viernes, 6 de noviembre de 2009

LENGUAJE DE FE


Lenguaje de Fe

Con el transcurrir del tiempo, todos, unos más que otros, atravesamos diferentes tipos de situaciones. Muchas de las pruebas que tenemos que atravesar en ocasiones hacen que nuestra fe quiera tambalearse. Pero una parte importante que cada cristiano debe fomentar, ejercitar y estar consciente es que cada día que pasa nuestra fe debe ir en crecimiento. La Biblia dice que la fe es parecida a una semilla de mostaza. Comienza pequeñita, pero a medida que nos acercamos a Dios y comenzamos a tener experiencias con él, se supone que esa fe vaya en aumento.

Anoche cuando me acosté, meditaba en tantas cosas, de tal manera que tuve que volver a levantarme y tomar notas que quiero compartir con ustedes y que espero sea de bendición a sus vidas, tanto como han sido de bendición a la mía. Nuestro lenguaje normal y humano puede ser transformado por uno divino, cuando tomamos la autoridad de Dios. Cuando renovamos la forma en que hablamos y pensamos. Cuando confesamos cosas contrarias aún cuando todo parezca adverso y en nuestra contra. De hecho eso es la fe, llamar las cosas que no son como si fuesen. Creer aunque no veas nada. Pero ojo, no estoy hablando de una “súper fe”, donde las personas pretenden manejar a Dios a su antojo, ni mucho menos, algo que pasa a convertirse en una utopía, saliéndose de la realidad. Yo estoy hablando de ejemplos concretos que vemos a través de las Escrituras en las que hombres y mujeres de Dios, lograron sobreponerse a las circunstancias adversas y experimentaron la gloria de Dios en sus vidas.
He aquí algunos ejemplos:

Ante un cojo que pedía limosna y no teniendo nada de dinero, Pedro dijo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”. (Hechos 3:1-11).


Pablo hablándole a los corintios decía… “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. (2 Corintios 12:5-11).

El padre de un muchacho que estaba mudo y atado exclamó en medio de su situación lo siguiente cuando… “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad”. (Marcos 9:13-27).

Job un caballero y héroe de la fe, le pasaron un sinnúmero de cosas que parecían increíbles. Tuvo perdidas materiales y de seres queridos, no obstante la Biblia relata que cuando vinieron a darle esas noticias devastadoras, aún así actuó y pronunció lo que aquí les muestro: “Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”. (Job 1:20-21).

Un profeta llamado Habacuc manifestó su confianza en Dios emitiendo la siguiente declaración: “Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar”. (Habacuc 3:17-19).

Rahab siendo una ramera encontró la salvación para ella y su familia atreviéndose a ayudar a unos siervos del Señor, testificando y confesando lo siguiente: “…porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra”. (Josué 2:11).

En el libro de Daniel, capítulo 3 se relata la historia de tres jóvenes hebreos que no se intimidaron ante la persecución ni el peligro de muerte, dándonos cátedra de lo que es tener fidelidad ante Dios. Sus palabras fueron las siguientes: “Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”. (Daniel 3:16-18).

Hubo un momento en que Daniel no habló, pero sus acciones dijeron mucho. Observemos y meditemos en esto: “Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes. Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios. Hasta el rey Nabucodonosor conocía que Daniel servía a un Dios que era real por lo que miren lo que sucedió… “El rey, pues, se levantó muy de mañana, y fue apresuradamente al foso de los leones. Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste, y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones? Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre. Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo. Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios. (Para más detalles leer Daniel 6 completo).

Pablo dijo: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos”. (2 Corintios 4:7-10). Y también pudo con certeza exclamar estas palabras: “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. (Filipenses 1:6).

Fe en acción y confianza en quien servía, fue la que tuvo David cuando se enfrentó al gigante Goliat. Con aproximadamente unos 17 años, cinco piedras, pero con todo el poder, la unción y fortaleza de Dios pronunció: “Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos”. (1 Samuel 17:45-47).

Son tantos y tantos los que en el momento difícil no se amedrentaron, que si comienzo a mencionarlos, no termino. Estos hombres y mujeres tenían algo que los asemejaba y los distinguía aún en medio de multitudes. No era su fortaleza, ni inteligencia, tampoco eran sus influencias, mucho menos que fueran mejores que tú y que yo. Pero ellos habían tenido un encuentro tan personal con el Señor, ellos tenían una convicción tan profunda en el Dios a quien le servían y en quien creían, que sabían que él no los desampararía en ningún momento. Sabían que aunque tuvieran que enfrentarse a la noche más larga y oscura Su Redentor vivía. Esperaban ver Su gloria manifestarse en sus vidas. Sabían que no era con espada ni con ejércitos que se peleaban sus batallas, sino con el Santo Espíritu de Dios. Ellos persistieron en lo que habían aprendido, sabían que quienes confían en el Señor, no serán confundidos ni avergonzados. Conocían que su roca sólida y fuerte era el Rey de reyes y Señor de señores. Ellos usaron un lenguaje espiritual, tal vez ni siquiera se dieron cuenta, de lo que estaban haciendo. Pero como su dependencia provenía de Dios, hablaron y actuaron como hijos de Dios que eran.

¿Y tú te atreves a pronunciar el lenguaje de fe?


Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para:
http://escritosdelsilencio.blogspot.com/

miércoles, 4 de noviembre de 2009

NO DAÑES LOS PLANES DE DIOS


¡No Dañes los Planes de Dios!

“Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido”. (Génesis 17:1-3)

Si hay algo con lo que el ser humano tiene que aprender a lidiar es con el apresuramiento. Somos personas ligeras. Vivimos en un mundo de constante cambio. Hay una competencia tremenda. Estamos en una carrera y todos luchamos por conseguir nuestro lugar. No nos gusta hacer fila, no queremos esperar en los restaurantes, nos impacientamos si alguien conduce muy lento y va en frente de nosotros. Cuántas veces no terminamos de decir la palabra de la persona con la que estamos conversando por que nos desespera que no acabe de pronunciar lo que nos quiere decir. Si ya de por sí es muy difícil para nosotros ser pacientes, imagínense cuando se trata de esperar el tiempo en Dios. ¡Más difícil se nos hace! Porque la matemática y el cronometrador de Dios no es la misma nuestra, su reloj es bien diferente. Creo que no es fácil porque estamos acostumbrados a un mundo donde de alguna manera todo se nos ha facilitado y de alguna manera pensamos que nos lo merecemos todo. Que muchas veces decimos ahora y tenemos las cosas a la mano. Inclusive hay ocasiones que sin siquiera darnos cuenta actuamos con Dios como niños malcriados o como jefes malos queriendo ordenar el cuándo, el dónde y el ahora.

¿Has tenido alguna vez la oportunidad de ver a un niño montando pataleta por que sus padres no pudieron comprarle algo que él quería? Ese niño no entiende de razones, ese niño está encaprichado porque quiere que su deseo sea cumplido al instante y a la mayor brevedad posible. Y cuando te imaginas esta escena seguro que no te das cuenta de que en nuestras vidas, muchas veces nosotros no estamos lejos de actuar de igual o peor manera. Gracias a Dios que es tan paciente, amante y misericordioso con nosotros, que nos considera y no toma en cuenta muchas de nuestras faltas. Aún cuando muchas veces quisiéramos hasta desafiarlos porque no logramos entender qué es lo que está pasando y por qué no recibimos respuesta a esas cosas que estamos pidiendo. Sin embargo algo que nos conduce al apresuramiento es la desesperación. A su vez la desesperación es producida por la impaciencia. La impaciencia la produce el esperar. Porque como dijo alguien “el que espera, desespera”. Sin embargo cuando nuestra vida es manejada por el Señor, cuando aprendemos a depender de él y caminar a su paso, definitivamente tenemos también que aprender a actuar en el tiempo de él.

Cuando damos un vistaza a la historia de Abraham, observamos que una de las protagonistas principales tuvo que ser la paciencia. A Abraham y Sara no les toco esperar dos o tres días, sino que esperaron para ver la promesa de un hijo llamado Isaac básicamente, durante una gran parte de su vida. Algo sucede cuando nosotros comenzamos a enfocarnos no en las promesas de Dios, sino en nuestras limitaciones y circunstancias. Cuando nos concentramos en nuestras imposibilidades, inmediatamente comienzan a aparecer las dudas y las preguntas. Nuestros temores quieren causarnos sombras. Y creerle a Dios es un asunto total de fe y dependencia en él. Hay tantas promesas que Dios ha depositado sobre nuestras vidas y cuando las recibimos nos emocionamos, pero aquí lo importante no es del que comienza la carrera, sino del que la termina. Tanto tiempo tuvieron que esperar Abraham y su esposa Sara que se turbaron. Se impacientaron, metieron su mano en el asunto, quisieron ayudar a Dios y dañaron un plan perfecto. Añadieron al escenario personajes que no tenían que estar. Agar e Ismael no eran parte de ese primer plan, pero luego en la misericordia que tuvo Dios, hizo de ellos otra gran nación.

Quiero que medites en las veces en que has dañado los planes o sorpresas que Dios quería darte en el camino. Cuántas veces nuestra impaciencia ha logrado que estemos a punto de echar a perder todo lo hermoso que estamos por recibir. A veces Dios dice: “a la derecha” y tú te empeñas en querer ir por la izquierda”. Tantas excusas o carencias le presentamos a Dios como pretexto porque tememos, porque nos sentimos incapacitados. Dios diciéndonos: “yo creo en ti, yo te voy a dar las herramientas y la sabiduría que necesitas”. Y nosotros aumentamos lo que vemos como un problema. Cuántas veces hemos dicho llorando: “Señor esperaré pacientemente en ti” y cuando comienza a pasar el tiempo nuestra mente y nuestras fuerzas comienzan a fallarnos. Y sé lo que digo porque yo también he tenido que esperar mucho para ver el cumplimiento de las promesas de Dios a mi vida. Cuántas veces he pensado que yo he dañado el plan cuando veo a otros recibir sin mucho esfuerzo tantas cosas. Pero luego el Señor me ha mostrado que voy caminando a su paso y recibiendo las cosas según los propósitos que él tiene para con mi vida. Aún espero ver el cumplimiento de tantas cosas, palabras, sueños, proyectos, aspiraciones, realizaciones. Pero sé que todo está en las manos de mi Dios. Sí se también lo asfixiante y doloroso que puede ser el proceso. Pero vale la pena confiar y esperar en el Señor. Lejos estoy de ser perfecta, pero con la mano en el corazón te puedo decir que aunque muchas veces he tenido que esperar mucho, bien ha valido la pena. Porque cuando las cosas surgen en el tiempo de Dios, todo es tan bellamente maravilloso y perfecto. Cuando Dios abre una puerta, nadie la puede cerrar, no hay piedra que pueda estorbar la bendición que está pautada por Dios para tu vida.

Tal vez ahora mismo tú estés batallando con mil pensamientos, dudas e incertidumbres. Quizás estés tan agotado física y mentalmente, que ya lo que sientes es un hilito de esperanza que está por quebrarse. Pero Dios dice que no desesperes porque el convierte el llanto en sonrisa, porque justo antes de amanecer es cuando más oscura parece la noche. Yo no puedo decirte cuánto tiempo tardará en contestar, pero si sé que él es muy fiel y que los que esperan en él no serán avergonzados. Muchos tal vez anden burlándose y preguntándose: “¿dónde está tu Dios? Y con toda la certeza del mundo y una serenidad que sobrepasa todo entendimiento yo puedo decirte que está ahí justo al lado tuyo aunque no lo veas y aún cuando se te haga difícil poder sentirlo. No cometas una ligereza, una locura de la cual luego te arrepentirás. Espera en el Señor, no tomes decisiones impulsadas por presiones, emociones o lo que piensan o digan los demás. No te cases porque pienses que si no lo haces ahora no encontrarás a alguien mejor. No pienses en quitarte la vida porque sientas que para tu problema no hay solución. No dejes la posición que tanto esfuerzo te ha costado ni entierres el talento que Dios te dio aunque ella persecución, porque ha sido Dios quien te lo dio. Porque hallaste gracia ante sus ojos, porque fuiste agradable a su corazón. No vayas a ese viaje, si sabes muy dentro de ti que no es el tiempo de ir. Piensa que para eso Dios te ha dado sabiduría. Refúgiate en él, pero te pido por favor, que no dañes eso maravilloso que Dios ha hecho y quiere seguir haciendo en ti.

Por tantas imprudencias que cometió el pueblo de Israel en vez de 40 días tuvieron que pasar 40 años para llegar hasta la tierra prometida. No permitas que eso pase con tu vida. Y tú la que no tiene hijos, la que en silencio llora angustiada y desesperada porque no entiende lo que le está pasando. Y tú el que está pasando un proceso de enfermedad o un problema que siente que no merece, espera en silencio la salvación de Jehová. Él sabe lo que es mejor para nosotros. No siempre nos es fácil entenderlo, pero pese a todo recuerda que él te ama y sigue siendo Soberano.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para:
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Por Gente Así de Bella es que Yo Sigo Creyendo


POR GENTE ASÍ DE BELLA ES QUE YO SIGO CREYENDO

Me gusta la gente optimista. Aquellos que pese a las circunstancias de la vida, encuentran razones para sonreír. Son como medicina al alma que está afligida porque inyectan vitaminas de fe y esperanza. Me agradan las personas empáticas, que tienen sensibilidad suficiente para conmoverse ante el dolor ajeno y extienden sus manos a todo aquel que la necesite. Me simpatizan todos aquellos que tienen la valentía de levantarse después de una fuerte caída. Que gritan: ¡victoria! Aún cuando escuchan voces que quieren desalentarlos. Los que no se intimidan y combaten aún contra enfermedades terminales o pronósticos fatales. Aquellos que pese a que sus probabilidades parezcan escasas y en las estadísticas, sus perfiles digan que no van a lograr sobresalir del “montón”, logran nadar contra la corriente y llegar hasta donde quieren. Se impulsan y alcanzan llegar hasta el final de la meta. Es que tengo que admirar a todos esos seres maravillosos que se levantan cada mañana e intentan hacer la diferencia con pequeños esfuerzos y detalles. Que no pierden su entereza, ni venden sus principios intimidados ante la crítica o lo que puedan pensar o decir los demás. Son aquellos que sin importar que el día amanezca nublado encuentran fuerzas y hacen hasta lo imposible por vivir la vida de la mejor manera posible. Aquellos para los que la palabra rendirse, no existe en su diccionario, porque saben que si confían en Dios, habrán posibilidades y nuevos caminos que conducirán hacia oportunidades que pueden traer el éxito y las bendiciones. Me quito el sombrero ante todos aquellos que siguen creyendo en Dios, aunque haya muchos ignorantes y otros que se crean muy sabios como para dudar de la presencia de ese Padre Celestial. Que aún cuando muchos tratan de burlarse o denigrarles se mantienen inconmovibles sobre la roca soberana y el castillo fuerte de su salvación que es Jehová.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/

martes, 3 de noviembre de 2009

ESPACIOS

Espacios...
El otro dia, pensaba en los espacios.
No los vemos de forma tangible pero los podemos apreciar y sentir.
Esos lapsos de tiempo, esos instantes de pausas breves o largas
que son tan necesarias para reflexionar, escuchar, pensasr, sentir y vivir.
Necesitamos de los espacios de silencios en una conversacion
para poder recibir lo que nos están queriendo decir.
Hasta la música tiene sus pausas y tiempos marcados para que se escuche mejor.
Esa mezcla hace una combinación y una armonía sublime.
La brisa del viento por momentos nos deja sentir su ímpetu y
por otros instantes parece estar ausente.
Cuando tomas tiempo para pausar, cuando das espacio a los espacios que parecen ser vacíos, pero traen llenura y plenituda tu vida, te estás preparando para recibir.
Hoy te invito a tomar una pausa, un periodo para que escuches lo que quiere platicar tu corazón contigo.
Alguien tal vez, está esperando que te calles para decirte algo importante.
Toma un espacio para que percibas el aroma de las flores,
para que sientas la caricia tierna de alguien que amas.
Hoy te invito a sentir el beso dulce, el abrazo cálido, a observar lo que dicen las miradas.
Verás que algo hermoso pasará dentro de tu interior que se reflejara en tu exterior.
Te percatarás de que cuando eres receptivo a todo lo que pasa a tú alrededor,
aprendes lecciones y todo en tu entorno cobra más sentido.

Autora: (BrendalizAvilés)
Escrito Para: http//escritosdelsilencio.blogspot.com/

lunes, 2 de noviembre de 2009

MOMENTOS


Momentos


Hoy he reflexionado y entre mis pensamientos quiero rescartar lo siguiente...

Hay momentos en nuestras vidas que son irrepetibles.

Hay personas en nuestra existencia que son irremplazables.

Hay oportunidades que no volverán a repetirse.

Por eso disfruta el momento.

Nunca sabes cuánto tiempo dura ese lapso en el que puedas contar con esas personas especiales o en que se te vuelva a presentar otra nueva oportunidad como esa que esta delante de ti ahora. Tampoco sabes cuánto tiempo pasará antes de que vuelvas a sentir esa sensación y certeza que te dice que el momento que estas viviendo es único.


Besitos.


Autora: Brendaliz Avilés


sábado, 31 de octubre de 2009

TE ESPERO ALLÍ


Te Espero Allí…


(A la Memoria de Carmen M. Caban)

No llores por mí, ni me digas adiós, porque esto solo es un hasta luego.
Yo siempre viviré en tu corazón mientras me recuerdes,
mientras me tengas presente, un pedacito de mi corazón vivirá en ti.
Cuando pienses en todos esos instantes que compartimos entremezclados de alegrías y nostalgias,
de sueños, certezas y esperanzas.
Yo ya gané la carrera, viví lo que me tocó vivir
y hubo momentos en que sentí más de la cuenta.
Lo que ves ahí es solo un cuerpo, mi alma ha volado hacia un lugar mejor. Mi corazón dejó de latir, pero me siento tan contenta, ¡yo amé a manos llenas, vi la puesta de sol y disfruté del perfume de las rosas! Yo di todo cuanto pude. Como todos cometí errores,
pero intenté aprender y no repetir.
Tropecé con mil piedras en el camino, más no me detuve,
seguí caminando.
Confieso que robé muchas sonrisas y que hice lo posible por sonreír aún cuando hubo momentos de tristezas.
No llores por mí porque yo me fui en completa paz.
Dios decidió que este era mi momento y cuando lo sentí llegar,
de Él me quise agarrar porque quedé cautivada
ante su belleza y luz radiante.
¡Ya no habrá más dolor para mí!
Las agonías y enfermedades que me agobiaban, ahora no existen.
Ya no tendré que preguntarme,
¿por qué tanta incomprensión por parte de la gente?
Ya no sentiré que no tengo fuerzas.
Hoy estoy completamente salva, en un lugar lleno de paz.
Pelee y gané, ¡yo vencí!
Me voy a mi morada eterna, más no me despido,
digo “hasta luego”.
Espero algún día poder reencontrarme nuevamente con todos ustedes.
Los espero allí, es esa mansión gloriosa y perpetua.
Porque sé que nos esperan más allá, un cielo y tierra nueva.
Y si eres fiel, algún día celebraremos junto al Padre Celestial,
las Bodas del Cordero.
Ya sabes que te espero allí, donde la flor no se marchita.
Donde el dolor y la enfermedad no existen.
Allí donde solo habrá sonrisas y mucha alegría.
Por eso, alégrate por mí.
Por un rato voy a descansar en un largo sueño,
más confío en que nos encontraremos un día precioso en el cielo
y será hasta la eternidad.

Autora: Brendaliz Avilés Malavé

Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/

Esto va dedicado con mucho cariño a una joven que perdió a su madre hace unos meses y la extraña mucho. Espero que de alguna manera este escrito sirva de consolación y le de fortaleza para continuar luchando sin rendirse. También lo hice a la memoria de una dama llamada Carmen M. Cabán quien hace unos días partió con el Señor.

jueves, 29 de octubre de 2009

De Mi Corazón Al Tuyo Amigo Mío


DE MI CORAZÓN AL TUYO AMIGO MÍO

Cuando el silencio venga a visitarte por las noches y la angustia quiera desesperar y entristecerte. Cuando sientas que la vida se te va escapando como el agua entre los dedos. Cuando queriendo llorar solo sonrías y al preguntarte dónde están todos, no encuentres la respuesta…
Cuando te sientas muy solo y las nostalgias pretendan hacerte creer que tu vida no tiene sentido, recuerda que Alguien te creó con un propósito. Que Dios desea que seas feliz y vivas una vida plena.

Piensa también en mí y encontrarás a alguien que te estima y que te ofrece su mano amiga. Dios y yo creemos en ti. Creemos que lograrás sobrepasar la tempestad, que la noche larga y oscura se disipará. Que volverás a ver un nuevo sol y que sus rayos brillaran sobre ti. No desesperes amigo mío porque he aprendido que lo que no te mata te hace fuerte. Tampoco pierdas tu esencia, deja que aflore todo ese amor que tienes para dar y esa inteligencia que puertas te abrirá.

A nadie dejes de extender tu mano.
Recuerda que hasta los malos momentos pasan, hasta la tempestad más aterradora cesa. Hay barreras que con perseverancia se derrumban. Y cuando sientas que no tengas el control reconociendo que eres humano, encomienda tu vida a Dios y deja que Aquel que todo lo puede, pelee tú batalla. Vence el mal, haz el bien. No temas abrir el baúl de tus sentimientos y mucho menos atesorar tus recuerdos. Vive tu presente, has de este instante algo sin igual que aún en la noche más negra puedas conmemorar. No te detengas amigo mío, sigue luchando en el frente de batalla. Considera que tienes mucho para dar, siembra y cosecha recogerás.


Autora: Brendaliz Avilés



Dedicado con Mucho Cariño a Dex

MIS PLANES SON MEJORES QUE LOS TUYOS

Escrito para: http://www.EscritosdelSilencio.blogspot.com Ojo: Cuidado con el plagio