sábado, 24 de abril de 2010

ESCOGER LA MEJOR OPCIÓN

ESCOGER LA MEJOR OPCIÓN

Definitivamente pienso que si estás receptivo al aprendizaje todos los días podrás aprender algo nuevo. Aquellos que desean recibir instrucción y sabiduría de Dios, tienen que tener los sentidos bien abiertos. Necesitamos un equilibrio para saber cuando hablar y cuando callar. Cuando escuchar y qué es lo que se nos está diciendo. Necesitamos más amor y mucha más tolerancia y paciencia. Es indispensable que los frutos del Espíritu Santo se manifiesten en nuestras vidas.
Vivimos en un mundo tan acelerado, andamos todos dando vueltas de un lado para el otro. Pero en medio de ese ajetreo y esa vida precipitada y llena de afanes, tenemos que escoger la mejor parte como María. Una parte que no nos puede ser quitada. En medio de un mundo en el que la crisis económica es la orden del día, en que la tasa de enfermedades, asesinatos, violencia y suicidios aumenta, también hay una gran hambre que necesita ser saciada, hay un vacío que solo puede llenar Dios cuando se le permite entrada y se aloja en el corazón del hombre.
No sé si es que mucha gente no lo percibe o se dan cuenta, pero muchas veces profesan a Dios con sus labios, pero lo niegan con sus actitudes o acciones. Este es un punto que debemos analizar seriamente y tomar conciencia. Es nuestro testimonio y nuestra vida quien les hablará a los demás de quiénes somos nosotros realmente. Por ello Pablo decía que somos cartas abiertas. De alguna manera los demás tienen que leer nuestras vidas y oler la fragancia de Dios en nosotros.
Hoy más que nunca nuestra fe tiene que estar cimentada en el fundamento que es Cristo. Hoy más que ayer necesitamos establecer bases sólidas en la Palabra de Dios. No nos podemos conformar con ingerir la leche espiritual, necesitamos la vianda. Necesitamos saber dónde estamos parados y estar conscientes de hacia dónde nos dirigimos. No nos podemos contentar con mirar a Jesús desde un árbol, es necesario que él entre en nuestra casa y se adueñe de nuestras vidas. Necesitamos establecer un vínculo fuerte con nuestro Creador y ese lazo se estrecha cuando hablamos en oración y meditamos en él. No es tiempo de conformarnos con tocar solamente el borde de sus vestiduras, precisamos de postrarnos a sus pies, llenarnos de su presencia y tocar completamente al único que nos puede ayudar a continuar hacia adelante. Al Dios que promete no una esperanza sin fin, sino un sinfín de esperanza. Necesitamos sumergirnos de la cabeza a los pies en sus aguas refrescantes. Solo a través de su presencia encontraremos lo que nuestros corazones necesitan.

Autora: Brendaliz Avilés
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jueves, 22 de abril de 2010

TÚ OPORTUNIDAD

TÚ OPORTUNIDAD

¡Es tu oportunidad! El momento que tanto habías esperado ha llegado. Hoy se abre la puerta que por tanto tiempo estuviste esperando. Nadie la puede cerrar, porque se ha abierto anchamente para que tú pases. Hoy te sientes inmensamente feliz, ahora entiendes por qué razón tuviste que esperar tanto, ahora tienes un conocimiento que antes ni te imaginabas. Sientes plenitud, esperanza y gozo, porque sabes que estás recibiendo el premio a tu esfuerzo. Porque aunque hubo momentos en que pensaste que tu fe decaería, te mantuviste firme, creíste que lo ibas a lograr.
Hoy tienes el chance de hacer justamente lo que en el pasado te veías haciendo. Ya no hay futuro, llegó tu presente para que comiences a hacer realidad tus sueños. Dios ha dispuesto este tiempo para que hagas todo lo que puedas. Hoy quieres rescatar el momento, atesorarlo por siempre. Porque sabes que es un momento irrepetible, porque el sabor de la victoria es agradable. Por tanto no te atemorices, comienza a caminar, atraviesa esa puerta que adentro te esperan cosas buenas y mejores. Dios te concede la oportunidad, te permite brillar. Haz la diferencia, convierte las cosas malas en buenas, pero sobre todo no dejes nunca de luchar.

Autora: Brendaliz Avilés

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martes, 20 de abril de 2010

EL DIA DE HOY

EL DÍA DE HOY…

“…Renueva nuestros días como al principio”. (Lamentaciones 5:21)

El día de hoy se me presenta como un regalo. Tengo el privilegio de respirar. No sé lo que este día me traerá, sin embargo sé que Dios está conmigo y me dará la fortaleza y la sabiduría para enfrentarlo. Quiero vivir mi presente sin afanarme por el futuro. Y solo recordar cosas de mi pasado para sonreír, para tomar con acierto buenas decisiones o para entender que si ya enfrenté cosas que me parecieron por algún momento difíciles de asumir y pude, también podré ahora.

Seguramente este día me traerá buenas cosas y también es posible que toquen a mi puerta algunos problemas para resolver, desilusiones que quiera añadirse a la lista o alguna tristeza que se quiera infiltrar. Pero todas estas cosas son parte de la vida y creo que a todos nos llegan. Es cierto también que a algunas personas el dolor llega en más proporciones que a otras y no intentaré contestar por qué razón esto pasa. Pero siempre he creído que nada ocurre sin que haya algún propósito escondido. Pienso que tal vez las personas que soportan más son las que tienen dentro de ellas la facultad y la fortaleza para enfrentar esos retos que la vida les presenta.

Reflexiono también en todas esas personas que tienen que enfrentar una enfermedad que los atemoriza o que les hace pensar que no podrán vivir lo suficiente para disfrutar de tantas cosas maravillosas. Aquellos que sienten que su corazón ya no quiere latir más, que están cansados de luchar, de intentar, de probar. Que buscan hacer las cosas bien y mientras más esfuerzos hacen por mejorar, más contradictorias les parece que salen las cosas. No puedo dejar de levantar una plegaria a Dios y pedirle que los guíe, ayude y fortalezca en medio del desierto que se encuentran atravesando. Porque es justamente a través de ese desierto que Dios moldeará y pulirá sus vidas para que reciban cosas mejores. Para que desarrollen ciertas cualidades, características y herramientas que les harán ser mejores.

Al pensar en el futuro a veces nos sentimos ansiosos, sin embargo, Dios dice que podemos estar confiados porque ÉL ES. Y si él es, tiene el control de todo y no permitirá que nos suceda algo, por más grande que parezca, sin darnos juntamente la salida. Nuestro futuro con él es demasiado brillante y esperanzador, aunque haya pronósticos y pasen cosas a nuestro alrededor que por momentos nos hagan pensar lo contrario. El día de hoy haré todo lo posible porque merezca la pena recordarlo. Trataré de ir más despacio para disfrutar de los detalles que a veces pierdo. El día de hoy quiero saborearlo, sacarle provecho al máximo, porque es irrepetible. Hoy es ese día en que desato el moño y me dispongo a amar con más intensidad, a escuchar con más atención, a tomar tiempo para compartir con los más que quiero. Hoy dejaré a un lado todos esos afanes que trae la vida y viviré.

Autora: Brendaliz Avilés

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lunes, 19 de abril de 2010

CON NECESIDAD DE DIOS

CON NECESIDAD DE DIOS


“Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. Entonces le dijo: Por esta palabra, vé; el demonio ha salido de tu hija”. (San Marcos 7: 28-29).

Con necesidad urgente de una intervención divina se acercó esta mujer a Jesús. Era preciso e importante que ella consiguiera que Jesús la escuchara y la ayudara en ese momento tan difícil que estaba atravesando. Su hija querida estaba siendo atormentada por demonios. Aparte de Jesús, nadie podía hacer nada, por eso ella tomó la decisión de allegarse ante el único que tenía la potestad de hacer el milagro que ella tanto necesitaba para su hija.

Todo el panorama era adverso. La agonía y el infierno que ha de haber estado viviendo ella no tenían comparación. Requería de la gracia de un hombre al que no conocía, necesitaba el favor del que había escuchado por doquier que hacía grandes milagros. Porque sucede que cuando una mujer se decide a hacer algo, no descansa hasta lograrlo. Cuánto más haría una madre amorosa y desesperada de ver a su hija siendo atormentada y poseída por huestes malignas. Así que emprendió su viaje revestida de una armadura invisible, pero poderosa: SU FE. Ella sabía que no podía llegar a su casa nuevamente sin recibir la liberación de su hija.

Esta mujer estaba dispuesta a entregarlo todo, a humillarse y si era necesario insistir. Ninguna palabra lograría que ella se rindiera. Así que fue donde el Maestro y se atrevió a pedirle la liberación del tormento que estaba atravesando su hija. ¿Pueden ustedes imaginarse su sorpresa cuando recibe la respuesta del Maestro? ¿Cuántas cosas pasarían por su mente en aquel momento en que se encontraba frente al Maestro? Pero ella no iba a perder su oportunidad, lo tenía que seguir intentando. Dios estaba probando su fe, quería ver de qué sería capaz ella, a que estaba dispuesta por recibir el milagro para su hija. Si era capaz de dejar su orgullo o sus conceptos a un lado para poder recibir el toque divino de él. Y es tan sabia la respuesta que está mujer le da, pero no solo contestó sabiamente, sino que supo tocar la fibra del corazón de Jesús. Porque para aquellos que tenemos una mascota, en este caso un perro, conocemos que le damos a comer de nuestras manos. Y que aún de las migajas ellos comen. El mismo Jesús, tuvo que testificar de la fe tan grande que tuvo esta mujer. Ella que provenía de tierra extranjera, que nada sabía de tener una relación con el Padre, demostraba al mundo que Dios podía allegarse y atender la necesidad de aquellos que con corazón humilde se acercan a él reconociendo que es el único que puede solucionar sus problemas.

¡Cuántas veces nos ha tocado hacer a nosotros como la mujer sirofenicia!
Pedir que Dios intervenga en nuestras vidas o en la de gente que amamos. ¡Cuántas veces tenemos que ser movidos por nuestras circunstancias para entender que él siempre tiene cuidado de nosotros! La necesidad llevó a esta mujer a conseguir lo que quería. Ella no se rindió, tampoco se indignó ante la respuesta de Jesús, ella se mantuvo firme, estaba resuelta a no regresar a su casa sin tener la seguridad de que Jesús haría algo por ella.
Y nosotros como esta mujer debemos tener necesidad de Dios siempre. No solo cuando llegan los momentos adversos, sino eternamente. Porque cuando podemos reconocer que sin él nuestras almas no son saciadas ni están completas, abrimos la puerta a que sucedan todos los días milagros “pequeños y grandes” en nuestras vidas.

Te invito a qué reflexiones sobre cuán grande es tu necesidad por Dios y a que estás dispuesto para hacerle saber que necesitas su presencia y su intervención continuamente en su vida.

Autora: Brendaliz Avilés

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domingo, 18 de abril de 2010

DIOS ES NUESTRA HERENCIA ETERNA

Dios es Nuestra Herencia Eterna

“Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna”. (Salmo 73:26)

Cuando un cuerpo está quebrantado por una enfermedad que le causa dolor. Cuando el alma se siente triste por las múltiples luchas y pruebas con las que ha tenido que lidiar. Cuando los recursos menguan y llega la escasez a tu casa. Cuando como oro somos expuestos al fuego, es fácil sentir el deterioro y el desfallecimiento.

En este Salmo 73, Asaf comienza hablándonos de cuán bueno es Dios con los puros de corazón. Dice que estuvo a punto de caer, que poco le faltó para que resbalara porque se detuvo a mirar sus circunstancias. Porque miró a su alrededor y le pareció ver que pasaran cosas injustas a su vida mientras que sus enemigos lo escarnecían y se burlaban. Que cuando trató de comprender en su humano razonamiento todas esas cosas, sintió una carga insoportable.

Puede que tú también te encuentres experimentando lo que es sentir el peso de una carga insoportable. Tal vez te sientas tan afligido como se sentía Asaf cuando escribía este salmo. Pero algo sucedió en la vida de Asaf cuando entró en el santuario. Cuando se allegó a ese lugar de intimidad donde Dios habla solamente de tú a tú y responde a tu necesidad. Donde a través de su Espíritu Santo te hace comprender las cosas que no entenderías a simple vista. Allí el comprendió cuál sería el destino de los malvados. Y en ese lugar secreto, allí en la presencia de Dios, comprendió que su corazón estaba afligido, que su ánimo estaba amargado y que por su necedad e ignorancia se había comportado con su Creador como una bestia.

Allí pudo con humildad reconocer que Dios siempre estaba con él, que lo sostenía de la mano derecha. Que lo guiaba con el consejo divino y que un día podría ver la gloria de Dios en el cielo. Pudo entender que a quien él tenía en el cielo era a Jehová y que si Dios estaba con él eso era suficiente, más que cualquier cosa en la tierra. Luego de reflexionar y escribir estas cosas pudo exclamar esas palabras que se hacen tan real en la vida de aquellos que amamos y servimos al Señor. Porque puede desfallecer nuestro cuerpo y nuestro corazón, pero Dios fortalece nuestros corazones y nuestras vidas reciben de su refrigerio. ¡Aleluya! ¡Qué palabras tan poderosas! Saber que Dios es nuestra herencia maravillosa. Que quienes buscan refugio en él lo encuentran y no serán confundidos ni avergonzados.

Hoy te invito a que entres a su presencia para que recibas renuevo y descanso. Para que Dios pueda iluminar tu entendimiento y tú puedas ver más allá de lo que parecer ser. La diferencia entre que podamos ver más allá se encuentra cuando nos sumergimos completamente en la presencia del Señor y él nos hace entender que sigue estando ahí para nosotros y que un día nos encontraremos con él para siempre. Entonces ya no habrá más dolores ni sufrimientos. Todo será gozo y alegría perpetua. Así querido hermano, que no debes desmayar. Entra en su presencia y sentirás la diferencia.

Autora: Brendaliz Avilés

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martes, 13 de abril de 2010

CRECIMIENTO ESPIRITUAL POR EL RESTO DE NUESTRAS EXISTENCIA

Crecimiento Espiritual por el Resto de Nuestra Existencia

Finalmente hoy pude sentarme calmadamente a leer el libro que tan gentilmente Hefzi-Bá me obsequió. “Hoy Conocí a Jesucristo” es el maravilloso testimonio de cómo esta hermanita llegó a los pies del Señor.
Hoy deseo rescatar mediante esta reflexión algo que ella escribió que es muy real y verdadero y dice así: “nuestra salvación es inmediata, pero el proceso de transformación y restauración de nuestra vida dura el resto de nuestra existencia”. Lograr entender este concepto y gran verdad es fundamental y necesario. Pues todos los días experimentamos constantes cambios, llegan a nuestras vidas experiencias de todo tipo.

Que seamos lo suficientemente humildes y receptivos para entender que todavía Dios no ha terminado de trabajar en cada uno de nosotros es esencial para poder recibir todo lo que Dios quiere darnos, enseñarnos y mostrarnos. Porque por más conocimiento intelectual, espiritual, filosófico, secular o de cualquier índole que tengamos, jamás habremos aprendido, ni sabremos lo suficiente. Solo el poder de Dios mediante su Espíritu Santo puede corregirnos, instruirnos y guiarnos a toda verdad. Solo Él es quien puede reconstruir y reedificar los muros y los cimientos de nuestras vidas.

Creo que por eso Pablo expresaba que no que pretendiera haberlo alcanzado, sino que cada día su extensión espiritual estaba más cercana a Dios. Dios desea que sus hijos cada día estemos hambrientos de conocer su presencia, voluntad y dirección. Que nos llenemos de sus palabras, que su Espíritu este conectado a nosotros para que fluyamos a través de él. Que vivamos sujetos a su voluntad. Ciertamente todos los días vamos avanzando un poquito más cuando permitimos que él obre en nuestras vidas. Hay una canción que dice: un día orando le dije a mi Señor, tú el alfarero y yo el barro soy. Modela mi vida a tu parecer, haz como tú quieras, hazme un nuevo ser. Me dijo no me gustas, te voy a quebrantar y en un vaso nuevo te voy a transformar, pero en el proceso te voy a hacer llorar, porque por el fuego tú tienes que pasar”. ¡Cuánta verdad encierra este himno de principio a fin! Y nosotros como ese barro tenemos que dejar que el nos amolde para que seamos instrumentos y vasijas de su gloria y su honra.

Dios rendimos nuestros corazones a tu amor, nuestro ser a tu voluntad perfecta. Haz que cada día crezcamos hasta llegar a ser un reflejo vivo de ti. Queremos ser amantes apasionados de tu presencia, rendir frutos abundantes de una vida que es el reflejo del sometimiento y la búsqueda de la plenitud que solo se encuentra en ti. Haz lo que tengas que hacer, pero no permitas que pasemos nuestros días siendo iguales, permaneciendo estáticos, porque son tantas las cosas grandes que quieres mostrarnos. Porque es demasiado lo que quieres que experimentamos en esa vida devocional que tengamos contigo. Señor haznos recordar cada día de nuestra existencia que tú no has terminado con cada uno de nosotros. Amén.

Autora: Brendaliz Avilés

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lunes, 12 de abril de 2010

ORACIÓN PARA UN DÍA DE ANSIEDAD

Oración Para Un Día de Ansiedad

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de nosotros”.

Querido Señor:

Acudo a ti sintiéndome ansiosa y atemorizada. Mi lucha no es con nadie, pero hoy me toca enfrentarme cara a cara conmigo misma. Debo confrontar mis realidades, abrir la puerta a la sinceridad, para que pueda llegar la sanidad que tanto ansío y espero.

Si como a Pedro me preguntaras que si te amo, respondería: ¡Señor, sólo tú sabes cuánto te amo! Lucho con tantas imperfecciones a diario y a mi alrededor hay tanta presión que a veces siento que voy a explotar. Que no podré continuar por más esfuerzos que hago por avanzar y salir hacia adelante.

Y sé que sería mí ser como tierra árida y seca si tú no estuvieras aquí conmigo. El enemigo ha intentado robar mis sueños y quebrantar mi fe, pero desde ese lugar profundo de mí ser, desde el rincón más íntimo y secreto de mi alma, mis células respiran ese amor y esa gracia que no permite que huya de tus brazos y de tu amor.

Es tan fuerte tu Espíritu sobre mí, aunque yo me sienta tan vulnerable y tan débil a veces. Tú conoces también lo decepcionada que me siento cada vez que pienso que te fallo. Me surge este sentimiento de impotencia cuando creo que voy avanzando, porque doy dos o tres pasos hacia adelante y retrocedo como diez.

¿Qué voy a hacer Señor? ¿Qué es lo que hay más adelante? ¿Por qué no logro ver, qué es lo que aún no he logrado entender o comprender? ¿Por qué tarda tanto eso que espero? ¿Por qué siento que no son suficientes mis esfuerzos? ¿Qué es lo que no supero? Deben ser mis miedos o tal vez esas preocupaciones y tristezas que a nadie cuento. Que duermen calladas y en la noche me acompañan. Quizás son esas ilusiones rotas que algunas personas se han encargado de quebrar y me han dejado tan marcada.

Estoy tan lejos de ser perfecta. No puedo ni quiero ser lo que los demás gritan, esperan y presionan para que sea. Pero algo sé que es muy cierto aún en medio de este desierto. No soy autosuficiente, me gusta depender de ti y estoy convencida de que tú te glorificas aún en medio de mis debilidades. Eso me impulsa a seguir, a continuar aunque todo parezca incierto. A seguir creyendo aunque la respuesta tarde. Porque tú luz resplandece sobre mi vida y alumbra mis noches oscuras.

Ayúdame a verme y aceptarme de la forma tan maravillosa como me ves y aceptas tú. Que esperas siempre lo mejor de mí, que me miras con ojos de ilusión y orgullo. Que me amas y me ves como la más bella estrella. Que me cuidas con la fragilidad que se protegen las rosas. Porque aunque hoy sea un día en el que me siento horrorosa, sé que para ti soy primorosa. Hazme escuchar la canción que entonas para mí, ese concierto que interpretas para calmar mis ansiedades. Trae a mi memoria el recuerdo más hermoso, ese que me hace sonreír al saber que cumplirás todas las promesas que has declarado sobre mí.

¡Ay mi querido Dios, estoy tan agradecida de ti! Y es que mientras te estoy escribiendo y conversando, traes a mi vida un gozo, una esperanza nueva, una paz que me purifica y renueva. Hermosea y perfecciona esta vasija que acude ante ti. Doblega mi voluntad y hazme cada día mejor. Remóntame como el águila, sopla de tus frutos sobre mí. ¡Oh Dios de los cielos, pero más aún de mi vida y de mi corazón! Haz que olvide la incertidumbre y me adueñe de certezas, porque estoy en tu presencia. Y al estar en tu presencia vuelvo a recordar que tú haces por todos nosotros cosas grandes y milagrosas. Amén.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para.
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MIS PLANES SON MEJORES QUE LOS TUYOS

Escrito para: http://www.EscritosdelSilencio.blogspot.com Ojo: Cuidado con el plagio