viernes, 14 de agosto de 2009

EL CORAZÓN DE UN VERDADERO ADORADOR


El Corazón de un Verdadero Adorador

El corazón del verdadero adorador no es circunstancial porque sabe que Dios está presente siempre y que independientemente de lo que pueda estar pasando a su alrededor, cada experiencia lo acercará más a Dios. Y si cada experiencia lo acerca más a Dios, sabe que hay crecimiento y aprendizaje.

Lo podemos observar en Abraham caminando por el Monte de Moriah. No entendía muy bien qué era lo que estaba pasando, por qué razones Dios le pedía que sacrificara algo a lo que amaba y por lo que había esperando tanto tiempo. Sin embargo, lo vemos caminar hacia adelante, obedeciendo un mandato que Dios le había ordenado. Abraham ofrecería el holocausto aunque le costara. (Ver Génesis 22).

Lo vemos en Job cuando declara en Job 1:20-22 de la siguiente manera: “Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno”. Aún perdiendo posesiones materiales, su salud física y más aún, teniendo que afrontar la muerte de sus seres más amados, mantuvo su mirada y esperanza puesta en Dios. Adoro, tributo loor a Dios, confeso la soberanía y magnificencia de Dios.

Analizamos la vida de Pablo y podemos percibir que luego de aquel encuentro camino a Damasco, su corazón quedó por siempre cautivo del amor de Dios. Vivió para desgastarse por la obra de Dios, para evangelizar y atraer más almas a los pies de Cristo. En medio de cualquier situación de las que atravesó pudo exclamar las siguientes palabras llenas de convicción y fe profundas: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Filipenses 4:11-13).

Una persona que posee las características de un auténtico adorador, se desprende de sus bienes más preciados y los ofrece a los pies de Jesús con humildad y reverencia. Un ejemplo de ello, lo vemos en Mateo 26, donde una mujer unge la cabeza y los pies del Maestro.
“Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa”.
Tal intención de adorar era la que había en su corazón que el mismo Jesús dijo que se contaría en todo el mundo este gesto de esta mujer para memoria de ella.
El testimonio de esta mujer me dice que ella era agradecida. Por tanto el corazón de un adorador verdadero es agradecido. Lucas 7:37-38 relatando el mismo episodio nos da unos detalles más relevantes de lo que allí ocurrió: “Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Podemos resaltar y admirar la ofrenda de adoración que presentó esta mujer hacia Jesús. Creo que más importante que el perfume que derramo, fueron sus lágrimas. Lágrimas que expresaban arrepentimiento y agradecimiento.

Un adorador real, ama y sirve a Jesús, no importa el lugar donde se encuentre. Este ejemplo lo podemos tomar de David que lo mismo servía al Señor mientras cuidaba y pastoreaba sus ovejas, sirviendo de soldado en el ejército y ante el trono y un palacio siendo rey. Él reconocía sus errores y aguarda siempre por la respuesta de Dios. Es sincero y acepta el llamado de Dios con responsabilidad y determinación. Es celoso de que el nombre de Jehová sea reverenciado. Podemos apreciar ese toque especial que hacía que David cautivara el corazón de Dios cuando le adoraba ya fuera tocando el arpa, guerreando y defendiendo el nombre de Jehová ante los enemigos. Pero también escapando desesperado, atravesando los desiertos personales de su vida. Aún huyendo porque lo querían matar. Su adoración era tal que sin importar el momento que atravesara escribía sus hermosos salmos aún cuando no tenía respuesta ni comprendía todo lo que pasaba en su vida. Cuando adoraba a Dios se desprendía de todo lo que impidiera su comunión con el Creador y aún danzaba para él. David había descubierto un gran secreto mediante su adoración a Dios, para él era un deleite estar, vivir en la presencia de Dios. Amaba estar en su casa, prefería estar en sus atrios un día que mil fuera de ellos. Porque el adorador verdadero no tiene reservadas para con Dios.
Concluyo diciendo que hay muchas más cualidades que envuelven a un adorador auténtico, pero me parece que una de las más importantes es que los verdaderos adoradores son insistentes y persistentes cuando quieren adorar y ofrecer sus presentes al Señor. Un ejemplo hermoso lo encontramos en los Magos de Oriente que adoraron a Jesús con sus presentes. Mateo 2:11 dice lo siguiente: “Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”. Ellos se dejaron guiar por la estrella, no adoraron a Jesús en el pesebre, pero llegaron a la casa donde se encontraba Jesús. Les tomó mucho tiempo encontrar el lugar exacto donde se encontraba Jesús, pero no desistieron de su búsqueda. Quisieron adorar a Dios y no se devolvieron a su lugar de origen hasta que lograron su propósito.
Y tú, ¿con qué tipo de adoración te presentarás ante el Señor? ¿Será tan agradable como la que le presentó Abel? ¿Lograrás conmoverlo como cuando Moisés le hablaba? Procura que esa adoración le diga a él que eres genuino.

Autora: Brendaliz Avilés

miércoles, 12 de agosto de 2009

Ámame Cuando Menos lo Espere y Más Lo Necesite


Ámame Cuando Menos Lo Espere y Más Lo Necesite


Desconozco el autor, pero hay una hermosa y verdadera frase que dice: “ámame cuando menos lo merezco porque es cuando más lo necesito”. Me ha dejado meditando profundamente porque es que a veces palabras tan cortas encierran algo con gran profundidad. Creo que todos alguna vez hemos pasado por esos días en que se nos hace difícil soportarnos a nosotros mismos. En que utilizamos nuestra energía de manera negativa sin siquiera percatarnos de lo que estamos haciendo y qué es lo que están percibiendo los demás de nosotros a través de nuestras actitudes. Momentos en que nos sentimos vulnerables e indefensos y tratamos de escapar hasta de nuestros sentimientos, porque no sabemos cómo manejarlos o porque tememos enfrentarnos a nosotros mismos.

A veces, albergamos demasiada ira. Actuamos a la defensiva sin que haya razones de peso. Y la ira solo nos hace ser más frágiles. No nos fortalece para nada, sencillamente nos va debilitando poco a poco. Crea barreras, distancias y muchos problemas. Tal vez pudiera ser que te han lastimado mucho y tienes demasiada desconfianza. Quieres apoyo, pero no lo encuentras. Porque cuando alguien intenta acercarse a ti, sencillamente, no lo permites. Temes abrirte y ser utilizado. La realidad es que lo que más necesitas es dejarte amar, sobre todo en esos momentos en que te sientes así. Porque solo el amor es capaz de ser valiente y paciente. Porque solo el amor es capaz de cubrir las muchas faltas y porque cuando uno recibe el amor, poco a poco se va transformando. Porque el amor saca lo mejor de la naturaleza de las personas. Porque el amor es capaz de traspasar los límites de territorio y espacio más difíciles que puedan existir. El amor te hace abrirte y ser receptivo a nuevas experiencias y sentimientos. Y aunque muchas veces sientas o pienses que no lo mereces por errores que hayas cometido en el pasado, debes darte una nueva oportunidad de recibirlo y albergarlo en tu pecho. Porque todo ser humano merece la oportunidad de amar y ser amado.

Ya les he hablado de recibir el amor, pero ahora toquemos el punto de cuando nosotros debemos dar amor, aún cuando sentimos que algunas de las personas que nos rodean, no merecen ser tratadas bien y mucho menos amadas. De cuando nos parece injusto o una gran pérdida de tiempo invertir energías tratando de ser pacientes y amorosos con personas que nos parecen egoístas, malagradecidas, hirientes, viles, poco gentiles y cuántos adjetivos calificativos nos pudiéramos imaginar. Por ejemplo, ese joven rebelde que no para de dar problemas. ¿No te ha dado por pensar que posiblemente lo que esté tratando es de llamar la atención o que tal vez nunca ha recibido un amor puro o siquiera una palabra amable? Quizás esa otra persona a la que sientes que nunca podrás complacer por más que te esfuerces y por más intentos que hagas. Que siempre anda criticándote en todo o mirando cuando tropezarás para hacértelo notar. ¿No has sentido que tal vez, esta persona lo que pide a gritos a través de su comportamiento es que le des un poco de tu amor y de tu tiempo? Aunque no te diga nada, aunque actúe de manera soberbia e incomprensible lo que desea es tener contacto contigo y que a pesar de todo lo que te diga, espera tu compañía. Porque aunque sus acciones reflejen lo contrario, es precisamente en este momento cuando más necesita de ti.

Me agrada y gusta tanto pensar que Dios siempre nos da el mayor ejemplo, aún sin decir nada. Él ni siquiera no los echa en cara pero, ¿no has presenciado y sido testigo de cuánto él te ama? Aún cuando muchas veces procedemos de forma incorrecta… Aún cuando lloramos, gemimos heridos y clamamos desesperados… Pese a que por ocasiones, actuamos como niños malcriados… El tiene todo el derecho y todas las razones para darnos la espalda, sin embargo nos sostiene y nos abraza más fuerte que nunca. Nos ama con un amor tan inmenso y eterno. Aún cuando pensamos y decimos para nuestros adentros: “está bien Dios, olvídate de mí, no te merezco. No merezco que me ames, te he fallado demasiado, me he comportado mal, lo intentaré yo solo”…
Dios sigue tiernamente amándonos, porque como dice su palabra: “el amor nunca deja de ser”. No lo cambian ni los momentos difíciles, ni las decepciones más fuertes. Y esa clase de amor que el Padre ha tenido contigo, es la que espera que tú tengas con las demás personas que te rodean. No solo con las que están cerca de ti o que son tus familiares, sino con todo el mundo. Él espera que seas un reflejo de su amor, un instrumento en sus manos. El desea que ames aún aquellas personas que son difíciles y que en realidad tienen fuertes luchas emocionales aunque tú no lo sepas. Que tu seas el canal por donde el pueda introducirse y restaurar a las vidas que parece que no merecen el amor pero que justamente ahora es cuando más lo necesitan. Él no ha dicho que sería fácil, pero ha dicho que habita dentro de ti para poder enseñarte a amar a todos aún cuando sean muy difíciles. Él ha dicho que si tú sinceramente le pides con tu corazón ser un recipiente de su amor, él hará una obra maravillosa en ti y a través de ti. Porque él te ha amado cuando menos pensaste que lo merecías, pero siempre ha estado contigo cuando más lo has necesitado.

Autora: Brendaliz Avilés

martes, 11 de agosto de 2009

TODO TIENE UN PROPÓSITO


Todo Tiene un Propósito

Un maestro en la metáfora cuenta que un día la cera se quejaba:
-¡Esto es increíble! -dijo la cera mientras la llama la hacía caer derretida sobre el papel que había dejado.
-No te preocupes - le dijo el papel-, estoy seguro que todo te va a salir bien.
-¡Jamás había sufrido tanto como ahora! - exclamó la cera mientras seguía goteando.
-Esto no ocurre por casualidad, hay un buen designio tras todo, y ya verás que va a tener un buen fin -replicó el papel.
La cera no pudo responder de inmediato, pero cuando miró hacia arriba tenía una hermosa impresión en el rostro: el sello que se le había aplicado.
-¡Ah, ahora entiendo! -dijo la cera-. Me derritieron para que pudiera recibir esta hermosa y duradera impresión.
Sus sufrimientos ya habían terminado.
No es bueno gemir ni quejarse, es tan fácil regocijarse.Cuando Dios la lluvia envía pienso, ¡esta lluvia es mía!

Dios usa la aflicción en la misma forma que usa la lluvia para el pasto verde.
Cuantas veces le has preguntado a Dios ¿por qué? A veces somos como los niños que preguntamos el por qué del sufrimiento y de las situaciones adversas que enfrentamos diariamente.
La Biblia nos habla de Job un hombre de fe, paciencia y resistencia. Job era conocido como una persona generosa y sensible. Era un hombre muy rico. Hasta que un día perdió todo sus bienes, sus hijos y hasta su salud, pero dice la Palabra que aun así no pecó Job con sus labios.

Nos podemos preguntar por qué Job tuvo que pasar por todo eso, si era un hombre temeroso de Dios. Es evidente que el mundo funciona de acuerdo a un sistema de causa y efecto, sin embargo, hay algunos efectos para los que no podemos encontrar una causa clara y algunas causas nos llevan a los efectos esperados. Job tuvo que pasar por esa experiencia, porque había un trato de Dios con su vida, Dios deseaba que conociera quien realmente era el Dios a quien él le servía.

En este tiempo donde todo es instantáneo, nos ha hecho perder la capacidad de esperar. Pretendemos adquirir paciencia de forma instantánea, queremos una cura instantánea de todo. Si estudiamos a fondo la vida de Job, él no esperaba una respuesta instantánea para el intenso dolor físico y emocional que soportó, lo que quebrantó su paciencia no fue el sufrimiento, sino el no saber por qué sufría.

Cuando Job expresa su frustración, sus amigos comienzan a darle una lista de respuestas. Creo que todos pasamos por esa experiencias, todo el mundo tiene una explicación a lo que nos está pasando. Realmente tenemos que entender que Dios tiene un propósito para todo, en todo lo que acontece en tu vida Dios está presente. Ese afán de Job de saber el por qué de lo que estaba pasando lo llevo a deprimirse, a frustrarse, incluso a dudar de Dios. Tenemos que entender que conocer a Dios es mejor que conocer las respuestas. Las situaciones que llegan a nuestras vidas son una oportunidad para conocer mejor a nuestro amigo, a Dios. Dios no es arbitrario ni insensible. A veces pensamos que las pruebas, el dolor, la enfermedad, los problemas son un juicio por algo que hemos hecho mal, y realmente esa no es la verdad. Pasamos situaciones por causa de nuestra condición humana. El dolor no es siempre un castigo, es una oportunidad. De cada problema o situaciones que enfrentamos algo Dios nos enseña.

Hay varias cosas que podemos aplicar a nuestras vidas en base a la experiencia de Job:
1. Dios es soberano. No podemos entender sus acciones usando nuestro racionamiento. Nuestra fe debe descansar en el amor de Dios. Dios es soberano porque El es todopoderoso, El lo sabe todo, está en todas partes.
2. Nos entenderemos a nosotros mismos y a nuestras vidas según comprendamos el carácter y las acciones de Dios. Cuando entendemos que Dios es benevolente con nosotros, que Dios nos cuida, eso cambia todo. La fe debe tener un lugar donde descansar, porque de lo contrario nuestros sufrimientos pueden amenazar nuestra fe.
3. En tiempos de tragedia enfrentamos la tentación de convertir a Dios en nuestro adversario y no es nuestro abogado. Si tomamos a Job como modelo, podemos declararnos inocentes y cuestionar la justicia de Dios o podemos inclinarnos humildemente y esperar que El se revele a sí mismo y a sus propósitos para nosotros.
4. La batalla de fe es algo personal. Cada uno de nosotros pasamos por circunstancias que debemos enfrentar solos. Pueden llegar momentos donde nuestros familiares y amigos nos abandonen y debamos permanecer en pie solos.
5. A menudo sufrimos las consecuencias de malas acciones y decisiones equivocadas. Y es donde tenemos que reconocer en qué hemos fallado, arrepentirnos y confesarle a Dios nuestra falta.
6. A veces el sufrimiento nos moldea para un servicio especial hacia los demás.
7. A veces el sufrimiento no es un ataque de Satanás en nuestras vidas.
8. A veces no sabemos por qué sufrimos.
9. En todas esas ocasiones ¿estamos dispuestos a confiar en Dios aunque nuestras preguntas no tengan respuestas?

Puede parecer muy difícil tu situación actual, pero si eres paciente, lograrás ver el propósito tras esa situación. Pero lo más hermoso, será que aprenderás a conocer de manera más íntima a tu Dios.


Autora: Janet Patricia Rosa Pérez

lunes, 10 de agosto de 2009

Eres Especial


¡ERES ESPECIAL!


Querida Amiga:

Prometí que hoy escribiría una carta para ti. Asentiste, guardaste silencio y esperas pacientemente mi respuesta a algunos comentarios que me hiciste. Hago pública esta carta porque sé que quizás, podría ayudar a otras personas también. Así que aunque la fuente principal y de inspiración para escribirla fuiste tú, también es para todos aquellos que se sientan identificados con ella al leerla.

Quisiera encontrar el modo de hacer que no olvides estás palabras que hoy te escribo, porque son muy importantes, me ha costado mucho entenderlas, internalizarlas y aprenderlas. Pero creo que si las logras entender podrían ayudarte en diferentes momentos y situaciones que atravieses en tu vida.

Imagino que alguien, aunque sea alguna vez en tu vida, te ha dicho que eres un ser muy especial. Y tú te sonrojas y tímidamente sonríes. Tal vez hasta contestas vagamente, “yo no soy especial”. Quizás cuando estás en silencio y soledad, dudas de si realmente hay algo especial o muy bueno en ti, porque tú no logras identificar las razones que te hacen ser quien eres.

Tú eres especial independientemente si te lo digo yo o el resto del mundo. Aún si nadie nunca te lo hiciera saber o sentir, sigues siendo especial y nunca dejarás de serlo. No existe nada que pueda opacar las cualidades maravillosas que te distinguen. Y no eres especial por lo mucho o poco que poseas. Tampoco te hace mejor que nadie el que seas físicamente más o menos atractiva que otras personas.

No eres más o menos valiosa por el hecho de ser popular y conocida ante un grupo de personas o del mundo entero. Y aún si fuera poca la gente que te llegue a conocer, nunca perderás ese sello que te hace única, auténtica y particularmente especial. No necesitas comprobarle a nadie nada. Dios y tú sabes quién eres real y exactamente. Así que por favor, no te menosprecies cuando alguien te falle o no logres llenar las expectativas de algunos. Porque pese a las palabras hirientes que algunos puedan decir, o más allá de que tengan opiniones de qué mereces recibir o no, ¡eres especial!

No necesitas comprobarle a nadie nada. Dios depositó una luz sobre ti, un fulgor que ilumina a aquellos que dejan que tus rayos reposen sobre ellos. Pero más aún un gran Artista te diseñó de una manera que a nadie más. Podrás parecerte a alguien, pero sigues siendo exclusivamente diferente. Tienes gracia porque Dios habita en ti, él vive en la morada de tu corazón. Tú le proporcionas un gozo único al igual que cada persona que lo recibe y acepta en su vida.

Debes aprender que mientras estés en este mundo, encontrarás personas de todo tipo. Algunos te aceptaran y otros no. Muchos vivirán comparándote, mirando a ver en qué lugar tropezarás o caerás. Pero también habrá otros dispuestos a socorrerte y ayudarte a levantar. Pero si aún así, no existiera nadie, y atravesarás el desierto… Dios seguirá dándote fuerzas y no desmerecería tu valor, ni siquiera un centímetro. No es la cuna donde naciste lo que te hace ser mejor. Tampoco si te desvivieras amando, haciendo el bien y compartiendo, lograrías ser superior a otros. Porque finalmente, cada persona en este mundo tiene su huella, su grandeza, su autenticidad, su valor, su forma de ser especial y llenar el mundo con su presencia.

Así que la próxima ocasión que dudas quieran irrumpir en tu mente, recuerda el propósito hermoso por el cual Dios te colocó en esta Tierra. Concéntrate, trata de descubrir y explorar todo lo hermoso que Dios ha puesto en ti. No dejes que tu vida sea inconstante, parecida a una hoja que lleva el viento por todas partes de la forma que quiere. No permitas que las opiniones de personas que no te conocen ni saben realmente quién eres, marquen tu ritmo o vida en forma negativa. No seas volátil ante la crítica, ¡conócete! Porque si vives a la expectativa o espera de lo que otros puedan pensar y decir de ti; no actuarás realmente como quieres o más aún como eres. Porque si actúas dependiendo de los demás, queriéndolos impresionar o complacer y tratando de obviar lo que tú sientes por dentro, no podrás ser feliz. Y lo que es peor aún, irás poco a poco (casi sin percatarte), perdiendo la esencia y el brillo de lo que hoy día te hace única, especial y diferente. No olvides jamás que tú eres especial siendo quien eres ahora y siempre.

Autora: Brendaliz Avilés

domingo, 9 de agosto de 2009

MUJER INCOMPLETA


Mujer Incompleta


A tus treinta eres lo que otras mujeres quisieran ser

tienes belleza de alma, corazón y físico no te falta

tienes una brillante carrera, amigos y gente que te rodea y te quiere

sin embargo te sientes incompleta.

Incompleta porque un día soñabas con un príncipe de carne y hueso

al que sigues sin encontrar

incompleta porque siempre has querido tener una linda familia

aquella que te fue arrebatada desde joven

y... sigues sin tenerla.

Incompleta porque cuando decidiste jugártela

entregar todo tu corazón y abrir tus sentimientos

sólo te utilizaron, sólo te vendieron sueños que nunca realizaron.

Tienes casi todo para ser feliz

pero te falta una de las cosas más importantes para ti,

un hombre que te abrace y te defienda

alguien que te entienda, que te lleve flores tan sólo

porque cualquier día es especial para hacerte sentir feliz.

Alguien que te dibuje como la mujer más hermosa del mundo,

alguien con quien recostarte todas las noches y despertar todos los amaneceres,

alguien que no sólo vea en ti los atributos que tienes por fuera,

sino que mire con su corazón y vea lo bella que eres por dentro.

Y lloras casi todas las noches...a veces te enojas tanto porque él sigue sin llegar.

Tus esperanzas rotas cual cristal,

tus ganas de vivir a veces apagadas.

Muchas personas te presumen el estar mejor que tú

son pocos los que entienden tu dolor, angustia y soledad.

Cierto que no hace falta un hombre para sobrevivir,

pero no puedes evitar extrañar la presencia masculina.

Un hombre que te abrace cuando el día este frío,

que te haga mirar a través de sus ojos.

Un hombre que te de más motivos para vivir

y es tan triste ese sentimiento, esa sensación de sentirse incompleta.

Porque sientes que eres una mujer a mitad,

una mujer a la que le falta una parte por vivir,

una mujer que de momento siente que toda su vida no vale la pena.

Una mujer que se siente estancada.

Pero sabes querida amiga...yo sé que él llegará y que cuando llegue

será todo lo que te mereces, todo por lo que has esperado tanto.

Habrá valido la pena la espera, y mientras tanto aquí tienes una amiga que te entiende.

Un hombro donde recostarte, un pañuelo que te ayudará a enjugar tus lágrimasy que te apoyará hasta que llegue ese dulce principito que tanto anhelas y te haga la mujer más feliz y completa del mundo.Pero quiero decirte que aunque tú pienses que estas incompleta

eres una mujer totalmente completa y no dejes que nadie diga lo contrario.


Dedicado a una amiga que quiero mucho y que a veces se siente incompleta.


Autora: Brendaliz Avilés


PD Quiero contarles que esa amiga que se sentía incompleta, ya hace más de uno que está felizmente casada con el amor de su vida. En su tiempo todo llega siendo bueno y hermoso.

sábado, 8 de agosto de 2009

Deja Brotar Tus Sentimientos




Hace algunos días estaba sentada en un restaurante, ya que estabamos celebrando el cumpleaños de mi madre en familia. Siempre he sido muy observadora, me encanta ver y descubrir cosas nuevas. Soy de naturaleza curiosa y sensible. Una de las cosas que observé fue a una niña cantando parte de la canción que sonaba en la radio. Verdaramente se veía muy feliz. Te has puesto a meditar ultimamente cuando fue que dejaste que saliera algo de ti de forma natural y sin pensarlo mucho. Una buena carcajada, un buen chiste, entonar una canción a viva voz aunque estés desafinado. Andar desarreglada y al natural solo porque sí, permitirte disfrutar de la brisa del campo o estar en silencio junto a las personas que tanto quieres. Podrían ser tantas cosas las que te gustaría hacer y que ultimamente no te has dado el tiempo de vivirlas.


Yo creo que el ser humano tiene muy arraigada dentro de sí, la necesidad de comunicarse, manifestarse y expresarse. Tal vez por eso unos lo hacen escribiendo, cantando, pintando, cocinando, cociendo, dibujando, prestando su ayuda a los más necesitados, etc. Pensaba yo por ejemplo, en que hay que ventilar una gran sonrisa ante una alegría. Hay que ofrecer una sonrisa aunque la persona a la que se la ofrezcamos sea desconocida y no nos corresponda de igual forma. Porque la sonrisa es contagiosa y hace que los rostros humanos se vean más hermosos. Hay que robar más besos y dar más abrazos. Multiplicar soluciones y restar problemas. Dividir las bendiciones para que a todos les toque aunque sea una y sumar la cantidad de gente a las cuales le podemos llevar el mensaje de amor y esperanza.


No podemos paralizarnos ni dejar de expresarnos por miedo al qué diran o a que nos malinterpreten. Quien sabe si tu tengas la respuesta a una pregunta que alguien tenga y cuando expreses lo que sientes y piensas podrás ser de gran ayuda. Alguien necesita escucharte cantar aunque lo hagas desafinado. Alguien necesita que le prestes el pañuelo o le brindes una mano amiga incondicional. Nuestra asignación de alguna manera es manifestar a través de nuestras vidas y de nuestras acciones que Jesucristo habita en nuestros corazones y que nuestra vida es mejor gracias a que él existe en nuestras vidas.


No temas ser tu mismo, ni mucho menos expresar tus ideas y tus sentimientos.

viernes, 7 de agosto de 2009

Considera ser Disciplinado


Considera Ser Disciplinado


"Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados". (Hebreos 12:11)


Hoy charlaba con el hermano Enrique y nuestro tema de conversación era sobre la disciplina. La palabra disciplina tiene algunos significados dependiendo el uso que se le quiera dar, pero para efectos de este escrito nos dejaremos llevar por la siguiente definición: disciplina es

"la capacidad de actuar ordenada y perseverantemente para conseguir un bien".


Una cualidad que caracteriza a una persona disciplinada es su constancia y perseverancia en cuanto a la rutina. Es una persona que se empeña y que trabaja arduamente con el único deseo de perfeccionarse y mejorar diariamente. Una persona que posee disciplina lleva a cabo una rutina que no siempre le gusta seguir, pero que sabe que es necesaria para lograr conseguir un objetivo o triunfo. Por ejemplo no es fácil para un deportista tener siempre que levantarse a hacer ejercicios temprano en la mañana, dedicar muchas horas de su tiempo al entrenamiento o llevar una dieta muy sana y equilibrada. Sin embargo un deportista apasionado, que ama lo que hace y que quiere ganar una medalla en las Olimpiadas, sabe que esos pequeños detalles diarios son los que haran la diferencia entre ganar la medalla de oro, plata o bronce o perder.


Algo que debemos también considerar es que no siempre las personas talentosas son las que logran el éxito deseado, sino aquellas personas que no se rinden, que siguen intentando. Que aceptan la corrección con humildad porque saben que cuando nos perfeccionamos en algo somos mejores. Son aquellas personas que nunca sacan de su diccionario las palabras "sigue esforzándote e intentándolo". Son personas que siguen ejercitándose, o sea, que pese a todo continuan practicando incansablemente.


Algunos puntos importantes a considerar si queremos ser personas disciplinadas son los siguientes:

1. Necesitamos disciplina si queremos lograr las cosas que nos hemos propuesto y mientras no la tengamos, no podremos obtener los resultados que queremos.

2. El hno. Enrique me decía: "tú puedes tener un potencial tremendo, pero si no tienes disciplina y si no la aplicas, no triunfarás facilmente, pues hay que ser perseverante y organizado".

3. "Tu puedes tal vez no tener un gran potencial, pero si eres disciplinado en lo que haces y te esfuerzas, puedes triunfar y llegar más lejos que aquel que tiene más talento que tú". Y estoy muy de acuerdo con este punto porque me ha tocado ver muchas personas de éxito que no eran las más populares, ni las que mejores calificaciones sacaban, pero que en la escuela de la vida fueron practicos, tuvieron enfoque y lograron sobrepasar a aquellos que parecían tener más "posibilidades" que ellos.

4. Alguien decía que el amor debe ser la motivación más importante en toda disciplina ya sea en corección o desempeñando las tareas que te llevaran a ser excelente en aquello que realices.

5. Tarde o temprano la disciplina rinde éxito y frutos abundantes. Preguntale a Dante Gebel si le fue fácil siempre orar y buscar el rostro de Dios, pero él decidió un día que pese a todo, buscaría a Dios con el alma y el corazón. Fue acostumbrándose hasta que desarrollo esa conexión especial con el Señor.

6. Cuesta, pero no te rindas. Son esos pequeños detalles en los que te esfuerzas lo que hacen de lo ordinario, algo extraordinario. No es fácil, pero si es posible. Y cuando se tiene a Dios primero sobre todas las cosas, él nos ayuda a lograr el fin que deseamos. Debemos recordar que las cosas que realmente valen la pena en esta vida, cuestan sacrificio y voluntad, pero bien vale la pena pagar el precio.


Si tuvieras la oportunidad de preguntarle a José, Daniel, los 3 amigos de Daniel, o a Pablo te dirían lo importante que fue ser disciplinados. Daniel oraba tres veces al día. José supo seguir instrucciones y Pablo fue instruído en las mejores escuelas. Preguntale a Noel que hubiera pasado si no hubiera sido constante cuando Dios lo mandó a construir el arca y seguramente te contestará que ni siquiera él y su familia se hubieran podido salvar.


La pregunta es: ¿qué debes organizar en tu vida el día de hoy para que puedas lograr aquello que tanto deseas?


Autora: Brendaliz Avilés

MIS PLANES SON MEJORES QUE LOS TUYOS

Escrito para: http://www.EscritosdelSilencio.blogspot.com Ojo: Cuidado con el plagio