miércoles, 25 de noviembre de 2009

Preparate para el Encuentro

PREPÁRATE PARA EL ENCUENTRO

Tú naciste para el amor por eso Dios te dio un corazón,
para que un día lo compartieras sin reservas y fueras feliz.
Cuando Él al hombre creó una compañera le regaló.
No es bueno que el hombre esté solo, eso lo dijo el Creador.
¿Qué te hace pensar que fuiste diseñado para andar solitario?
¿Tus ideas, los demás o las circunstancias del presente?
La espera nunca ha significado ausencia.
El que aún esa persona no haya llegado,
no implica que haya algo malo en ti, es solo que la
persona correcta vera en ti lo que es invisible para las demás.
Hay una persona idónea para ti que te complementará.
Lo que pasa es que te inquietas y eso te desespera
haciendo la espera más larga pierdes el enfoque y llega la desesperanza.
No te martirices pensando que a tu puerta no llegará el amor.
En su momento perfecto traspasará tu alma la mujer o el hombre adecuado.
No te concentres ni pierdas energías entristeciéndote,
eso solo logrará opacar tu luz interior y tu belleza.
Debes estar siempre listo y preparada para cuando llegue ese momento.
Disfruta tu soltería y trata de disfrutar al máximo
todo aquello que puedas aprovechar.
Un día abrirás tus ojos y te darás cuenta de una realidad,
que el día que menos lo imaginabas ese alguien especial,
llegó a tu vida y se instaló.
Porque Dios conoce tu necesidad, pero más que nada tu corazón.
Él tiene cuidado de ti porque eres su obra preciada.
No llores por lo que piensas que no llegará,
porque él y ella están en Sus planes de vida para ti.
No te rindas, sigue luchando, cuida tu corazón,
y prepárate para cuando llegue el encuentro.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/


lunes, 23 de noviembre de 2009

Aún No Te Conozco


AÚN NO TE CONOZCO

Aún no he visto tú rostro, por tanto no logro imaginar cómo serás por más que lo intento. Pero eso no me impide saber que estás en algún lugar y que fuiste diseñado para que mi alma se conectara con la tuya. Este es un sentimiento indescriptible porque mi corazón te siente y te presiente pese a que no te conozco. Y aunque a veces intento alejar las esperanzas, más fuerte es esta convicción de tu existencia. ¡Sé que estás cerca! Cómo explicar esto es lo que realmente no logro descifrar. Sin embargo eso no impide que pueda pensar y preguntar, qué estarás haciendo en este preciso momento en que escribo. ¿Estarás mirando el cielo desde la ventana así como yo? ¿Serás consciente de que aquí hay un corazón que aguarda por ti con serenidad y paciencia? Porque hay una sonrisa reservada únicamente para dar la bienvenida al encuentro. Hay unas manos que esperan sujetar las tuyas. Existe una senda que tiene nuestros nombres escritos al final de la meta. El sonido musicaliza todo el ambiente. Dulce armonía que me lleva a cuestionar cuán acorde serás para mí. Cae la tarde, inicia una noche de invierno, quieta, callada y cautelosa. Me inspira imaginarme la luna plateada y llena que un día será testigo silente de nuestro encuentro. ¡Sí mi anhelado bien! Tú llegarás y yo seré para ti. El reloj camina apresurado, pero para los que aman y saben aguardar, el tiempo solo les recuerda cuán cerca esta ese momento. Por eso mientras esperan, suspiran, sueñan, escriben y piensan.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/

viernes, 20 de noviembre de 2009

DIECINUEVE AÑOS DE CELEBRACIÓN EN LOS QUE HEMOS VISTO TÚ GLORIA

Diecinueve Años de Celebración en los que Hemos Visto Tú Gloria

Como son las doce de la noche en el momento en que escribo esta reflexión, puedo decirles que hoy es un día muy especial para mi familia y para mí. No es nuestro cumpleaños, tampoco es el aniversario de bodas de mis padres. Pero es especial porque un 20 de noviembre de 1990, Dios llamó a mis padres al ministerio pastoral. Y hay un gozo grande en nuestros corazones porque Dios nos ha dado el privilegio de poder llegar a las vidas a través del poder y de la Palabra de Dios. Hemos sido testigos de su grandeza y de su gloria. Hemos visto que aunque los gigantes se han levantado, Jehová ha ido adelante peleando la batalla y dándonos la victoria. Ha sido un aprendizaje y una vivencia tan profunda que no hay palabras que puedan describir el sentimiento que hay dentro del corazón.

Porque es que uno aprende a amar de manera especial a cada una de las personas que Dios te permite conocer, pastorear y ministrar. Ver sus progresos, compartir sus alegrías y tristezas. Llorar e interceder cuando las pruebas quieren hacerlos sucumbir. Dios es tan real y tan maravilloso. Puso su mirada sobre nosotros como familia. Entre tanta gente que pudo haberlo hecho aún mucho mejor que nosotros, él se plació en escogernos, marcarnos y señalarnos. Y es un privilegio y una responsabilidad muy grande. Y sólo le pedimos a Dios que nos dirija, que nos ayude a mostrar su amor. Que así como él nos hizo a su imagen, podamos ser conforme a su semejanza para que las vidas puedan ser tocadas, restauradas e impactadas.

Recuerdo que yo tenía unos 9 años, cuando papi y mami fueron instalados en la primera Iglesia. Recuerdo que me dieron una parte y canté: “Todo a Cristo yo me rindo con el fin de serle fiel para siempre quiero amarle y agradarle solo a él. Yo me rindo a él, yo me rindo a él. Yo le entrego alma y cuerpo quiero serle fiel…”. Y es mi clamor continuo al Señor vivir una vida rendida ante su presencia y a sus pies. Que cada éxito siempre nos acerque más a él. Que nuestra dependencia a él crezca con cada cosa buena que pase.


A veces los feligreses no tienen idea de la forma en que pueden ser tan queridas y protegidas. Se aman tanto las ovejas, dan tantas sorpresas y satisfacciones. En lo personal y no soy la pastora (así que imagínese mi papá), me gozo cada vez que salgo y me encuentro con niños que ahora son jóvenes. Chicos y chicas que ahora están casados y ocupando lugares de liderato. Ahora algunos son maestros, presidentes de jóvenes, profesionales, padres, madres, cantantes, evangelizan, etc. Entonces pienso y le digo a Dios: “Ha valido la pena cada cosa que hayamos tenido que pasar si tú poder ha sido perfeccionado en nuestras vidas y hemos podido ser siervos a tú servicio.

Por eso hoy mis queridos lectores es un día especial para mi familia y para mí. ¿Qué más puedo decirles? A los pastores y líderes que amen a sus ovejas y las cuiden con el mismo amor que Dios lo hace cada día por ustedes y por nosotros. Que no descuiden el don que hay en ustedes. Que Dios es fiel en cumplir sus promesas y que aunque las cosas parezcan difíciles los llevará a la victoria si son fieles. Que aunque hay lágrimas y muchos momentos difíciles, viene también el gozo y la fortaleza de Dios. No desmayen y mucho menos abandonen. A los que tienen llamado para en algún momento ejercer este bello ministerio, que lo valoren y atesoren. Que no duden y que pidan al Señor siempre sabiduría, unción y más que nada amor. Porque si tienen estás cosas, si aprender a sentir con el corazón de Dios podrán ver muchas cosas que a simple vista no se ven.

A Dios solo le puedo dar infinitas gracias. Estoy tan conmovida de ver como ha sido su trato con nuestras vidas. No deja de maravillarme nunca, su gracia insondable. Él es lo mejor que ha pasado en mi vida y en la de los míos. "Señor aquí esta tú hija con un corazón humillado, agradecido y sin reservas ante ti para que sigas utilizándola. ¡Haznos, oh Señor un reflejo de tu amor! Gracias por todo los que has hecho durante estos 19 años y aún antes donde nos estabas preparando y guardando para lo que venía. Gracias por lo que haces cada día porque es increíble e inexplicable. Gracias por lo que seguirás haciendo porque ha de ser glorioso y hermoso. Danos sabiduría para hacer lo mejor y lo agradabe delante de ti.
Hermanos queridos hacia adelante siempre, para atrás ni para coger impulso.

En el amor del Señor,


Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para:
http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
www.devocionaldiario.com y www.destellodesugloria.org

miércoles, 18 de noviembre de 2009

¡No Dejes de Insistir!



¡NO DEJES DE INSISTIR!

"Les proponía una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desfallecer, diciendo: En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. También había en aquella ciudad una viuda, que acudía a él diciendo: Hazme justicia ante mi adversario. Y durante mucho tiempo no quería. Sin embargo al final se dijo a sí mismo: aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, ya que esta viuda está molestándome, le haré justicia, para que no siga viniendo a importunarme. Concluyó el Señor: Prestad atención a lo que dice el juez injusto. ¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos que claman a El día y noche, y les hará esperar? Os aseguro que les hará justicia sin tardanza. ¿Pero cuando venga el Hijo del Hombre, acaso encontrará fe sobre la tierra?"
(San Lucas 18:1-8).


Insistir es igual a “instar reiteradamente. Persistir o mantenerse firme en una cosa. Repetir o hacer hincapié en algo” (WordReference.com). Muchas personas que han logrado el éxito lo deben en gran parte a la tenacidad que tuvieron para mantenerse en pie de lucha cuando era más fácil rendirse o dejarse llevar por la corriente. En lo personal me gusta mucho esta parábola que hace Jesucristo cuando estuvo aquí en la tierra. Me admira Jesús porque tenía un estilo único, con gracia, sutilidad, elegancia y veracidad entre muchas otras cosas. Con toda su sabiduría y sencillez, siempre fue profundo utilizando ejemplos prácticos que la gente pudiera asimilar y aplicar a su vida diaria sin muchas complicaciones. Él sabía muy bien que la gente recuerda con más exactitud lo que puede asimilar con ejemplos concretos que con muchas palabrerías.

Hoy deseo concentrarme en la necesidad de no desfallecer. Muchas veces nos debilitamos, decaemos y suceden cosas que agravan nuestro interior haciendo o produciendo en nosotros el deseo de flaquear. Pero lo que marca la diferencia, hace el cambio y divide a algunos del “montón”, es precisamente ese margen de insistir o escoger la decisión de abandonar. Creo que así como la viuda que ilustra esta parábola, habemos muchas personas. La clave es no dejarse llevar por las circunstancias, no permitir que ellas nos cambien, sino que nosotros las cambiemos a ellas. Aquella viuda solo pedía algo, ella quería justicia. ¡Cuántas veces hemos sentido que la justicia no nos llega! Es entonces cuando nos desesperanzamos, pero aquella mujer era determinada, por ende seguía insistiendo. Porque lo que Jesús quería mostrar era que ella tenía la convicción de que si persistía, lograría resultados.

Hay personas que al primer o segundo intento, desisten, abandonan, fracasan. Pero quien aspira al éxito y a la excelencia; quien busca resultados óptimos, sabe que hay que seguir intentando. Procederé a relatarles brevemente una experiencia que tuve hace algún tiempo. Por dos ocasiones en situaciones diferentes le pedí a una persona que consideré un siervo de Dios que me ayudará a orar por una petición que tengo delante de Dios. Una petición que es importante, una petición de la cual el Señor en sinnúmero de ocasiones me ha dicho que confíe y espere porque en su tiempo será contestada. Yo no digo que aquel hombre no haya sido un siervo de Dios, tampoco digo que sus intenciones no eran buenas. Pero hay momentos en que si nos desenfocamos de nuestra mirada en el Señor, las personas nos pueden confundir seriamente. Porque en esos momentos en que nos desesperamos, podemos actuar con una ligereza de la cual, si no estamos pendientes nos puede servir de piedra de tropiezo.

La segunda vez que le pedí a esta persona que orará con ese propósito por mí, me dijo, que tal vez, yo debía dejar que esa petición muriera. Dijo otras cosas más, pero en resumidas cuentas el punto era ese. Fue entonces cuando me sentí en una confusión profunda, en verdad mi corazón se entristeció porque dije: “Señor si tú sabes que esto ha sido y es importante para mí. Si tú me has hablado de que esa petición está en tú presencia. Este hombre me está pidiendo algo que es como decirme que deje de respirar. Esto no puede ser así, algo muy dentro de mí me dice que siga insistiendo”. Recuerdo que se lo comenté a un amigo y el me dijo que así fuera el predicador o la persona más prominente uno nunca debía dejar de insistir si dentro de tú corazón tú sabes que Dios tiene propósito con esa petición. Ayer en la tarde platicaba con Dios mientras estaba buscando algo en un centro comercial. Y le decía Dios, (porque a veces la duda quiere sutilmente introducirse para causar estragos cuando no vemos resultados), “Señor, será que quieres que deje de orar por esa petición. Entonces me acerqué a la sección de libros de la tienda y me llamó mucho la atención un libro que se titulaba algo así como: No Deje de Insistir. Entonces dije: ¡Sí mi Dios ya entendí lo que me quieres decir, está tan claro como el agua! He de seguir insistiendo y confiando”.

Jesús dijo que aquella viuda encontró justicia, pero más aún, quiso dejar ver con esta parábola la fidelidad de nuestro Padre Celestial. Es desafiante e interesante cuando ante aquella multitud pregunta: “¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” Y con esas preguntas contundentes dejó a su audiencia pensativa. Estoy segura que toda aquella gente entendió lo que él quiso decirles. Y esta es la misma pregunta que continuamente Dios nos hace. ¿Estamos confiando en él? ¿Estaremos esperando su respuesta en su tiempo perfecto? Porque lo que sucede es que su cronómetro y su reloj no son iguales al nuestro, pero de ninguna manera eso significa que se ha olvidado de nuestras oraciones y deseos.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/

lunes, 16 de noviembre de 2009

La Familia


La Familia

La familia es un tesoro muy valioso.
Un regalo de amor que Dios nos dio.
Es un vínculo estrecho, un lazo que se ata en cada uno de los miembros que forman parte de ese núcleo especial.
Unida por la línea de la sangre o la línea del corazón.

La familia es una puerta abierta por donde puedas pasar a refugiarte en momentos donde sientes que no puedes más. Es un corazón que se abre receptivo para consolarte y que siempre está dispuesto a mediar y perdonar.

Cuando tienes una familia, tienes identidad y sabes que no estás solitario por el mundo y que siempre habrá alguien con el que te puedas identificar. Cuídala, valórala, ámala, respétala. Aliméntala con detalles y cuidados. No permitas que cual planta se seque. Abónala con cariño. Toma tiempo para compartir con ella. Cultiva el diálogo y deja que se alimente de la confianza.
La familia es importante, Dios la instituyó y viven siempre cerca de su corazón. Por tanto, no menosprecies el valor y la importancia que cada miembro de tu familia debe ocupar en tus pensamientos y en tu alma.

Autora: Brendaliz Avilés

viernes, 13 de noviembre de 2009

Feliz Cumpleaños Patty


Querida Patty:

Lo primero que tengo que decir es Feliz Cumpleaños Amiga mía. Que aunque nos separa una distancia nos une el corazón y el amor que sentimos hacia Dios. Hoy cumples un año más de vida y doy a Dios tantas gracias por ti. Solo Dios sabe cuánto me hubiera estado estar cerca de ti en este día tan especial para ti. Seguramente hubiéramos platicado mucho y te hubiera llevado a comer a algún lugar, porque cada vez que cumplimos un año, estamos celebrando la oportunidad de vivir y de respirar.

Quiero aprovechar esta ocasión para darte las gracias por tu hermosa y valiosa amistad. Aunque a veces lo dudes, eres muy importante para mí. Ocupas un lugar en mi corazón. Gracias por siempre estar dispuesta a ayudarme cuando he solicitado tú ayuda. Por escucharme y por confiar en mí. Yo pido a papito Dios que siempre te acompañe, te bendiga, te ayude y te fortalezca. Que nunca desmayes aún cuando muchas veces sientas el corazón destrozado y veas tus metas y sueños como algo lejano. Yo sé que Dios te ha dado un talento hermoso de escribir y sé que muchas vidas están siendo bendecidas a través de esos escritos que Dios te inspira a redactar.

Deseo que este día te puedas ver bajo es espejo de Dios para que puedas descubrir cuán hermosa y estimada eres a sus ojos. Porque él no te ve como te ves tú misma o los demás. El ve más allá de lo que te imaginas y también sabe lo qué puedes dar. Quiero que recibas un regalo especial de él. Independientemente de lo que pase en tu día, quiero que recibas su visitación. Que recibas más de su presencia y nuevas fuerzas para continuar adelante. Tú no estás sola porque el siempre te ha acompañado. Cuando has visto un solo par de huellas en tu caminar, es porque Cristo te ha llevado en sus brazos. Sigue siempre adelante, nunca te rindas. Camina con seguridad y creele siempre a Dios. Jehova cumplirá su propósito en ti. Deseo que así como a Jabes, Jehová ensanche tu territorio, te haga crecer, te de sabiduría y gracia, y que te guarde de toda contaminación.
Te quiero un montón. Cuentas con mi apoyo. Y una vez más Happy Birthday my Friend!

Con todo mi cariño,

Brendaliz

jueves, 12 de noviembre de 2009

Perfeccionándome en Tú Debilidad


PERFECCIONÁNDOME EN TÚ DEBILIDAD

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”.
(1 Corintios 12:9 Versión Reina Valera 1960)

Hoy escribo para todos ustedes con lágrimas en mis ojos, pero con la fortaleza y serenidad que solo Dios puede dar. Aunque planifiqué que este fuera un día súper maravilloso y hermoso, no siempre las cosas salen como quisiéramos. Y aunque muchas veces eso nos entristece, no nos debe desanimar. Porque la vida está llena de momentos de todo tipo y tenemos que experimentarlos y tratar de aprender aunque en ocasiones no le encontremos sentido.

Siempre me he caracterizado por ser una persona muy sincera. Trato de ser lo más transparente posible en todo. Es por eso que mis escritos tienen parte de mi corazón. En ellos siempre encontrarás plasmados vivencias, cosas que siento y pienso, creo, etc. Hay muchas personas que temen abrir su corazón y relatar sus tristezas, experiencias o temores más profundos, sin embargo, yo quiero compartir con ustedes desde mis alegrías más inmensas hasta mis momentos de abatimiento. Desde mi fe y convicciones más fervientes hasta los momentos en que parece que no hay salida. ¿Por qué lo hago? Porque sería hipócrita de mi parte mostrarles un “mundo ideal” que no existe. Y porque estoy convenida de que así como el salmista David escribió muchos de sus mejores salmos en momentos de angustia y hoy día esos salmos nos alientan y fortalecen; de la misma manera estos escritos pueden traer bendición y bálsamo a muchas de las vidas que los leen.

Ciertamente la vida es dura, no siempre parece justa. Pero Dios sigue estando presente. La vida te da golpes bajos y a veces en el suelo tratas de seguir luchando, pero aunque sientas que estás luchando en el suelo, puedes dar golpes desde el piso y ganar la batalla. De eso se compone la vida, de subidas y bajadas. De momentos gloriosos, pero también de momentos en que exclamamos: “Señor si es posible pasa de mí esta copa”. Pero cuando decimos estás palabras, recordamos lo que el mismo Jesucristo dijo: “pero no se haga conforme a mi voluntad, sino a la tuya”. Y como dice Romanos 8:28-39, sabemos que nada nos podrá apartar del amor de nuestro Señor.

Hace unos días mi tía Rossie me escribió un email diciendo algo que me gusto tanto que hoy quiero compartirlo con ustedes haciendo mis propias reflexiones y conclusiones porque compete a lo que le he dicho anteriormente. Son tantas las veces que hemos escuchado hablar y que hemos repetido este texto: “Bástate de mi gracia porque mi poder se perfecciona en tu debilidad”. Estás fueron las palabras que Dios le contestó a Pablo después de haber pedido tres veces que fuera quitado de su vida un aguijón que le afligía en la carne. Pero pocas veces nos detenemos a pensar (decía mi tía) en cómo se sentía el apóstol Pablo y por qué razón tuvo Dios que decirle que se bastara de su gracia y que en medio de su debilidad sería perfeccionado.

Si damos una reversa a la historia, observaremos que cuando Pablo aceptó a Jesucristo, cuando tuvo ese encuentro maravilloso con Dios en Damasco, Dios le hizo advertencia de que sufriría a causa de su nombre. De hecho Pablo mismo había hecho sufrir en su vida religiosa pero sin Cristo, a muchos cristianos. A él le tocaría experimentar mucho más aún. Cuando observamos a Pablo a través de las escrituras vemos a un hombre independiente, con la autoestima alta, muy seguro de sí mismo y de a quién le servía. Sus convicciones eran profundas y su fe (una vez conoció a Jesús) inquebrantable. Pero en este momento vemos una escena en la que Pablo escribe o diserta sobre un tema profundo y con sinceridad expresa de una lucha que está teniendo con su carne. Pudo haber sido una enfermedad, la Biblia no específica. Lo cierto es que me parece que Pablo se sentía tan agobiado como muchas veces nos sentimos tú y yo. Porque a veces nos sentimos tan cargados por las cosas que nos acontecen en la vida que perdemos por un momento el centro. Nuestro centro que es Jesucristo.

Yo te pregunto, ¿con qué aguijón estás lidiando el día de hoy? ¿Cuál es ese problema que parece consumir tus fuerzas? ¿Qué es lo que te roba la paz y quiere hacer que pierdas la esperanza? ¿Qué es eso que te molesta tanto que te hace pensar que Dios no te escucha y que tampoco está cerca de ti? ¿Qué es lo que te desestabiliza a tal manera que sientes que vas a perder la calma o la cordura? ¡Sí! Te lo pregunto porque sé que aunque amas al Señor no estás exento de en ocasiones sentirte así, desesperado y sin salida. Porque aunque hay muchas personas que quieren idealizarlo todo y aparentar que para ser espiritual no puedes expresar nada, tú sabes muy dentro de tú corazón que lo que te digo es cierto. ¿Cuántas veces te has preguntado, Dios será verdad que existes? ¿Por qué me pasa esto a mí? Sin embargo y a pesar de ese dolor tan grande que sentía Pablo, recibió una respuesta maravillosa de Dios. Una respuesta con la que nos podemos identificar y encontrar paz y seguridad. “Bástate de mi gracia”. Y la gracia es ese favor inmerecido que nos concede Dios todos los días. Es esa ayuda y regalo que Dios nos confiere continuamente, es ese soporte del gran Yo Soy. “Porque mi poder se perfecciona en tú debilidad”. Podemos ver el poder de Dios actuando en nuestras vidas día tras día. Podemos sentir cómo nos da fuerzas cuando muchas veces creemos que ya no podremos más.

Pero si hay un versículo que me guste es el que le sigue al texto que he utilizado el día de hoy. Es que me fascina la forma en que Pablo dice en el siguiente versículo: “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (1 Corintios 12:10). Es tan contundente, valiente, sabia y segura la respuesta que da Pablo. Ya me parece imaginar a Pablo diciendo para sus adentros: “Sí, estoy sufriendo, me duele este momento que estoy pasando. Sí, a veces siento que no podré más, pero aún con todo y eso puedo gozarme en medio de cualquier situación que esté pasando. Esto porque el amor que siento hacia Dios es más grande que toda tribulación momentánea y no lo hacen cambiar las congojas ni aflicciones de mi vida. Porque estoy seguro que no existe ninguna situación que amerite que me enoje o que dude de la fidelidad que Dios ha tenido para conmigo. Y pese a todo, puedo gloriarme de una cosa que sé porque Dios me ama y yo lo amo a él. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. Porque mayor es él que está en mí. Porque a medida que va menguando mi yo, va acrecentándose más en mi vida el poder y la imagen de mi Señor.

Hoy te invito a que declares al igual que yo las palabras de Pablo. A que dejes que ese Santo Espíritu de Dios obre en tú corazón y a que confieses dos cosas: que el poder de Dios se perfecciona en ti y que cuando más débil te sientes y eres fuerte en él.


Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para:
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www.DevocionalDiario.com

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