jueves, 2 de septiembre de 2010

¿Te estás preparando para la eternidad?

¿Te estás preparando para la ETERNIDAD?

“Por lo tanto, adviértele al pueblo que así dice el Señor Todopoderoso: “Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes –afirma el Señor Todopoderoso: “Vuélvanse de su mala conducta y de sus malas prácticas”. Porque ellos no me obedecieron ni me prestaron atención dice el Señor”.
(Zacarías 1:3-4)

Es un tema del que muchos comentan, que otros evaden y que muchos no creen. Pero el Señor viene y viene por un pueblo que le busca, le sirve y le adora en espíritu y verdad. Viene por una iglesia que se guarda en santidad y que trata de vivir apartada del pecado. Viene por un pueblo que hace la diferencia en medio del mundo en que vive.

Algunos piensan que el Señor se ha demorado mucho en venir, pero él no se ha demorado, sino más bien que por amor a las almas y no queriendo que ninguna se pierda, nos ha dado más oportunidades para que todos le podamos conocer. Pero muchas veces, mientras esto sucede, la Iglesia duerme, está paralizada o permanece indiferente.

Nuestra sociedad vive desenfrenada de un lado para el otro. Pensando tan solo en vivir un presente sin meditar en las consecuencias. Creyendo que un día no tendrán que darle cuentas a Dios por lo que han hecho con la vida que él les ha regalado. Afanados en muchas veces vivir una vida loca donde impera el afán por las cosas materiales, dinero, sexo, vicios y tantas cosas más.

Pero hoy la invitación es a escudriñar nuestros caminos y volvernos al único que tiene potestad para darnos vida eterna. A reflexionar sobre aquellas cosas que puede que nos estén impidiendo avanzar en nuestra carrera espiritual. Hoy debemos acercarnos a Dios y hacer votos de obediencia y humillación. Hoy más que nunca debemos estar preparados por si Cristo viene o por si llegare a pasar algo saber que un día estaremos ante su presencia. Si no estás seguro de tu salvación, es tiempo de que asegures tu vida en Dios. Todavía estás a tiempo de volverte a Jehová, no lo dejes para muy tarde pues el reloj divino está acelerando sus horas.

Autora: Brendaliz Avilés

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lunes, 30 de agosto de 2010

ATENCIÓN A MIS LECTORES

A todos mis queridos lectores:

¡Dios les Bendiga Enormemente! Escribo para notificarles que es posible que por espacio de un tiempo no reciban mis mensajes. Esto es debido a que en Puerto Rico estamos con un aviso de huracán. Yo espero que no haga daños, pero también hay grandes probabilidades de que azote la Isla. Cuando esto pasa nos quedamos sin luz y sin agua. Por tal razón les digo que si por un tiempo no reciben sus mensajes esta es la razón y que tan pronto todo se arregle y normalice, volverán a recibir los mensajes.

¡Sigan siempre adelante! Y espero poder escribirles pronto.

También les recuerdo que no se olviden visitar y suscribirse a la página de
www.mensajesdeanimo.com
Allí escribo casi diariamente y los mensajes son diferentes a los que escribo aquí.

En el amor del Señor,

Brendaliz Avilés

miércoles, 25 de agosto de 2010

EL CUADRO DE DIOS

Hola: Hoy me complace presentar ante ustedes un hermoso escrito de una mujer que admiro mucho y que quiero con el corazón. Es una amiga mexicana a la que cariñosamente llamo comadrita Bindi. Es una mujer excepcional, llena de inteligencia y amor para dar. Una de las personas que siempre me impulsa y anima a escribir y dar lo mejor de mí. Hoy mi página tiene el honor y se engalana en presentar este escrito que conmovió mi corazón y sé que también el de cada uno de ustedes mis queridos lectores.

EL CUADRO DE DIOS
(Cuento)


Hace mucho tiempo, Dios pintaba otro de sus grandes cuadros en el infinito y pensó:

- Hoy deseo juntar en un solo punto todas las tonalidades. Escogeré el planeta ideal en donde haya tanto colorido que no falte ningún matiz.

Entonces seleccionó varios lugares en donde pudiera plasmar su obra.

Buscó entre una multitud de estrellas y planetas, mas algunos eran muy grandes o muy pequeños. Otros estaban muy lejos de su estrella solar o demasiado cerca y el Señor pensaba:

- Si pinto en ese planeta se secará por el calor. Si coloreo en aquel, se escurrirá de frío.

Así que a lo lejos vio en uno de tantos sistemas solares, a un pequeño planeta, el cual estaba en tinieblas.

- ¡Ese lugar me parece perfecto!;

Tomó de inmediato su paleta y dirigiendo su magistral pincel hacia el oscuro sitio, puso el color blanco y con sólo una gota lo iluminó.

Tras una sonrisa dijo:

- Si!. Este planeta es perfecto! Por su composición y textura podré plasmar en él mi obra creadora.

Después siguió con el azul en todas las tonalidades. Su pincel se deslizaba con suaves remansos, pintando mares, ríos, cascadas de aguas transparentes y continuando con cierta similitud, el profundo cielo con luces de plata que envolverían a aquel planeta.

Junto con ellas puso dos luminarias. A una le llamó “sol” para que definiera el día y a la otra, “luna”, para que brillara en la noche con un manto de estrellas.

Dios sonreía satisfecho a cada movimiento de su pincel y decidió agregar el color café, al que llamó “tierra”.

Sin embargo, era un color tan sombrío que prefirió mezclarlo con tonos verdes, rosas, amarillos, blancos y violetas, entre algunos otros matices.

Así fueron surgieron pastos, flores, árboles, frutas y una gran cantidad de semillas comenzaron a germinar.

Y Dios murmuró:

- Ahora pondré a múltiples especies animales para que habiten en la tierra, en el aire y en los mares y todos ellos se alimentarán de estos frutos.

Así que, con sólo una pincelada aparecieron toda clase de animales. Y Dios se dio a la tarea de colorear su piel mezclando distintas tonalidades y dándoles diversas formas y tamaños.

Entonces se detuvo un instante a mirarlo.

- Ah, ¡Ya es un cuadro hermoso!;

Sin embargo, aún faltaba algo para que su obra fuera grandiosa.

- ¡Ya se!. ¡Pintaré seres humanos que se parezcan a mi!

Tomó el color carne y en un soplo hizo al hombre y de su costilla a la mujer para que juntos habitaran y dominaran a los seres existentes de aquel paraíso.

Más el Señor exclamó:

- falta un color. ¡El rojo!;

Así que el Señor, muy conmovido, tomó su pincel y puso con mucha precisión un pequeño punto dentro del pecho de aquellos seres.

Admirablemente esa minúscula gota de pintura comenzó a palpitar prendiéndose una llama en su interior.

El Señor sonriendo la nombró “Amor”, destinándola a permanecer encendida para siempre.

Así, contemplando muy satisfecho la totalidad de su obra, firmó en aquel corazón donde aún habita la llama de su eterno Amor.


F I N




Autora: Rosa María Baeza Miranda
(7-OCTUBRE-2007)
(356)
“MIGUITAS DE LA LUZ”
Registro Derechos de Autor 03-2008-012813071600-14

lunes, 23 de agosto de 2010

ORACIÓN DE ARREPENTIMIENTO: ¡Señor No Quiero Fallarte!

ORACIÓN DE ARREPENTIMIENTO: ¡SEÑOR, NO QUIERO FALLARTE!

¡Señor no quiero fallarte otra vez!

Pienso en el gran dolor que causo a tu corazón cada vez que te decepciono.
Y eso es porque realmente te amo y no quiero hacer las cosas mal.
Cómo se sentiría Sansón después de haberse dado cuenta que Dalilah no lo quería, que lo había engañado y que él había roto lo más valioso que tenía que era su pacto contigo. ¡Cuántos errores cometió David! ¡Qué mucho dolor ha de haber sentido! Porque fallarte a ti es como crucificarte de nuevo, es como negar el sacrificio tan maravilloso que hiciste por mí.

No quiero volver atrás, allá solo hay tormentas y tristezas. Sería como retroceder después de estar llegando casi a la meta. Y vivir sin ti no lo concibo ni un momento, porque tú eres el ser más especial y preciado para mí. Antes de ti no había nada, pero cuando tú llegaste a mi ser inundaste mi corazón con tu presencia y ahora ya nada es igual sin ti.

Por eso, con toda humildad te pido que me des las fuerzas que necesito para levantarme del suelo con fuerza y no volver a tropezar con la misma piedra. Tú eres un Dios que escudriña y que conoce lo más íntimo de mi ser. Sabes que no te miento, por eso me humillo y te ruego que me perdones por las veces que te he incumplido o faltado a alguna promesa. Reconozco que eres santo y quiero vivir siempre conforme a tus pasos.

Lávame una vez más con tu sangre preciosa, llévame ante el río de tu gracia y renueva este espíritu que solo clama por tu presencia. Escribe tus pensamientos en las paredes de mi corazón. Que ni un instante yo olvide tu ley y tus preceptos. Prefiero morir que vivir sin ti.

Haz que mi canción sea nueva, da los acordes necesarios a la música de mi vida. Escribe una nueva página en mi libro, borra los pedazos que afean la historia. Haz con tu bolígrafo celestial que la historia sea bella. Séllame eternamente para encontrarme contigo cuando me llames. Soy un alma ansiosa por conocer más y más de ti. ¡Te amo Señor! Por eso quebrantado vengo ante ti con la confianza y seguridad de que sé que me estás escuchando y me renovarás.

Autora: Brendaliz Avilés


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domingo, 22 de agosto de 2010

ES EL MOMENTO DE QUE TE ATREVAS A NADAR

Es el Momento de que te Atrevas a Nadar

“Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente; y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho. Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos. Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado”. (Ezequiel 47:5)

¡Este es un llamado, un desafío espiritual, una convocatoria a que salgas de la orilla! El agua hasta los tobillos representa poca profundidad, intimidad y compromiso con Dios. Es la orilla a la que te acercas en la playa para jugar con las el agua y las olas. En este nivel es muy poco lo que podrás crecer, no habrá muchos cambios en tu vida, no podrás ver por completo la gloria de Dios en tu vida. Si no quieres profundizar, si no te atreves a nadar, permanecerás ahí, en la zona cómoda, sin mucho que arriesgar. En la orilla hay poca agua. No te puedes conformar con ir tan solamente a la iglesia todos los días o de vez en cuando porque Dios quiere darte mucho más que eso. Estar en este nivel no es lo ideal para ti, por tanto tienes que desprenderte de aquello que tú bien sabes que te está impidiendo adentrarte más al río de Dios.

Hasta las rodillas representa a algunos que han hecho el intento por profundizar y adentrarse un poquito más en las aguas, pero todavía no se han despojado de su manera de vivir pasada. Con mucha frecuencia el “viejo hombre”, las costumbres pasadas predominan en su vida. Por tanto eso impide que puedas recibir lo que Dios quiere brindarte. Tienes que soltar lo que te amarra, para que recibas las bendiciones ilimitadas que Dios tiene para ti. Los que están con el agua hasta las rodillas son aquellos que ponen un límite a lo que Dios quiere hacer en sus vidas. No quieren dar un paso más, dicen: “hasta aquí llegué yo, no más”. Pero quiero que sepas que hasta las rodillas no vas ni a adquirir ni a conquistar mucho. Porque muchas veces aunque escuchas y aceptas el mensaje, no haces más para que el agua comience a subir de nivel y no te llegue solamente hasta las rodillas.

Si caminas más adentro de la mar tú intimidad con Dios va a irse acrecentando. Tendrás más visión de lo que pasa alrededor. Sentirás seguridad para sentir la voluntad de Dios. No debes tener miedo ni temor a que tu guerra se intensifique. Pero cuando venga una ola a quererte derrumbar, recuerda que Dios la mandará a aquietarse o te sobrepondrás a ella. ¡No te acobardes!

Muchas veces te quejas de lo que no tienes o has alcanzado en Dios, pero te pregunto: ¿has profundizado lo suficientemente con Dios? Es entonces cuando tienes que preguntarte: ¿qué me está pasando? Sabes por qué, ¡porque estar estancado no es tu lugar!

El agua hasta los lomos representa que el nivel de intimidad con Dios es bastante grande al punto que el agua te ha cubierto casi por completo. Son todas esas personas que han aceptado los retos que Dios ha puesto en sus manos. Son los verdaderos adoradores, aquellos que no se conforman y cada día tienen más hambre y sed de Dios. Ellos saben que Dios los ha llevado de la mano y siguen agarrados a él aún cuando el viento ha soplado fuerte. Son los que dicen: “¡Señor dame fuerzas para llegar a más! Y quienes están en este nivel no pueden darse el lujo de retroceder. Aquí tendrás que cerrar tus ojos y seguir confiando en que Dios te llevará a otro nivel mucho más profundo.

Tú eres quien te detienes o sigues avanzando, aquí no puedes mirar atrás, ni permitir que el enemigo te robe lo que ya has alcanzado o conquistado. Porque a este nivel has conquistado ya muchas victorias, pero debes recordar que faltan aún muchas victorias más. Aquí estás cubierto casi completamente por el agua y tienes que atreverte a nadar. ¿Por qué? Porque si no nadas te llevará la corriente. Cuando tienes el agua hasta los lomos significa que tu dependencia total está en Dios, aquí tu fe mueve las montañas. Tú te niegas a ti mismo y comienzas a vivir totalmente obedeciendo a Dios. Aunque muchas veces te cuesta, pero sabes que vale la pena cumplir con la voluntad de Dios para tu vida. Tú ministerio comienza a crecer. Hay nuevas fuerzas, hay unción, ¡el reino de las tinieblas tiembla! Ya no te ciñes tú, le dices a Dios: “¡aquí estoy, haz conmigo lo que quieras! Derrotas a tus gigantes.

Pero recuerda que para llegar a este nivel es obligatorio que salgas de la orilla. Tienes que atreverte a más, no te puedes quedar en la zona de conformidad, ¡tienes que avanzar! Y para aquellos que ya han alcanzado un nivel donde el agua le llega hasta los lomos, deben saber que no pueden descuidarse que tienes que seguir nadando porque ya no podrán caminar. Así que yo te invito a que medites, reflexiones y entiendas que el momento de que el agua te llegue solamente hasta los tobillos o las rodillas, pasó. No es suficiente para ti que estés en este nivel. Dios quiere bendecirte y darte mucho más. Pero está en ti que te quedes ahí o te sumerjas en las profundidades maravillosas del río de Dios.

Autora: Brendaliz Avilés

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miércoles, 18 de agosto de 2010

¡CUÁNTO TE AMO MI DIOS!

¡Cuánto te Amo mi Dios!

¡Te amo mi Señor, eres mi fortaleza!
Me has amado desde antes de mi nacimiento.
Has marcado mi senda, tus palabras fueron guardadas en mi corazón.
Eres mi lucero resplandeciente, mi luz que nunca se apaga.
Cada mañana al despertar y en las noches antes de irme a dormir, eres mi primer y último pensamiento. Estoy aferrada a tu amor y gracia.
Desconectada de tu presencia no puedo estar.
Lejos de ti mi vida solo es hoja suelta que lleva el viento.
Por que yo estoy destinada para ser por siempre tuya,
Tú eres el dueño de mi alma entera.
Mis ojos al ver tu sol reconocieron tu resplandor.
Eres el faro que conduce mi vida.
Alineada a ti, aferrada a tu voluntad se cuán lejos puedo llegar.
No quiero vida fuera de ti, ni un mundo diferente por bello que parezca si en él no te encontraras tú.
Porque en el paraíso de tu gracia es donde yo recibo el amor que por siempre he soñado y deseado.
Gracias por ser en mi vida la fuente inagotable de paz,
el río de donde fluye y proviene todo lo bueno que tengo.
Todo lo que soy te lo debo.
¡Eternamente estoy enamorada de ti mi Dios!

Autora: Brendaliz Avilés

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martes, 17 de agosto de 2010

Dios Va En Frente de tu Batalla

DIOS VA EN FRENTE DE TU BATALLA

“Entonces Eliseo oró: “Señor, ábrele a Giezi los ojos para que vea”. (2 Reyes 6:17)

Una tropa siria se disponía a capturar a Eliseo. Su siervo Giezi atemorizado exclamó: “¡Ay mi señor! ¿Qué vamos a hacer?” Eliseo muy sereno y confiado responde: “No tengas miedo. Los que están con nosotros son más que ellos”. Entonces oró para que su siervo pudiera ver e inmediatamente después de la oración Giezi pudo ver que la colina estaba llena de caballos y carros de fuego alrededor de él.

¿Cuántas veces nos ha sucedido como a Giezi? El problema que tenemos en frente se ve tan grande que no vemos lo que hay más allá. Nos confundimos ante la opresión del enemigo o nos intimidamos ante el ejército que está en frente de nosotros. Es entonces cuando necesitamos de alguien con la suficiente visión de Dios que ore con nosotros y nos ayude a fijar nuestra mirada bien para que veamos el ejército que Dios ha enviado a nuestro favor. Pero si aún así no existiera nadie a tu lado para hacértelo saber, sigues teniendo a Dios y él es mayoría.

Hoy declaro que la pared que tienes delante de ti y que no te permite ver que Dios está contigo se cae. Las murallas se derrumban, las puertas se abren y las bendiciones han de derramarse sobre tu vida. La montaña se moverá conforme a tu fe, a lo que creas, confieses y declares. Porque mayor es el que está contigo, que envía sus ángeles para que te protejan y te guarden. Que te da fuerzas cuando te sientes cansado y cuando caes con el mismo amor te vuelve a levantar. ¡No, hermano(a) el mal no prevalecerá contra ti! El que abre caminos en el desierto y ríos en la soledad te acompaña, te protege y por siempre te guarda.

Autora: Brendaliz Avilés

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Yo sé que me responderás

 ¡Dios mío alzo mis ojos a los cielos!  Solo a ti que eres el único que tiene misericordia de mí y puede ayudarme. A ti que ves aún en lo se...