu vida y en la de los que te rodean. Cuando ya no te metes en lo que él está haciendo y lo dejas tomar el control e intervenir sin necesidad de que tú le des instrucciones, ese es es el momento ideal, porque sabes que solo Dios es quien te podrá salvar de todo lo que estés pasando.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
www.brendalizaviles.com
www.devocionaldiario.com
www.destellodesugloria.org

domingo, 22 de agosto de 2010

ES EL MOMENTO DE QUE TE ATREVAS A NADAR

Es el Momento de que te Atrevas a Nadar

“Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente; y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho. Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos. Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado”. (Ezequiel 47:5)

¡Este es un llamado, un desafío espiritual, una convocatoria a que salgas de la orilla! El agua hasta los tobillos representa poca profundidad, intimidad y compromiso con Dios. Es la orilla a la que te acercas en la playa para jugar con las el agua y las olas. En este nivel es muy poco lo que podrás crecer, no habrá muchos cambios en tu vida, no podrás ver por completo la gloria de Dios en tu vida. Si no quieres profundizar, si no te atreves a nadar, permanecerás ahí, en la zona cómoda, sin mucho que arriesgar. En la orilla hay poca agua. No te puedes conformar con ir tan solamente a la iglesia todos los días o de vez en cuando porque Dios quiere darte mucho más que eso. Estar en este nivel no es lo ideal para ti, por tanto tienes que desprenderte de aquello que tú bien sabes que te está impidiendo adentrarte más al río de Dios.

Hasta las rodillas representa a algunos que han hecho el intento por profundizar y adentrarse un poquito más en las aguas, pero todavía no se han despojado de su manera de vivir pasada. Con mucha frecuencia el “viejo hombre”, las costumbres pasadas predominan en su vida. Por tanto eso impide que puedas recibir lo que Dios quiere brindarte. Tienes que soltar lo que te amarra, para que recibas las bendiciones ilimitadas que Dios tiene para ti. Los que están con el agua hasta las rodillas son aquellos que ponen un límite a lo que Dios quiere hacer en sus vidas. No quieren dar un paso más, dicen: “hasta aquí llegué yo, no más”. Pero quiero que sepas que hasta las rodillas no vas ni a adquirir ni a conquistar mucho. Porque muchas veces aunque escuchas y aceptas el mensaje, no haces más para que el agua comience a subir de nivel y no te llegue solamente hasta las rodillas.

Si caminas más adentro de la mar tú intimidad con Dios va a irse acrecentando. Tendrás más visión de lo que pasa alrededor. Sentirás seguridad para sentir la voluntad de Dios. No debes tener miedo ni temor a que tu guerra se intensifique. Pero cuando venga una ola a quererte derrumbar, recuerda que Dios la mandará a aquietarse o te sobrepondrás a ella. ¡No te acobardes!

Muchas veces te quejas de lo que no tienes o has alcanzado en Dios, pero te pregunto: ¿has profundizado lo suficientemente con Dios? Es entonces cuando tienes que preguntarte: ¿qué me está pasando? Sabes por qué, ¡porque estar estancado no es tu lugar!

El agua hasta los lomos representa que el nivel de intimidad con Dios es bastante grande al punto que el agua te ha cubierto casi por completo. Son todas esas personas que han aceptado los retos que Dios ha puesto en sus manos. Son los verdaderos adoradores, aquellos que no se conforman y cada día tienen más hambre y sed de Dios. Ellos saben que Dios los ha llevado de la mano y siguen agarrados a él aún cuando el viento ha soplado fuerte. Son los que dicen: “¡Señor dame fuerzas para llegar a más! Y quienes están en este nivel no pueden darse el lujo de retroceder. Aquí tendrás que cerrar tus ojos y seguir confiando en que Dios te llevará a otro nivel mucho más profundo.

Tú eres quien te detienes o sigues avanzando, aquí no puedes mirar atrás, ni permitir que el enemigo te robe lo que ya has alcanzado o conquistado. Porque a este nivel has conquistado ya muchas victorias, pero debes recordar que faltan aún muchas victorias más. Aquí estás cubierto casi completamente por el agua y tienes que atreverte a nadar. ¿Por qué? Porque si no nadas te llevará la corriente. Cuando tienes el agua hasta los lomos significa que tu dependencia total está en Dios, aquí tu fe mueve las montañas. Tú te niegas a ti mismo y comienzas a vivir totalmente obedeciendo a Dios. Aunque muchas veces te cuesta, pero sabes que vale la pena cumplir con la voluntad de Dios para tu vida. Tú ministerio comienza a crecer. Hay nuevas fuerzas, hay unción, ¡el reino de las tinieblas tiembla! Ya no te ciñes tú, le dices a Dios: “¡aquí estoy, haz conmigo lo que quieras! Derrotas a tus gigantes.

Pero recuerda que para llegar a este nivel es obligatorio que salgas de la orilla. Tienes que atreverte a más, no te puedes quedar en la zona de conformidad, ¡tienes que avanzar! Y para aquellos que ya han alcanzado un nivel donde el agua le llega hasta los lomos, deben saber que no pueden descuidarse que tienes que seguir nadando porque ya no podrán caminar. Así que yo te invito a que medites, reflexiones y entiendas que el momento de que el agua te llegue solamente hasta los tobillos o las rodillas, pasó. No es suficiente para ti que estés en este nivel. Dios quiere bendecirte y darte mucho más. Pero está en ti que te quedes ahí o te sumerjas en las profundidades maravillosas del río de Dios.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
www.brendalizaviles.com
www.devocionaldiario.com
www.destellodesugloria.org

domingo, 24 de enero de 2010

DIOS: ESTE AMOR QUE ES SOLO POR TI


Dios: Este Amor que es Solo Por Ti


No existe nada ni nadie que pueda hacer que el amor que Dios siente por cada uno de nosotros varíe. Nada nos puede separar del amor de Dios, excepto nosotros mismos. Por eso querido amigo y hermano, no dejes que tus circunstancias sean más grande que ese amor que él te tiene.

Querido Señor:

Tu corazón late en mí, me da fuerzas, me renueva.
Es como brisa fresca que alivia mi existir.
Si tengo fuerzas para seguir luchando es porque habitas en mí.
Todo sería tan agotador y vano para mí, si no te conociera.

Eres mi vida, mi todo.
Cada segundo a tu lado es una nueva experiencia.
Voy al compás de tus pasos con la certidumbre de que si vas conmigo,
todo, absolutamente todo, estará bien.

Puede que la lluvia de circunstancias me moje,
pero vuelve a salir el sol de justicia a alumbrar mi día.
Puede venir la noche oscura y larga, pero tu presencia me acompaña,
entonces puedo volver a sonreír con serenidad.

La marea sube y me quiere turbar, pero tú mandas los vientos a calmar.
Yo sigo esperando y confiando porque en tú tiempo todo es perfecto.
No retrocedo, voy avanzando, sigo afianzada en tus promesas,
porque eres fiel, no das la espalda y nunca me abandonas.

Soy de tu gracia un testimonio vivo, de tu amor un recipiente.
Soy un instrumento cuyas piezas tú afinas.
En medio de esta noche arde en mi alma una llama flamante,
pues me hace tan feliz corresponderte y amarte.

Yo solo espero tu llegada, soy la novia reluciente.
Ando embelezada y emocionada esperando a que la trompeta suene.
¡Cuán dulce y emocionante será verte cara a cara!
Estar por siempre a tu lado y de tu mano nunca soltarme.

Este amor que es solo por ti y para ti
conforta mi vida, me infunde esperanzas.


Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
www.devocionaldiario.com y www.destellodesugloria.org

sábado, 16 de enero de 2010

CARTA A UN PASTOR


Querido Hijo Mío y Pastor de Mi Corazón:

Sé que te encuentras angustiado, preocupado y frustrado. Has hecho tantos esfuerzos y de repente nada parece tener resultados. Vez estancado el progreso. Sientes silencio y piensas que me he ido de tu lado y así como Elías quisieras esconderte en una cueva porque te sientes abrumado y te han visitado las dudas y preguntas.

Hoy he venido a decirte que estoy contigo. Siempre lo he estado, aún cuando ha parecido lo contrario. Y aunque estés cansado y cargado recuerda acudir a mí y yo te daré descanso.

¿Recuerdas aquel momento en que te hice este llamado? Un pastor conforme a mi corazón yo quiero para que apaciente mi rebaño con amor y cuidado. El desafío era fuerte, pero aceptaste mi llamado. Has asumido grandes retos y muchos gigantes con mi poder has derivado. Has caminado en tiempos buenos y malos. Cuando ha habido abundancia y también escasez. Yo he andado contigo, nunca me he apartado. Aún cuando el quebrantamiento te ha querido saturar y has pensado abandonar porque sientes que ya no podrás. Cuando muchos te han criticado y han cuestionado si en verdad eres mi ungido. Cuando te has sentido fatigado por tantas carreras que has dado tratando de rescatar a mis ovejas del malvado y cruel lobo.

Yo estoy contigo, ¡no temas! Mi diestra te ha sustentado. Yo he puesto mis palabras en tu boca, te he dado unción y sabiduría. Con mi gracia te he renovado cuando muchos te han dejado y causado heridas tan dolorosas que nadie más puede entender. Tú fuiste planeado y diseñado por mí. Yo te he encomendado esta gran comisión de predicar a las almas, que las cuides, protejas y defiendas. En el campo de batalla yo he ido frente a ti, he peleado por ti.

Con ese cayado te di mi autoridad para que puedas vencer las obras de iniquidad. He soplado de mi Santo Espíritu sobre ti, tú tienes gran estima para mí. Te he otorgado dones y talentos. Cada una de tus lágrimas están en mi redoma. Y aunque muchas veces sientes que no ves nada, que no hay respuestas, que tu vasija está agrietada… En medio de este silencio experimentarás cual nunca antes mi gloria, yo estoy en medio de todo este proceso por el que has estado pasando.

Hay galardón para ti porque me has obedecido, te has guardado. Porque en mí has confiado y aún sintiéndote sin fuerza no has desmayado y te has esforzado. Y por medio de esta carta quiero recordarte y decirte que ¡TE AMO! Mi corazón se regocija de ese amor y pasión que sientes hacia mí. Toma nuevas fuerzas y ten presente que para mí tú eres un tesoro y eres un gran regalo. Tengo tantas bendiciones reservadas para ti. Cosas que no te imaginas aguardan al tiempo perfecto. Sigue cumpliendo con mi voluntad, este desierto pasará, la victoria vendrá ya.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
http://www.escritosdelsilencio.blogspot.com/
http://www.devocionaldiario.com/ y http://www.destellodesugloria.org/

jueves, 12 de noviembre de 2009

Perfeccionándome en Tú Debilidad


PERFECCIONÁNDOME EN TÚ DEBILIDAD

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”.
(1 Corintios 12:9 Versión Reina Valera 1960)

Hoy escribo para todos ustedes con lágrimas en mis ojos, pero con la fortaleza y serenidad que solo Dios puede dar. Aunque planifiqué que este fuera un día súper maravilloso y hermoso, no siempre las cosas salen como quisiéramos. Y aunque muchas veces eso nos entristece, no nos debe desanimar. Porque la vida está llena de momentos de todo tipo y tenemos que experimentarlos y tratar de aprender aunque en ocasiones no le encontremos sentido.

Siempre me he caracterizado por ser una persona muy sincera. Trato de ser lo más transparente posible en todo. Es por eso que mis escritos tienen parte de mi corazón. En ellos siempre encontrarás plasmados vivencias, cosas que siento y pienso, creo, etc. Hay muchas personas que temen abrir su corazón y relatar sus tristezas, experiencias o temores más profundos, sin embargo, yo quiero compartir con ustedes desde mis alegrías más inmensas hasta mis momentos de abatimiento. Desde mi fe y convicciones más fervientes hasta los momentos en que parece que no hay salida. ¿Por qué lo hago? Porque sería hipócrita de mi parte mostrarles un “mundo ideal” que no existe. Y porque estoy convenida de que así como el salmista David escribió muchos de sus mejores salmos en momentos de angustia y hoy día esos salmos nos alientan y fortalecen; de la misma manera estos escritos pueden traer bendición y bálsamo a muchas de las vidas que los leen.

Ciertamente la vida es dura, no siempre parece justa. Pero Dios sigue estando presente. La vida te da golpes bajos y a veces en el suelo tratas de seguir luchando, pero aunque sientas que estás luchando en el suelo, puedes dar golpes desde el piso y ganar la batalla. De eso se compone la vida, de subidas y bajadas. De momentos gloriosos, pero también de momentos en que exclamamos: “Señor si es posible pasa de mí esta copa”. Pero cuando decimos estás palabras, recordamos lo que el mismo Jesucristo dijo: “pero no se haga conforme a mi voluntad, sino a la tuya”. Y como dice Romanos 8:28-39, sabemos que nada nos podrá apartar del amor de nuestro Señor.

Hace unos días mi tía Rossie me escribió un email diciendo algo que me gusto tanto que hoy quiero compartirlo con ustedes haciendo mis propias reflexiones y conclusiones porque compete a lo que le he dicho anteriormente. Son tantas las veces que hemos escuchado hablar y que hemos repetido este texto: “Bástate de mi gracia porque mi poder se perfecciona en tu debilidad”. Estás fueron las palabras que Dios le contestó a Pablo después de haber pedido tres veces que fuera quitado de su vida un aguijón que le afligía en la carne. Pero pocas veces nos detenemos a pensar (decía mi tía) en cómo se sentía el apóstol Pablo y por qué razón tuvo Dios que decirle que se bastara de su gracia y que en medio de su debilidad sería perfeccionado.

Si damos una reversa a la historia, observaremos que cuando Pablo aceptó a Jesucristo, cuando tuvo ese encuentro maravilloso con Dios en Damasco, Dios le hizo advertencia de que sufriría a causa de su nombre. De hecho Pablo mismo había hecho sufrir en su vida religiosa pero sin Cristo, a muchos cristianos. A él le tocaría experimentar mucho más aún. Cuando observamos a Pablo a través de las escrituras vemos a un hombre independiente, con la autoestima alta, muy seguro de sí mismo y de a quién le servía. Sus convicciones eran profundas y su fe (una vez conoció a Jesús) inquebrantable. Pero en este momento vemos una escena en la que Pablo escribe o diserta sobre un tema profundo y con sinceridad expresa de una lucha que está teniendo con su carne. Pudo haber sido una enfermedad, la Biblia no específica. Lo cierto es que me parece que Pablo se sentía tan agobiado como muchas veces nos sentimos tú y yo. Porque a veces nos sentimos tan cargados por las cosas que nos acontecen en la vida que perdemos por un momento el centro. Nuestro centro que es Jesucristo.

Yo te pregunto, ¿con qué aguijón estás lidiando el día de hoy? ¿Cuál es ese problema que parece consumir tus fuerzas? ¿Qué es lo que te roba la paz y quiere hacer que pierdas la esperanza? ¿Qué es eso que te molesta tanto que te hace pensar que Dios no te escucha y que tampoco está cerca de ti? ¿Qué es lo que te desestabiliza a tal manera que sientes que vas a perder la calma o la cordura? ¡Sí! Te lo pregunto porque sé que aunque amas al Señor no estás exento de en ocasiones sentirte así, desesperado y sin salida. Porque aunque hay muchas personas que quieren idealizarlo todo y aparentar que para ser espiritual no puedes expresar nada, tú sabes muy dentro de tú corazón que lo que te digo es cierto. ¿Cuántas veces te has preguntado, Dios será verdad que existes? ¿Por qué me pasa esto a mí? Sin embargo y a pesar de ese dolor tan grande que sentía Pablo, recibió una respuesta maravillosa de Dios. Una respuesta con la que nos podemos identificar y encontrar paz y seguridad. “Bástate de mi gracia”. Y la gracia es ese favor inmerecido que nos concede Dios todos los días. Es esa ayuda y regalo que Dios nos confiere continuamente, es ese soporte del gran Yo Soy. “Porque mi poder se perfecciona en tú debilidad”. Podemos ver el poder de Dios actuando en nuestras vidas día tras día. Podemos sentir cómo nos da fuerzas cuando muchas veces creemos que ya no podremos más.

Pero si hay un versículo que me guste es el que le sigue al texto que he utilizado el día de hoy. Es que me fascina la forma en que Pablo dice en el siguiente versículo: “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (1 Corintios 12:10). Es tan contundente, valiente, sabia y segura la respuesta que da Pablo. Ya me parece imaginar a Pablo diciendo para sus adentros: “Sí, estoy sufriendo, me duele este momento que estoy pasando. Sí, a veces siento que no podré más, pero aún con todo y eso puedo gozarme en medio de cualquier situación que esté pasando. Esto porque el amor que siento hacia Dios es más grande que toda tribulación momentánea y no lo hacen cambiar las congojas ni aflicciones de mi vida. Porque estoy seguro que no existe ninguna situación que amerite que me enoje o que dude de la fidelidad que Dios ha tenido para conmigo. Y pese a todo, puedo gloriarme de una cosa que sé porque Dios me ama y yo lo amo a él. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. Porque mayor es él que está en mí. Porque a medida que va menguando mi yo, va acrecentándose más en mi vida el poder y la imagen de mi Señor.

Hoy te invito a que declares al igual que yo las palabras de Pablo. A que dejes que ese Santo Espíritu de Dios obre en tú corazón y a que confieses dos cosas: que el poder de Dios se perfecciona en ti y que cuando más débil te sientes y eres fuerte en él.


Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para:
http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
www.DevocionalDiario.com

MIS PLANES SON MEJORES QUE LOS TUYOS

Escrito para: http://www.EscritosdelSilencio.blogspot.com Ojo: Cuidado con el plagio