ORACIÓN DE ARREPENTIMIENTO: ¡SEÑOR, NO QUIERO FALLARTE!
¡Señor no quiero fallarte otra vez!
Pienso en el gran dolor que causo a tu corazón cada vez que te decepciono.
Y eso es porque realmente te amo y no quiero hacer las cosas mal.
Cómo se sentiría Sansón después de haberse dado cuenta que Dalilah no lo quería, que lo había engañado y que él había roto lo más valioso que tenía que era su pacto contigo. ¡Cuántos errores cometió David! ¡Qué mucho dolor ha de haber sentido! Porque fallarte a ti es como crucificarte de nuevo, es como negar el sacrificio tan maravilloso que hiciste por mí.
No quiero volver atrás, allá solo hay tormentas y tristezas. Sería como retroceder después de estar llegando casi a la meta. Y vivir sin ti no lo concibo ni un momento, porque tú eres el ser más especial y preciado para mí. Antes de ti no había nada, pero cuando tú llegaste a mi ser inundaste mi corazón con tu presencia y ahora ya nada es igual sin ti.
Por eso, con toda humildad te pido que me des las fuerzas que necesito para levantarme del suelo con fuerza y no volver a tropezar con la misma piedra. Tú eres un Dios que escudriña y que conoce lo más íntimo de mi ser. Sabes que no te miento, por eso me humillo y te ruego que me perdones por las veces que te he incumplido o faltado a alguna promesa. Reconozco que eres santo y quiero vivir siempre conforme a tus pasos.
Lávame una vez más con tu sangre preciosa, llévame ante el río de tu gracia y renueva este espíritu que solo clama por tu presencia. Escribe tus pensamientos en las paredes de mi corazón. Que ni un instante yo olvide tu ley y tus preceptos. Prefiero morir que vivir sin ti.
Haz que mi canción sea nueva, da los acordes necesarios a la música de mi vida. Escribe una nueva página en mi libro, borra los pedazos que afean la historia. Haz con tu bolígrafo celestial que la historia sea bella. Séllame eternamente para encontrarme contigo cuando me llames. Soy un alma ansiosa por conocer más y más de ti. ¡Te amo Señor! Por eso quebrantado vengo ante ti con la confianza y seguridad de que sé que me estás escuchando y me renovarás.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com
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¡Bienvenidos! Este lugar ha sido diseñado con el propósito de bendecir, dar una palabra que estimule, restaure y aliente tu corazón. Que encuentres un mensaje de ánimo o una palabra de amor para compartir con otros. ¡Dios los Bendiga! Pido al Señor que de alguna manera toque tu corazón a través de esta página.
lunes, 23 de agosto de 2010
domingo, 22 de agosto de 2010
ES EL MOMENTO DE QUE TE ATREVAS A NADAR
Es el Momento de que te Atrevas a Nadar
“Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente; y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho. Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos. Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado”. (Ezequiel 47:5)
¡Este es un llamado, un desafío espiritual, una convocatoria a que salgas de la orilla! El agua hasta los tobillos representa poca profundidad, intimidad y compromiso con Dios. Es la orilla a la que te acercas en la playa para jugar con las el agua y las olas. En este nivel es muy poco lo que podrás crecer, no habrá muchos cambios en tu vida, no podrás ver por completo la gloria de Dios en tu vida. Si no quieres profundizar, si no te atreves a nadar, permanecerás ahí, en la zona cómoda, sin mucho que arriesgar. En la orilla hay poca agua. No te puedes conformar con ir tan solamente a la iglesia todos los días o de vez en cuando porque Dios quiere darte mucho más que eso. Estar en este nivel no es lo ideal para ti, por tanto tienes que desprenderte de aquello que tú bien sabes que te está impidiendo adentrarte más al río de Dios.
Hasta las rodillas representa a algunos que han hecho el intento por profundizar y adentrarse un poquito más en las aguas, pero todavía no se han despojado de su manera de vivir pasada. Con mucha frecuencia el “viejo hombre”, las costumbres pasadas predominan en su vida. Por tanto eso impide que puedas recibir lo que Dios quiere brindarte. Tienes que soltar lo que te amarra, para que recibas las bendiciones ilimitadas que Dios tiene para ti. Los que están con el agua hasta las rodillas son aquellos que ponen un límite a lo que Dios quiere hacer en sus vidas. No quieren dar un paso más, dicen: “hasta aquí llegué yo, no más”. Pero quiero que sepas que hasta las rodillas no vas ni a adquirir ni a conquistar mucho. Porque muchas veces aunque escuchas y aceptas el mensaje, no haces más para que el agua comience a subir de nivel y no te llegue solamente hasta las rodillas.
Si caminas más adentro de la mar tú intimidad con Dios va a irse acrecentando. Tendrás más visión de lo que pasa alrededor. Sentirás seguridad para sentir la voluntad de Dios. No debes tener miedo ni temor a que tu guerra se intensifique. Pero cuando venga una ola a quererte derrumbar, recuerda que Dios la mandará a aquietarse o te sobrepondrás a ella. ¡No te acobardes!
Muchas veces te quejas de lo que no tienes o has alcanzado en Dios, pero te pregunto: ¿has profundizado lo suficientemente con Dios? Es entonces cuando tienes que preguntarte: ¿qué me está pasando? Sabes por qué, ¡porque estar estancado no es tu lugar!
El agua hasta los lomos representa que el nivel de intimidad con Dios es bastante grande al punto que el agua te ha cubierto casi por completo. Son todas esas personas que han aceptado los retos que Dios ha puesto en sus manos. Son los verdaderos adoradores, aquellos que no se conforman y cada día tienen más hambre y sed de Dios. Ellos saben que Dios los ha llevado de la mano y siguen agarrados a él aún cuando el viento ha soplado fuerte. Son los que dicen: “¡Señor dame fuerzas para llegar a más! Y quienes están en este nivel no pueden darse el lujo de retroceder. Aquí tendrás que cerrar tus ojos y seguir confiando en que Dios te llevará a otro nivel mucho más profundo.
Tú eres quien te detienes o sigues avanzando, aquí no puedes mirar atrás, ni permitir que el enemigo te robe lo que ya has alcanzado o conquistado. Porque a este nivel has conquistado ya muchas victorias, pero debes recordar que faltan aún muchas victorias más. Aquí estás cubierto casi completamente por el agua y tienes que atreverte a nadar. ¿Por qué? Porque si no nadas te llevará la corriente. Cuando tienes el agua hasta los lomos significa que tu dependencia total está en Dios, aquí tu fe mueve las montañas. Tú te niegas a ti mismo y comienzas a vivir totalmente obedeciendo a Dios. Aunque muchas veces te cuesta, pero sabes que vale la pena cumplir con la voluntad de Dios para tu vida. Tú ministerio comienza a crecer. Hay nuevas fuerzas, hay unción, ¡el reino de las tinieblas tiembla! Ya no te ciñes tú, le dices a Dios: “¡aquí estoy, haz conmigo lo que quieras! Derrotas a tus gigantes.
Pero recuerda que para llegar a este nivel es obligatorio que salgas de la orilla. Tienes que atreverte a más, no te puedes quedar en la zona de conformidad, ¡tienes que avanzar! Y para aquellos que ya han alcanzado un nivel donde el agua le llega hasta los lomos, deben saber que no pueden descuidarse que tienes que seguir nadando porque ya no podrán caminar. Así que yo te invito a que medites, reflexiones y entiendas que el momento de que el agua te llegue solamente hasta los tobillos o las rodillas, pasó. No es suficiente para ti que estés en este nivel. Dios quiere bendecirte y darte mucho más. Pero está en ti que te quedes ahí o te sumerjas en las profundidades maravillosas del río de Dios.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com
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“Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente; y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho. Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos. Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado”. (Ezequiel 47:5)
¡Este es un llamado, un desafío espiritual, una convocatoria a que salgas de la orilla! El agua hasta los tobillos representa poca profundidad, intimidad y compromiso con Dios. Es la orilla a la que te acercas en la playa para jugar con las el agua y las olas. En este nivel es muy poco lo que podrás crecer, no habrá muchos cambios en tu vida, no podrás ver por completo la gloria de Dios en tu vida. Si no quieres profundizar, si no te atreves a nadar, permanecerás ahí, en la zona cómoda, sin mucho que arriesgar. En la orilla hay poca agua. No te puedes conformar con ir tan solamente a la iglesia todos los días o de vez en cuando porque Dios quiere darte mucho más que eso. Estar en este nivel no es lo ideal para ti, por tanto tienes que desprenderte de aquello que tú bien sabes que te está impidiendo adentrarte más al río de Dios.
Hasta las rodillas representa a algunos que han hecho el intento por profundizar y adentrarse un poquito más en las aguas, pero todavía no se han despojado de su manera de vivir pasada. Con mucha frecuencia el “viejo hombre”, las costumbres pasadas predominan en su vida. Por tanto eso impide que puedas recibir lo que Dios quiere brindarte. Tienes que soltar lo que te amarra, para que recibas las bendiciones ilimitadas que Dios tiene para ti. Los que están con el agua hasta las rodillas son aquellos que ponen un límite a lo que Dios quiere hacer en sus vidas. No quieren dar un paso más, dicen: “hasta aquí llegué yo, no más”. Pero quiero que sepas que hasta las rodillas no vas ni a adquirir ni a conquistar mucho. Porque muchas veces aunque escuchas y aceptas el mensaje, no haces más para que el agua comience a subir de nivel y no te llegue solamente hasta las rodillas.
Si caminas más adentro de la mar tú intimidad con Dios va a irse acrecentando. Tendrás más visión de lo que pasa alrededor. Sentirás seguridad para sentir la voluntad de Dios. No debes tener miedo ni temor a que tu guerra se intensifique. Pero cuando venga una ola a quererte derrumbar, recuerda que Dios la mandará a aquietarse o te sobrepondrás a ella. ¡No te acobardes!
Muchas veces te quejas de lo que no tienes o has alcanzado en Dios, pero te pregunto: ¿has profundizado lo suficientemente con Dios? Es entonces cuando tienes que preguntarte: ¿qué me está pasando? Sabes por qué, ¡porque estar estancado no es tu lugar!
El agua hasta los lomos representa que el nivel de intimidad con Dios es bastante grande al punto que el agua te ha cubierto casi por completo. Son todas esas personas que han aceptado los retos que Dios ha puesto en sus manos. Son los verdaderos adoradores, aquellos que no se conforman y cada día tienen más hambre y sed de Dios. Ellos saben que Dios los ha llevado de la mano y siguen agarrados a él aún cuando el viento ha soplado fuerte. Son los que dicen: “¡Señor dame fuerzas para llegar a más! Y quienes están en este nivel no pueden darse el lujo de retroceder. Aquí tendrás que cerrar tus ojos y seguir confiando en que Dios te llevará a otro nivel mucho más profundo.
Tú eres quien te detienes o sigues avanzando, aquí no puedes mirar atrás, ni permitir que el enemigo te robe lo que ya has alcanzado o conquistado. Porque a este nivel has conquistado ya muchas victorias, pero debes recordar que faltan aún muchas victorias más. Aquí estás cubierto casi completamente por el agua y tienes que atreverte a nadar. ¿Por qué? Porque si no nadas te llevará la corriente. Cuando tienes el agua hasta los lomos significa que tu dependencia total está en Dios, aquí tu fe mueve las montañas. Tú te niegas a ti mismo y comienzas a vivir totalmente obedeciendo a Dios. Aunque muchas veces te cuesta, pero sabes que vale la pena cumplir con la voluntad de Dios para tu vida. Tú ministerio comienza a crecer. Hay nuevas fuerzas, hay unción, ¡el reino de las tinieblas tiembla! Ya no te ciñes tú, le dices a Dios: “¡aquí estoy, haz conmigo lo que quieras! Derrotas a tus gigantes.
Pero recuerda que para llegar a este nivel es obligatorio que salgas de la orilla. Tienes que atreverte a más, no te puedes quedar en la zona de conformidad, ¡tienes que avanzar! Y para aquellos que ya han alcanzado un nivel donde el agua le llega hasta los lomos, deben saber que no pueden descuidarse que tienes que seguir nadando porque ya no podrán caminar. Así que yo te invito a que medites, reflexiones y entiendas que el momento de que el agua te llegue solamente hasta los tobillos o las rodillas, pasó. No es suficiente para ti que estés en este nivel. Dios quiere bendecirte y darte mucho más. Pero está en ti que te quedes ahí o te sumerjas en las profundidades maravillosas del río de Dios.
Autora: Brendaliz Avilés
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miércoles, 18 de agosto de 2010
¡CUÁNTO TE AMO MI DIOS!
¡Cuánto te Amo mi Dios!
¡Te amo mi Señor, eres mi fortaleza!
Me has amado desde antes de mi nacimiento.
Has marcado mi senda, tus palabras fueron guardadas en mi corazón.
Eres mi lucero resplandeciente, mi luz que nunca se apaga.
Cada mañana al despertar y en las noches antes de irme a dormir, eres mi primer y último pensamiento. Estoy aferrada a tu amor y gracia.
Desconectada de tu presencia no puedo estar.
Lejos de ti mi vida solo es hoja suelta que lleva el viento.
Por que yo estoy destinada para ser por siempre tuya,
Tú eres el dueño de mi alma entera.
Mis ojos al ver tu sol reconocieron tu resplandor.
Eres el faro que conduce mi vida.
Alineada a ti, aferrada a tu voluntad se cuán lejos puedo llegar.
No quiero vida fuera de ti, ni un mundo diferente por bello que parezca si en él no te encontraras tú.
Porque en el paraíso de tu gracia es donde yo recibo el amor que por siempre he soñado y deseado.
Gracias por ser en mi vida la fuente inagotable de paz,
el río de donde fluye y proviene todo lo bueno que tengo.
Todo lo que soy te lo debo.
¡Eternamente estoy enamorada de ti mi Dios!
Autora: Brendaliz Avilés
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¡Te amo mi Señor, eres mi fortaleza!
Me has amado desde antes de mi nacimiento.
Has marcado mi senda, tus palabras fueron guardadas en mi corazón.
Eres mi lucero resplandeciente, mi luz que nunca se apaga.
Cada mañana al despertar y en las noches antes de irme a dormir, eres mi primer y último pensamiento. Estoy aferrada a tu amor y gracia.
Desconectada de tu presencia no puedo estar.
Lejos de ti mi vida solo es hoja suelta que lleva el viento.
Por que yo estoy destinada para ser por siempre tuya,
Tú eres el dueño de mi alma entera.
Mis ojos al ver tu sol reconocieron tu resplandor.
Eres el faro que conduce mi vida.
Alineada a ti, aferrada a tu voluntad se cuán lejos puedo llegar.
No quiero vida fuera de ti, ni un mundo diferente por bello que parezca si en él no te encontraras tú.
Porque en el paraíso de tu gracia es donde yo recibo el amor que por siempre he soñado y deseado.
Gracias por ser en mi vida la fuente inagotable de paz,
el río de donde fluye y proviene todo lo bueno que tengo.
Todo lo que soy te lo debo.
¡Eternamente estoy enamorada de ti mi Dios!
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martes, 17 de agosto de 2010
Dios Va En Frente de tu Batalla
DIOS VA EN FRENTE DE TU BATALLA
“Entonces Eliseo oró: “Señor, ábrele a Giezi los ojos para que vea”. (2 Reyes 6:17)
Una tropa siria se disponía a capturar a Eliseo. Su siervo Giezi atemorizado exclamó: “¡Ay mi señor! ¿Qué vamos a hacer?” Eliseo muy sereno y confiado responde: “No tengas miedo. Los que están con nosotros son más que ellos”. Entonces oró para que su siervo pudiera ver e inmediatamente después de la oración Giezi pudo ver que la colina estaba llena de caballos y carros de fuego alrededor de él.
¿Cuántas veces nos ha sucedido como a Giezi? El problema que tenemos en frente se ve tan grande que no vemos lo que hay más allá. Nos confundimos ante la opresión del enemigo o nos intimidamos ante el ejército que está en frente de nosotros. Es entonces cuando necesitamos de alguien con la suficiente visión de Dios que ore con nosotros y nos ayude a fijar nuestra mirada bien para que veamos el ejército que Dios ha enviado a nuestro favor. Pero si aún así no existiera nadie a tu lado para hacértelo saber, sigues teniendo a Dios y él es mayoría.
Hoy declaro que la pared que tienes delante de ti y que no te permite ver que Dios está contigo se cae. Las murallas se derrumban, las puertas se abren y las bendiciones han de derramarse sobre tu vida. La montaña se moverá conforme a tu fe, a lo que creas, confieses y declares. Porque mayor es el que está contigo, que envía sus ángeles para que te protejan y te guarden. Que te da fuerzas cuando te sientes cansado y cuando caes con el mismo amor te vuelve a levantar. ¡No, hermano(a) el mal no prevalecerá contra ti! El que abre caminos en el desierto y ríos en la soledad te acompaña, te protege y por siempre te guarda.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com
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“Entonces Eliseo oró: “Señor, ábrele a Giezi los ojos para que vea”. (2 Reyes 6:17)
Una tropa siria se disponía a capturar a Eliseo. Su siervo Giezi atemorizado exclamó: “¡Ay mi señor! ¿Qué vamos a hacer?” Eliseo muy sereno y confiado responde: “No tengas miedo. Los que están con nosotros son más que ellos”. Entonces oró para que su siervo pudiera ver e inmediatamente después de la oración Giezi pudo ver que la colina estaba llena de caballos y carros de fuego alrededor de él.
¿Cuántas veces nos ha sucedido como a Giezi? El problema que tenemos en frente se ve tan grande que no vemos lo que hay más allá. Nos confundimos ante la opresión del enemigo o nos intimidamos ante el ejército que está en frente de nosotros. Es entonces cuando necesitamos de alguien con la suficiente visión de Dios que ore con nosotros y nos ayude a fijar nuestra mirada bien para que veamos el ejército que Dios ha enviado a nuestro favor. Pero si aún así no existiera nadie a tu lado para hacértelo saber, sigues teniendo a Dios y él es mayoría.
Hoy declaro que la pared que tienes delante de ti y que no te permite ver que Dios está contigo se cae. Las murallas se derrumban, las puertas se abren y las bendiciones han de derramarse sobre tu vida. La montaña se moverá conforme a tu fe, a lo que creas, confieses y declares. Porque mayor es el que está contigo, que envía sus ángeles para que te protejan y te guarden. Que te da fuerzas cuando te sientes cansado y cuando caes con el mismo amor te vuelve a levantar. ¡No, hermano(a) el mal no prevalecerá contra ti! El que abre caminos en el desierto y ríos en la soledad te acompaña, te protege y por siempre te guarda.
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lunes, 16 de agosto de 2010
Querido Dios, Tengo Necesidad de Ti
QUERIDO DIOS, TENGO NECESIDAD E TI
Señor, más que un anhelo, capricho o simple deseo, yo tengo necesidad y urgencia de ver tu mano obrar. De que intervengas en mi situación con mano poderosa. Necesito de tu auxilio, preciso de un milagro divino. Esto que yo siento es emergencia de ti, parece que me estoy ahogando y en el intento de querer salvarme, desfallezco. ¡Quiero gritar que no puedo más! Un sollozo ahoga mis silencios, mientras me pregunto, ¿qué sentido tiene esto? Porque no logro entender nada de lo que está pasando y el desierto me va secando. ¡Yo quiero agua y no cualquier agua! Porque mi agua eres tú, porque en mi vida sigues gobernando tú. No importa cuán rendida deba estar, solo de ti proviene mi bienestar. Por tal razón me reconozco, estoy consciente que solo en ti puedo confiar y esperar.
Mientras las lágrimas hacen un recorrido por mis mejillas y te hablo en silencio, pues tú conoces todo lo que siente mi corazón y piensa mi mente, comienzo a sentir algo especial. Tú vas llenando mi ser que está ansioso de tu presencia y dirección. Vas soplando de tu aire que purifica cada célula que hay en mí. Porque tú eres tan maravilloso, que se me hace tan inexplicable describir. No me puedo escapar, tú me cautivas, mi alma está apegada a ti. Y sé que en cada cosa tú has de obrar. Que volverán las sonrisas a llenar de alegría mi vida. Y como siempre todo te lo deberé a ti.
Autora: Brendaliz Avilés
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Señor, más que un anhelo, capricho o simple deseo, yo tengo necesidad y urgencia de ver tu mano obrar. De que intervengas en mi situación con mano poderosa. Necesito de tu auxilio, preciso de un milagro divino. Esto que yo siento es emergencia de ti, parece que me estoy ahogando y en el intento de querer salvarme, desfallezco. ¡Quiero gritar que no puedo más! Un sollozo ahoga mis silencios, mientras me pregunto, ¿qué sentido tiene esto? Porque no logro entender nada de lo que está pasando y el desierto me va secando. ¡Yo quiero agua y no cualquier agua! Porque mi agua eres tú, porque en mi vida sigues gobernando tú. No importa cuán rendida deba estar, solo de ti proviene mi bienestar. Por tal razón me reconozco, estoy consciente que solo en ti puedo confiar y esperar.
Mientras las lágrimas hacen un recorrido por mis mejillas y te hablo en silencio, pues tú conoces todo lo que siente mi corazón y piensa mi mente, comienzo a sentir algo especial. Tú vas llenando mi ser que está ansioso de tu presencia y dirección. Vas soplando de tu aire que purifica cada célula que hay en mí. Porque tú eres tan maravilloso, que se me hace tan inexplicable describir. No me puedo escapar, tú me cautivas, mi alma está apegada a ti. Y sé que en cada cosa tú has de obrar. Que volverán las sonrisas a llenar de alegría mi vida. Y como siempre todo te lo deberé a ti.
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miércoles, 11 de agosto de 2010
Querido Dios: Nada es Normal Desde Que Estás
Querido Dios:
Nada es normal desde que estás en mi vida. Sentir tu presencia fluyendo en mí ser me transforma, renueva y regenera. Porque donde hay tristeza, tú colocas gozo. Donde había amargura, odio, cólera y resentimientos, tú siembras amor. Tú amor hace que mi alma sienta paz y que yo permanezca en control. La casita aquí en mi interior se siente tan limpia, fresca y clara, pues me has apartado del pecado. Me has limpiado de lo que me contamina. Tú has puesto esperanza y fe donde antes solo había dudas sobre el futuro, penas por el pasado y no se disfrutaba del presente. Mi vida es más plena, yo estoy más confiada, tu Palabra me ha dado certezas y promesas que espero ver cumplirse. Has ordenado mi vida y en cada experiencia, por más ilógica o triste que parezca, puedo ver y percibir que tu la reviertes en bien porque sabes lo que es mejor para mí.
A veces atravieso un río y siento que me voy a ahogar. De repente algo me hace pensar que tú no estás, pero cuando el agua va llegando hasta el cuello y yo creo que ya no podré resistir más… Tú sencillamente me haces ver y sentir que siempre has estado ahí porque eres mi salvavidas. Vuelvo otra vez a cruzar el río y llego hasta mi lugar de destino. Ya no vivo sin significado ni sentido, eres mi mundo y giro alrededor de ti. Por eso te quiero expresar las gracias, mi alma siente infinito afecto hacia ti.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com
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Nada es normal desde que estás en mi vida. Sentir tu presencia fluyendo en mí ser me transforma, renueva y regenera. Porque donde hay tristeza, tú colocas gozo. Donde había amargura, odio, cólera y resentimientos, tú siembras amor. Tú amor hace que mi alma sienta paz y que yo permanezca en control. La casita aquí en mi interior se siente tan limpia, fresca y clara, pues me has apartado del pecado. Me has limpiado de lo que me contamina. Tú has puesto esperanza y fe donde antes solo había dudas sobre el futuro, penas por el pasado y no se disfrutaba del presente. Mi vida es más plena, yo estoy más confiada, tu Palabra me ha dado certezas y promesas que espero ver cumplirse. Has ordenado mi vida y en cada experiencia, por más ilógica o triste que parezca, puedo ver y percibir que tu la reviertes en bien porque sabes lo que es mejor para mí.
A veces atravieso un río y siento que me voy a ahogar. De repente algo me hace pensar que tú no estás, pero cuando el agua va llegando hasta el cuello y yo creo que ya no podré resistir más… Tú sencillamente me haces ver y sentir que siempre has estado ahí porque eres mi salvavidas. Vuelvo otra vez a cruzar el río y llego hasta mi lugar de destino. Ya no vivo sin significado ni sentido, eres mi mundo y giro alrededor de ti. Por eso te quiero expresar las gracias, mi alma siente infinito afecto hacia ti.
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domingo, 8 de agosto de 2010
Con Amor a Mi Hermana Querida
Con Amor A Mi Hermana Querida
Dedicado a Todas Esas Hermanas Especiales
Pero de Forma Muy Especial a la Mía: Janice Avilés
Con una Dedicatoria Especial a Samuel y su Hermana Mabet
Eres un regalo a mi vida, eres mi hermanita querida.
Quien me extiende la mano y me ayuda
y cuando estoy triste me sonríe y anima.
Esperas lo mejor de mí
y por eso a veces te vuelves exigente.
Me aconsejas tratando de que en el camino no caiga,
siempre me ofreces tu amor incondicional.
Doy gracias a Dios por ti,
pues para mí tu eres la mejor.
Una mujer de ejemplo, que tengo que admirar.
Por eso me quito el sombrero y te ofrezco mi respeto.
Pido a Cristo quien es mi sustento,
que por siempre te guarde y te bendiga.
Porque tú mi hermanita querida,
eres de las mejores cosas
que Dios me ha regalado en la vida.
Y por eso a través de este humilde pensamiento,
yo quiero hacerte saber lo mucho que significas,
el gran cariño y amor que siento por ti.
Tú me inspiras, ¡nunca cambies hermana mía!
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com
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